Apariencias |
  en  
Hoy es viernes, 6 de diciembre de 2019; 5:18 AM | Actualizado: 04 de diciembre de 2019
Búsqueda de artículos
título
autor
Artículos en esta sección: 216 | ver otros artículos en esta sección »
Página

A falta de pan casabe. Desafíos para una apreciación artística del Arte Cubano Contemporáneo

José  Clemente Gascón Martínez, 19 de octubre de 2010

La diversificación que impone hoy en día el mundo artístico, la variada y compleja concurrencia de objetos o fenómenos artísticos que se escapan de las tradicionales definiciones de arte,  así, como la propagación de exposiciones motivadas por el auge de la cultura visual y los modos de producción, recepción y reproducción artística han generado no solo la crisis de la sensibilidad y el goce, sino también la crisis de la crítica y la apreciación. 

Comprender el proceso creativo y el contexto de la obra de arte, requiere de estudios y entrenamientos para su interpretación, además de una extrema y educada sensibilidad hacia el mundo que nos rodea. La comprensión de una época implica entender las coordenadas en las que se mueven los argumentos, los sueños, obsesiones, angustias, aspiraciones, sentimientos y emociones del sujeto y su sociedad; no obstante, los cambios que se operan en el Arte Contemporáneo no son introducidos de igual forma en la teoría y práctica de la Educación Artística, se observa entonces una diferencia entre lo que se enseña y aprecia respecto a lo que se produce. La selección de autores y obras como objetos de enseñanza solicitan una actualización sobre lo que acontece reciente en el  fenómeno cultural cubano actual.

Es en este momento donde el instructor de arte, ha entrado a jugar un rol determinante y crucial, por el  verdadero sentido que adquiere la visión integral y compleja de los diversos problemas del arte y la cultura en la sociedad cubana actual. Su labor ha revelado acciones claves para la dirección de los procesos de enseñanza-aprendizaje de las manifestaciones artísticas, en el contexto donde interactúa la obra de arte como objeto o fenómeno comunicativo histórico sociocultural. 

La apreciación artística de los contenidos del Arte Cubano Contemporáneo, tiene ante sí el reto de proponer una comprensión del contexto artístico latinoamericano y caribeño: los imperativos del desarrollo histórico desigual a que fueron sometidas nuestras naciones donde las antiguas metrópolis coloniales desarrollaron su vida cultural, comercial y política-militar. Estas desigualdades se agudizaron aún más cuando en la culminación del  proceso de independencia, las regiones americanas se encontraron, a las puertas de un nuevo siglo, con la necesidad de ponerse a tono con el desarrollo de los adelantos científicos y culturales del resto del mundo. 

Las expresiones artísticas y culturales, como combinación de síntesis del legado que componen las diferentes formas de las culturas heredadas, se manifiestan en las diversas formas de cultivo de esta herencia, por lo que tienen de común ante un pasado del cual se desprenden. En el orden cultural, la entrada a la modernidad de las naciones americanas precisó de un arte que fuera expresión de la nacionalidad. A las puertas de siglo XX en las expresiones del arte regional se impuso la contradicción ideoestética entre ser moderno y ser nacional. 

En su devenir hacia la actualidad, los modelos económicos latinoamericanos en la mayor parte de los países, han permitido una generalización y consolidación del neoliberalismo, su aplicación ha legitimado la Incorporación de la región a los flujos de la economía mundial, con un carácter básicamente exportador y un marcado componente agrarista dependiente del capital. Como corriente del pensamiento burgués contemporáneo y concepción del mundo, sobrepasa el marco de lo económico para incursionar en los aspectos políticos, éticos, estéticos y culturales, llamado también “institucionalismo neoliberal”, se origina desde la década del 80 del siglo pasado como expansión y control directo de mercados por parte del capital transnacional. Su propósito, fue imponerse como rector de la economía, la política y la sociedad, dado el papel que pueden desempeñar organismos e instituciones internacionales en la resolución de conflictos. Dicho enfoque resulta efectivo al desarrollar políticas encaminadas a la destrucción de  la estructura socio-clasista,  las alianzas, la transformación del estado y la destrucción de los movimientos de resistencias que no responden a este modelo.

Las ciencias sociales y las didácticas de las humanidades enfrentan otro reto en el estudio de la cultura cubana: comprender el fenómeno cultural cubano en su interacción con los procesos culturales de la región ―en la que se comparten elementos comunes del imaginario― y no como un hecho aislado en sí mismo. La Dialéctica Materialista, como  método general de la ciencia, permite explicar esta particularidad de la realidad sociocultural nacional, su esencia compleja y diversa, desde los diferentes factores que conforman el entramado de su identidad. 

