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El desarrollo de las Ciencias Sociales y Humanísticas en Cuba en el período de 1962-1980

Orieta Álvarez Sandoval, 17 de noviembre de 2010

1963 – 1972: Despegue y promoción en el país de las investigaciones en las Ciencias Sociales. (10º Aniversario de trabajo de la ACC)

Durante los años transcurridos a partir de 1962, desde la fundación de la Academia de Ciencias se observó un período de acelerada institucionalización. La década transcurrida hasta 1972 fue de despegue y promoción de la investigación en todas las esferas de la ciencia en Cuba, entre ellas las  referidas a las Ciencias Sociales.

Durante todo el período (1959-72) se gestaron en el país, algunos colectivos de Ciencias Sociales con un carácter más teórico, junto a otros orientados a la solución de problemas, integrados por equipos de diferentes disciplinas que trataban de lograr una visión interdisciplinaria y vinculada a la toma de decisiones, como por ejemplo el Grupo de Desarrollo de Comunidades. 
 
A 10 años de fundada la ACC, su Presidente Antonio Núñez Jiménez al hacer un balance de los objetivos y logros obtenidos señalaba cómo se había creado “una institución de ramas científicas interdependientes que sirviese… para la interpretación correcta de los fenómenos naturales del país y los sociales del pueblo”.
 
La década de los 60 --que se inaugura con la enseñanza de la filosofía marxista en gran escala—fue una etapa de expansión del marxismo, donde la filosofía avanzó en un ambiente propicio para el debate y la polémica.
 
En el plano teórico, durante estos primeros años, se produjo lo que ha sido denominado sistematización del marxismo, o sea, su institucionalización como fundamento teórico general, llevado a cabo a través de las actividades docentes y académicas, entre otras.
 
Desde la celebración del Congreso Cultural de La Habana de 1968 se amplía la definición que para la Revolución tiene la cultura, y sobre los trabajadores de la cultura (Intelectuales, artistas, científicos y docentes en todas las ramas). A partir de este momento, se produciría un proceso de encuentros y desencuentros políticos entre muchos intelectuales y el poder revolucionario, lo cual caracteriza los años finales de los 60.
 
Con el Congreso Nacional de Educación y Cultura, en 1971, ante la situación de peligro externo que se vivía en el país, producto del acoso imperialista, pierden autonomía las potenciales expresiones de la cultura y el arte, y quedan subordinadas parcialmente a la cuestión político-social vigente. Todo esto se produce después del fracaso de la zafra de los 10 millones, con la desarticulación económica nacional que al año siguiente estimuló el ingreso y la vinculación de Cuba al CAME (1972) y al campo socialista.
 
En este marco, mientras en el ámbito académico se conformaba el potencial humano e institucional, en los organismos ramales del Estado nacían las primeras instituciones de investigación, dedicadas a producir información y análisis destinados al diseño y evaluación de políticas en esas dos primeras décadas posteriores al triunfo revolucionario. Con el tiempo, la proliferación de estas dependencias constituiría el segundo actor social, mucho menos visible, pero que durante esos primeros años, con frecuencia resultó ser el más decisivo en el elenco de instituciones dedicadas a investigar la esfera social.
 
Con la creación de los equipos de investigaciones económicas en la Diversidad de La Habana, que integraban diferentes especialidades -no solo sociales- para realizar investigaciones complejas, de forma multidisciplinaria y de otros colectivos, como la Comisión de Investigaciones Sociales de la Unión de Jóvenes Comunistas, el Centro Técnico de Control de la Vivienda, surgen instituciones que realizan estudios sobre los nuevos problemas sociales que enfrentaba el país y ofrecían soluciones a ellos.
 
Por lo antes señalado puede decirse que el logro fundamental de estos primeros años fue la conformación de un grupo de instituciones de investigación y de una masa crítica de profesionales en contacto con un considerable espectro de corrientes teóricas y metodológicas en las que predominaron las de orientación marxista, pero donde también estuvieron presentes múltiples enfoques o tendencias de esas disciplinas a nivel mundial y que paralelamente a los estudios académicos, emprendieron trabajos que estudiaban la esfera social.
 
1973 – 1980: En la búsqueda de la integración de acciones en las Ciencias Sociales. La creación del Instituto de Ciencias Sociales, las Tesis sobre Política Científica (1975). Designado organismo rector de la Ciencia y la Técnica a escala nacional.
 
Destacados hitos marcaron por esos años la organización de la actividad científico investigativa. Para situarse acorde con las tendencias mundiales del nivel científico técnico, se consideró que estas unidades de investigación creadas debían estar vinculadas dentro de un Sistema Nacional de Ciencia y Técnica. Como órgano estatal encargado de la elaboración y control de la política científica, surgió en junio de 1974 por Ley 1217 del Consejo de Ministros, el Consejo Nacional de Ciencia y Técnica, para definir la política científica nacional.
 
