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Juan Oscar Alvarado: el periodista héroe

Leonardo Depestre Catony, 09 de noviembre de 2010

Confieso que me estremezco cuando pienso que Juan Oscar Alvarado no llegó a cumplir los 20 años. ¡Cuánta vida truncada! ¡Cuántos sueños!

Juan Oscar nació en Santa Clara el 24 de noviembre de 1938. Durante sus estudios en la escuela marista y después en el bachillerato, irrumpió su vocación periodística, que en su caso le venía de muy cerca porque era la profesión de su padre.

Dos sucesos importantes ocurrieron entonces: uno, la fundación de la revista estudiantil Diana, y el otro, el inicio de una entrañable amistad con José Adolfo Macau. Conquistó además el premio Pluma invisible (convocado por un diario habanero en que colaboraba), y creó el grupo literario Renuevo, lo cual ilustra acerca de la seriedad en que  asumió su vocación por las letras.

La existencia física de Juan Oscar es demasiado breve para madurar una obra literaria, pero sí alcanza la madurez suficiente para perfilar la obra de una vida heroica. En la Escuela Profesional de Periodismo Manuel Márquez Sterling, donde ingresó en 1957,  halló espacio para desarrollar su otra vocación: la del joven revolucionario intolerante ante la injusticia, capaz de entroncar con el periodismo que concibió como una manera de luchar.

La huelga del 9 de abril de 1958, concebida para derrocar a la dictadura de Fulgencio Batista, arrojó un elevado costo en vidas, no solo en la capital. Juan Oscar fue uno de sus organizadores en la Escuela de Periodismo, pues para entonces era ya militante del Movimiento 26 de Julio y miembro de sus Brigadas de Acción y Sabotaje en La Habana.

La participación del joven Alvarado se materializó en las acciones armadas realizadas como parte del levantamiento. El mismo día 9 murieron varios combatientes, entre ellos Marcelo Salado durante el asalto a la Armería de la calle Mercaderes fueron baleados por la policía, Reinaldo Aulet, Roberto Casals y Marcelo Muñoz, Carlos Astiazaraín; en la calle Muralla, muy próxima a aquella, Alfredo Rodríguez Carbonell y Emilio Rodríguez Páez; en la Avenida Camagüey y fueron arrojados los cadáveres de Vicente Chávez Fernández, Jorge Matos Ramos y Noel Hernández Jiménez.

En el municipio del Cotorro fueron masacrados Guido Pérez, Víctor González, Luis Ruiz Pallarés, Manuel Pérez Blanco, José (Pepe) Prieto y Orlando Cuéllar Peñalver. Sus cadáveres bárbaramente torturados aparecieron los días 10 y 11 de abril. Súmense otros muchos asesinados en diversos puntos de La Habana.

El 10 de abril de 1958 son baleados Juan Oscar Alvarado y José Adolfo Macau. Después del triunfo de la Revolución se conocen los textos del joven estudiante de periodismo, reveladores de su vocación por la literatura, de su fibra de poeta y de prosista.

Alvarado escribió y dejó poemas, cuentos, artículos, notas críticas, pensamientos y trabajos de carácter político. Uno de los grande de las letras cubanas del siglo XX, Luis Rogelio Nogueras, preparó un libro, que tituló con el nombre del héroe y fue publicado por el Instituto Cubano del Libro en 1971, donde se recopilan los textos de Juan Oscar.

"Mi mayor muerte está en saber que voy a morir", escribió el héroe.  Evocarlo es un acto de justicia.

Varios, como él, aunaron la condición de ser jóvenes y escritores para quienes la palabra devino un arma que supieron empuñar con el valor de los auténticos héroes.