En los últimos años, al amparo de los nuevos campos de exploración y libertades morfológicas que provocan las tendencias internacionales, se ha desarrollado un importante movimiento de obras artísticas de cientos de egresados de las más recientes promociones del sistema de enseñanza de artes plásticas creado por la Revolución, que ha insertado en el legado histórico de la plástica cubana, una cualidad más fluida y compleja de combinar “lo cubano” y “lo popular”, En tal sentido, las poéticas y discursos artísticos se han movido en las vertientes figurativas postmodernas del Arte Povera (pobre), el mínimal, la instalación plástica, el conceptualismo y ciertas modalidades de nuevo realismo. Los efectos de la apropiación creativa de estos nuevos caminos del arte ha sido la disolución de las fronteras entre las manifestaciones artísticas, para validar la interdisciplinariedad, la intertextualidad, la tridimensionalidad y otros recursos, en las propuestas de  instalaciones, el uso de los happening, el performance,  las acciones e intervenciones plásticas, etc.

Las formulaciones teóricas de la postmodernidad, con el conjunto de proposiciones y actitudes que sustentan:  el rechazo a la totalidad y a los grandes relatos, el culto al fragmento y a la diferencia, los usos del desorden, la ironía, el relativismo, la actitud lúdica, llegaron tardíamente al contexto sociocultural contemporáneo cubano  como fundamento conceptual de las propuestas artísticas, estas solo generaron posturas aparentemente nuevas en el discurso antropológico cultural de la región, como tipología de la nueva sensibilidad, se sustraen de la lógica de su desarrollo como uno de los tantos retos para una apreciación artística de los contenidos del Arte Cubano Contemporáneo.

En el arte cubano contemporáneo se identifican, otras contradicciones y conflictos que se desprenden de su propio imaginario como identidad cultural, más allá de los fundamentos y la valoración que sobre el carácter de la época actual plantean la invasión de etiquetas conceptuales posmodernas. Como diríamos en buen cubano, “A falta de pan casabe”, en la legitimidad del sentido de la producción simbólica nacional actual, se identifican con mayor autenticidad: actitudes, sentimientos, emociones, aspiraciones, ideales, en el enunciado artístico que articulan: esa «sensación de lo incompleto; lo incompleto resulta la seguridad de que aún no hemos sido capaces de alcanzar nuestras propias, aspiraciones»1

Los nuevos ingredientes por muy delimitados, llegados por cualquier vía, son sometidos a la capacidad remodelativa de “nuestra hibridez, para transformarlo, corromperlo, recontextualizarlo e insertarlos en los nuevos discursos artísticos que versan sobre los problemas heredados y otros nuevos que emergen desde las zonas inexploradas de soledad y silencio, las huellas sin identificar, los caminos recónditos, equívocos, misterios, magia y poesía, en medio de esa nueva etapa que para algunos se corresponde con la existencia de un periodo distinto a la modernidad.

 El concepto “postmodernidad”, tiene su máximo difusor en el francés J. F. Lyotard, quien la entiende no como una época, sino como un fenómeno cultural dentro de la modernidad: [...] La postmodernidad no es una nueva edad, sino la reescritura de algunos de los rasgos de que se reclama la modernidad, y ante todo de su pretensión de fundar su legitimidad en el proyecto de liberar a la humanidad como un todo a través de la ciencia y la tecnología. 2

Estas conceptualizaciones legitimadas, propugnan proceder a la demolición de las ideologías, la liberación de la humanidad mediante el alcance de la autonomía racional y el advenimiento de una sociedad mejor, centrándose en el desarrollo de la ciencia y la técnica, y de esta forma  rechazar la modernidad y en ocasiones proclamar su fin, impugnando lo que consideraban fundamentos, olvidando que estas figuras conceptuales, tratadas y entendidas de otro modo, constituían también los pilares teóricos de cualquier proyecto liberador. Al respecto Adolfo Sánchez Vázquez (1987) ha señalado:  [...] «en el carácter de las teorías postmodernas , se capta sobre todo a través de aquello que rechazan, y hace un recuento de sus negaciones fundamentales: ellas niegan el proyecto de emancipación, a los que califican de “metarrelatos carente de legitimación”; niegan el concepto mismo de su fundamento, planteando la imposibilidad de fundamentar racionalmente cualquier proyecto de reconstrucción de lo social; proclaman la muerte del sujeto, la desintegración de todas las formas hasta ahora existentes de cohesión (familia, patria, identidad étnica) y la imposibilidad de un despliegue de las individuales, en las formas tradicionales de identidad; la destrucción de los lazos sociales humanos». 3

El pujante y vigoroso movimiento artístico nacional, en un contexto internacional asomado a profundos cambios con el arribo pleno de la postmodernidad, sobre todo lo relacionado con la creación y circulación de las obras; “el fin del arte” (Danto, A. 1995), motivado por su excesiva desterritorialización, cruces y desbordamientos incontrolables para la crítica y la historia, ha permitido al Arte Cubano Contemporáneo, legitimar el aporte de las expresiones sintéticas de los artistas del llamado tercer mundo a la cultura universal como parte integrante de estrategias de una cultura de resistencia. Artistas, curadores, eventos, publicaciones e instituciones del Arte Cubano Contemporáneo, han logrado quebrar de algún modo, la noción de centro y periferia de la que tanto se ha abusado. 

