Regino Pedroso y las tres sangres de un poeta
Regino Pedroso es un poeta mulato: en él confluyeron la sangre china, la africana y la cubana. Fue, además, pionero de la poesía social cuando en 1927 publicó en el suplemento literario del Diario de La Marina, su poema “Salutación fraterna al taller mecánico”, de intensa raíz clasista por su temática obrera.
El poeta nació en Unión de Reyes, provincia de Matanzas, el 5 de abril de 1896. Hizo estudios hasta los 13 años y después se desempeñó en diversos oficios como aprendiz de carpintería, trabajos agrícolas, obrero en una industria del acero y en un taller ferroviario. Tuvo una formación mayormente autodidacta.
Su obra poética comenzó a hacerse pública en 1918, como cultor de un cierto modernismo parnasiano y sensual, cuya expresión más notable es la colección de poemas titulada La ruta de Bagdad, recogida en la obra La poesía moderna en Cuba (1882-1925), antología preparada por Félix Lizaso y José Antonio Fernández de Castro. Las revistas El Fígaro, Castalia y Chic, le abren sus páginas entre 1919 y 1920.
Años más tarde, en 1930, será redactor en el periódico La Prensa, redactor y corrector de pruebas en Ahora y por entonces publica su primer libro, titulado Nosotros (1933).
Y lo nuestro es la inmensa fragua del sol
y el canto del martillo,
y el gran tapiz del mar, bordado de peces,
la fuerza múltiple del taller y la fábrica,
el gesto rebelde, la esperanza
y el músculo.
¡Y lo nuestro
es el dolor de los que sufren… y esperan!
Llegarán los grandes días
como monedas nuevas rodando sobre la vida,
y entonces nuestras manos se colmarán de júbilo!
(Fragmento de “Y lo nuestro es la tierra”).
“Su acento es enérgico y su metro es libérrimo”, apunta de Regino Pedroso, el crítico Max Henríquez Ureña.
Como integrante del consejo de dirección de la revista Masas, órgano de la Liga Antiimperialista de Cuba, en 1935 se le condenó a seis meses de prisión por motivaciones políticas junto a los demás directivos de la citada publicación.
Otros libros se suman a la bibliografía activa de Regino Pedroso: Antología poética (1918-1938), de 1939; Más allá canta el mar... (Premio Nacional de Poesía), 1939; Bolívar, sinfonía de libertad. Poema, 1945; El ciruelo de Yuan Pei Fu. Poemas chinos, 1955, este último homenaje a sus antepasados asiáticos.
Fue también autor de cuentos y de ensayos, como el titulado “Rubén Martínez Villena: el poeta y el hombre” y trabajó hasta 1959 en la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación.
Al triunfo de la Revolución realizó funciones de consejero cultural de Cuba en la República Popular China y en México. En 1966 publicó Poemas, antología prologada por Nicolás Guillén, y en 1975 toda su poesía se recopiló en el libro Obra poética, con una introducción de su amigo el poeta Félix Pita Rodríguez. Sus versos se han traducido, entre otros, a los idiomas inglés, francés, alemán, portugués, italiano, ruso y búlgaro.
Regino Pedroso murió en La Habana el 7 de diciembre de 1983 a la edad de 87 años. Es una de las personalidades de la literatura cubana sobre cuya obra es necesario volver una y otra vez, siempre que se desee hurgar en las raíces de la poesía de contenido social en la Isla.