En 1973 se llevó a cabo un primer ensayo de desarrollo de una institución donde se trató de integrar diversas disciplinas de este campo (Historia, Arqueología, Etnología, Psicología, Sociología y Economía entre otras). Así surgió el Instituto de Ciencias Sociales de la ACC, que como tentativa para tratar de alcanzar un trabajo multidisciplinario de estas ciencias, arroja más limitaciones que logros en un análisis integral de su desarrollo.
 
En la Academia de Ciencias de Cuba se había establecido en 1974 un "plan por problemas", que seguía de cerca la metodología soviética, y esta experiencia contribuyó a la elaboración, más tarde, de un Plan Nacional, por el mencionado Consejo Nacional de Ciencia y Técnica. Debe señalarse sin embargo, que estos no contemplaban aún a las Ciencias Sociales en su formulación.
 
En 1975 al celebrarse el Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba (17-22 de diciembre) se adoptó una tesis así como una resolución sobre Política Científica Nacional[1]. La tesis señalaba la función determinante de la Revolución Social dentro del proceso de la Revolución Científico-Técnica, resumía los rasgos fundamentales de esta última y apuntaba hacia los factores a ser tomados en cuenta en la elaboración de la política científica nacional.
 
A partir de entonces comenzó a comprenderse de manera muy lenta pero sostenida la importancia del papel de las Ciencias Sociales para el análisis de las problemáticas presentes en la sociedad. La tesis y resolución sobre los estudios del marxismo leninismo enfatizaba también en la necesidad de desarrollar investigaciones en el campo teórico y en su aplicación a nuestra problemática nacional.
 
Quedaba establecido que los "trabajos de investigación y análisis teóricos deberán realizarse siempre con el conocimiento y bajo la orientación y el control de los organismos superiores del Partido... (así como) los resultados y conclusiones a que se arribe producto de esas actividades investigativas y teóricas."[2]
 
Para 1975 el sistema científico en Cuba había comenzado a desarrollar su actividad investigativa en líneas, problemas y temas que contemplaban objetivos y resultados a esperar. Con el transcurso del tiempo surgirían nuevos temas de investigación social, como “...reflejo de la emergencia de los nuevos problemas sociales que producía la reestructuración de la sociedad y el Estado. Fue en realidad un período de eclosión temática, como reflejo de un proceso de eclosión social.”
 
En virtud del Decreto Ley N° 31 de 10 de enero de 1980, y con el fin de mejorar la organización de la Administración Central del Estado y aligerar sus mecanismos de coordinación y control, se asignaron las importantes funciones del antiguo Comité Estatal de Ciencia y Técnica en relación con la Política Científica Nacional, a la Academia de Ciencias de Cuba, la que a partir de entonces dirigió la actividad científico-investigativa a nivel nacional y las tareas de los institutos de investigación.
 
Al ser designada como organismo rector de la Ciencia y la Técnica a escala nacional, la Academia adquirió rango de Ministerio y en sus indicaciones fundamentales para el trabajo durante 1981 señalaba en lo referido a las Ciencias Sociales una serie de recomendaciones básicas para su desarrollo futuro:
 
·        Prestar una especial atención a todos los temas y tareas aprobados en los Planes de los diferentes problemas aprobados.
·        Intensificar los trabajos relacionados con el análisis del potencial científico-técnico del país y el perfeccionamiento de la red de instituciones científicas.
·        Continuar elevando la vinculación de las investigaciones en el campo de las Ciencias Sociales a los problemas de desarrollo integral de nuestra sociedad.
·        Conceder la atención necesaria al reforzamiento de las investigaciones filosóficas, particularmente en lo que a cuadros se refiere. Fortalecer la formación marxista de los investigadores, y en especial, los que laboran en investigaciones filosóficas y sociales.
 
Pero fuera del marco de la ACC habían surgido en los años 70 una serie de unidades para la investigación en Ciencias Sociales: el Instituto de Investigaciones Económicas (INIE), el Instituto Nacional para la Investigación Científica del Trabajo, anexo al Comité Estatal del Trabajo y Seguridad Social. Otro centro dedicado a las investigaciones en el campo económico, en el ámbito del Ministerio de Educación Superior (MES), fue el Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEI) creado en 1979.
También en el Ministerio de Educación –en esa década- fue fundado el Instituto Central de Ciencias Pedagógicas (ICCP) por el destacado investigador Dr. Max Figueroa y entre 1971 y 1975 se crearon el Centro de Estudios sobre la Juventud, que dependían de la UJC y los Centros de Estudios del PCC:
Estas  unidades integrarían -junto a los institutos de la ACC- y a otros como el Centro de Estudios Martianos, el potencial científico que realizaría importantes investigaciones en el área de las Ciencias Sociales durante esos años. Sus trabajos en diferentes esferas se dedicarían paulatinamente, cada vez más, al análisis de los problemas socio-económicos del país en cada momento y alcanzarían importantes logros.


[1] Sobre Política Científica Nacional. Tesis y Resolución. Departamento de Orientación Revolucionaria del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. La Habana, 1975, p. 12.
[2] Ibid p.282-283