La Bienal de la Habana es un marco de referencia importante en el análisis de los fenómenos de la cultura visual y se ha convertido en espacio grupal intelectual de reflexión y praxis en torno a nuestras culturas en compañía de creadores, expertos e interesados de todas partes del mundo.  

La variedad de enfoques y puntos de vista sobre determinados ejes o “temas”, son  estrategias conceptuales y recursos plásticos manejados por los artistas en la reflexión de las interacciones entre tradición, modernidad  y contemporaneidad. «Arte, sociedad y reflexión», facilita el intercambio entre artistas y públicos con críticos, curadores y  expertos de otros países, se logra articular como el eje conceptual, los vínculos de ciertos dominios de la creación artística, en los contextos difíciles desde el punto de vista histórico, donde conviven en el entorno físico y sociocultural: marginación, relaciones de poder, migraciones y procesos interculturales, conflictos del ser humano que habita en "la periferia de la postmodernidad", apropiaciones y entrecruzamientos culturales. 

En el continuo de sus desafíos, y en medio de serias dificultades económicas, se desarrolla un proceso de internacionalización del Arte Cubano Contemporáneo que alcanza un grado de madurez indiscutible cuyo propósito persigue reafirmar la condición humana. En la producción creadora de un considerable grupo de artistas, se aprecia el modo de afrontar el debate sobre la crisis de valores éticos y espirituales, los conflictos existenciales inherentes al ser humano, además, se beneficia la recuperación de pasajes ignorados, la historia no oficial, el rescate del patrimonio arquitectónico, la articulación de la memoria individual, familiar, íntima con la memoria social, histórica, cultural, se promueve el debate acerca de “las relaciones” y “el diálogo”, en medio de proyectos globales económicos y el resurgimiento de particularismos étnicos, religiosos y culturales, que resaltan las diferencias entre individuos, comunidades y naciones en el mundo.

Los problemas del ser humano, y su proyección hacia el espacio público, no escapan a esta renovación del lenguaje de las imágenes visuales en la ciudad. En el diálogo con el espectador; se objetivan proyectos artísticos interactivos en los barrios, se intervienen plazas y parques, muros, ciudadelas,  solares yermos, fachadas de edificaciones antiguas y modernas y son convocados talleres de apreciación-creación con el público en general a modo de que desde la cultura, el sujeto decida ahondar en las relaciones del «Arte con la vida».

Una de las vertientes significativas del Arte Cubano ha sido el humor, como estrategia de visualidad, carácter y comportamiento, ha servido como arma de defensa y análisis para  expresar el acontecimiento de la realidad a partir de  la ironía y la mofa;  la diversidad de imágenes que documentan y evidencian nuestra capacidad discursiva, refleja hábitos y manifestaciones de una idiosincrasia que desde la colonia toca el costumbrismo, las escenas populares y el sensualismo del mestizaje cultural hasta nuestros días,  manifestado como ética de un perfil humorístico que roza el choteo de modo natural,  identitario y de comportamiento actitudinal, expresa "nuevas" posturas de algún modo en la praxis artística, al indagar en los problemas y las confrontaciones sociales:  la discriminación social, clasista, racial, sexual; con una fina o hiriente ironía y sentido, desde la explícita alusión, hasta la insinuación de las mismas, desde el ambiguo erotismo que puede entenderse de varios modos o admitir distintas interpretaciones, incertidumbre o confusión, "disimulado", hasta las diferentes temática en la historia de las relaciones en torno a las problemáticas de la sociedad; conflictos clasistas,  injusticias sociales, el poder y su ejercicio de autoridad, donde se dejan entrever claves de humor trasgresor, aprovechadas, mejoradas o manipuladas.

La ética y la conducta del artista cubano contemporáneo se estructura desde las complejas coordenadas de su propio contexto, en un discurso artístico derivado de las realidades de los problemáticas del mundo actual, se parodia la variedad de aspectos de la sociedad contemporánea latinoamericana y occidental"4 en el que esta insertado el hombre con toda su sensibilidad; se retoman temáticas que fueron invisibilizadas por la producción plástica anterior y emergen de las actuales realidades políticas e ideológicas a nivel global, e irrumpen y discursos poco referenciales, temas trasgresores, que se valen de niveles temáticos, recursos técnicos y juegos verbales que involucra estimar la complejidad y diversidad de la producción plástica en la sociedad cubana desde el contexto y entramado sociocultural actual, desde donde se promueven nuevas formas de comunicación artística e interacción de las “relaciones arte-público.”

La apreciación artística exige del empleo de formas metódicas dirigidas al desempeño íntegro y la  autorrealización de las potencialidades creadoras del sujeto en la actividad de apreciación y creación, ya sea, en la formación masiva de públicos y receptores cultos como en la formación especializada del productor artístico En su dimensión cultural, el proceso de enseñanza aprendizaje del Arte Cubano Contemporáneo tiene ante si otro de sus retos: la sabía conducción y el tratamiento especial de la subjetividad en la construcción del conocimiento en la integración de lo artístico-educativo. 

[…] «El proceso de formación cultural tiene que filtrase necesariamente a través del delicado tamiz  de la subjetividad única e irrepetible  de cada individuo y tiene por tanto que ser guiado por un espíritu sensible y hábil que sea expresión en si mismo del ideal superior de cultura que promueve…»
 

Bibliografía

Acanda José L. "Postmodernismo. La problemática del sujeto y los desafíos para la teoría de la educación" en: http: /fayl.uh.cu/ Biblioteca virtual / 2001 Cuba
Acha, Juan. El consumo artístico y sus efectos. México: Ed. Trillas, 1998
Camnitzer, Luis. New Art of Cuba. Austin, University of Texas, 1994.
Compilación. Los vanguardismos en América Latina (Serie Valoración Múltiple). La Habana, Casa de las Américas, 1967.
Danto Arthur. “El final del arte”. En,  El Paseante,  núm. 22-23. Madrid 1995
__________. “Después del fin del Arte: el arte contemporáneo y el linde de la historia.  Ed. Paidós, Barcelona 1999
Eco Umberto La estructura Ausente. Ed. Paidos 1985
Espinosa, Magaly; et. al. "¿Algo nuevo en la plástica cubana de los noventa?" En Temas, Nº 12-13,
Fernández, Antonio Eligio "‘Tonel’. Arte cubano, la llave del golfo y cómo usarla." En Temas, Nº 22, 1992.
García Canclini, Néstor. " El debate posmoderno en Iberoamérica." En: Cuadernos Hispanoamericanos.  No. 463  enero. Madrid. 1989
González Margarita. Person T.  Veigas J. “Déjame que te cuente”. Antología de la crítica en los ochenta. Ed. CNAP. 2002
Guadarama, Pablo. Humanismo, marxismo y postmodernismo. La Habana: Ciencias Sociales, 1998
Habermas, J. "La modernidad, un proyecto incompleto." En: El debate modernidad- posmodernidad. Casullo, N. Puntosur. Editores Buenos Aires, Argentina, 1989
Kagan MS. Lecciones de estética marxista. Ed. Pueblo y Educación. La Habana 1989
Knisek, J. "Teoría estética después de Duchamp". Rev. Plural, No. 199, abril, 1988
Lyotard, Jean. F. La condición posmoderna. Madrid: Editorial Cátedra, 1986
Mandoki, Katia. Prosaica. Introducción a la estética de lo cotidiano. México: Ed. Grijalbo, 1994.
Marchan Fitz Simón. Del Arte Objetual al Arte de Concepto. Editorial Akal, Madrid: 1994.
Martínez Llantada, M La  enseñanza problémica  de  la  Filosofía  Marxista Leninista. Editorial de  Ciencias Sociales, Ciudad de La Habana. 1989
MConnor, S. Cultura postmoderna. Introducción a las teorías de la contemporaneidad. Ediciones Akal, Madrid1996
Mosquera, Gerardo.  "En torno al nuevo arte cubano". En: Temas, Nº 20, 1990.
Ortiz Fernando. Ensayos etnosociológicos, La Habana, Ed. Ciencias Sociales, La Habana Cuba 1991,
Rodríguez, Pedro Pablo.- "El proyecto de José Martí: una opción ante la modernidad". En Revista Casa de las Américas, no. 198, enero/marzo, 1995. Cuba
Sánchez Vázquez, A “Posmodernidad, posmodernismo y socialismo”, en: Revista Casa de las Américas, año 30, No. 175, julio-agosto  Cuba 1989,
Subirats, E. La crisis de las vanguardias y la cultura moderna. Ediciones Libertarias, Madrid: 1985
Torres Cuevas, Eduardo. “En busca de la cubanidad” en
Debates Americanos, Parte III. No 3, enero – junio, La Habana, Cuba  1997,
Walker, John A. El arte después del Pop. Editorial Labor, .1975
Zamora Rolando. “Notas para un estudio de la identidad cultural cubana.” Fragmentos, en Pensamiento y Tradiciones Populares, C I D C C Juan Marinello, la Habana, 2000.