Carpentier y sus nexos con el séptimo arte
El eminente escritor Alejo Carpentier (La Habana, 1904) también se interesó y mantuvo vínculos con el mundo audiovisual. Desde 1928, radicado en Francia, escribió a su amigo José Antonio Fernández de Castro en 1933: "Me defiendo bien en París. Tengo algunos trabajos fijos, realmente interesantes. Redacto toda la publicidad de la casa Gaumont (la mayor productora de películas en Francia) (1). Además del dinero ganado, ese trabajo tiene la ventaja de que tengo entrada libre en uno de los grandes estudios europeos y puedo estudiar cotidianamente la técnica cinematográfica. Ya hace un mes, estuvieron a punto de comenzar a filmar una película sobre un argumento mío: «Los visitantes de media noche»”.
Carpentier regresó a La Habana en 1939, y se dedicó a otra de sus pasiones: la difusión de obras musicales. Años más tarde, vivió en Caracas y, allí, entre 1951 y 1959, desde su columna en el periódico El Nacional, escribió artículos, comentarios y crónicas sobre el séptimo arte. Esos textos pusieron de manifiesto su cabal dominio en esta expresión de la cultura. De aquellos trabajos publicados, podemos mencionar: "El regreso de Otello" (1951), "La Odisea en la pantalla" (1953), "Cine y literatura" (1954) y "Una tarde en Churubusco" (1957), que trató sobre la filmación de The sun also rises, a partir de la novela de Ernest Hemingway.
Asimismo, casi a finales de los años cincuenta, se intentó trasladar al cine una obra del propio Alejo Carpentier: Los pasos perdidos. Tyrone Power (1914-1958), hombre culto, además de galán de Hollywood, se desempeñaría como productor y protagonista de la cinta pero el fallecimiento del famoso actor malogró el ambicioso proyecto fílmico. En carta de Carnpentier a Tyrone Power, a propósito de la citada empresa (publicada en Cine Cubano 175), se pone de manifiesto que Carpentier sí comprendía las exigencias de este otro medio que es el cine.
Sin embargo, en años subsiguientes, con mayor o menor éxito, otras novelas de Alejo Carpentier, gozaron del privilegio de transitar al celuloide. Todo parece haber tenido su inicio en 1978, con El recurso del método, una coproducción de Cuba, Francia y México, dirigida por el chileno Miguel Littin. Al respecto declaró Carpentier: “Soy el primero que ha deseado, desde luego como autor, que una novela mía sea llevada en sus menores detalles a la pantalla, entiendo también que la trasposición de una novela en imágenes no puede seguir de una manera absolutamente fiel la novela. En el primer proyecto de Littin –agregó el escritor—, la película tenía que durar más de tres horas. Decidimos reducirla a dos horas veinte minutos que ya es bastante para un largometraje. He sacrificado algunas escenas con todo conocimiento de causa. Para mí —enfatizó— lo más importante es que el espíritu de la novela fuese conservado y ese espíritu ha sido respetado en el libreto…”
Con música de Leo Brouwer, El recurso del método, cuyo tema central gira en torno a la figura del dictador latinoamericano, contó con un reparto internacional del cual formaron parte Nelson Villagra, Katy Jurado, Reynaldo Miravalles, Ernesto Gómez Cruz, Raúl Pomares e Ignacio Retes.
Barroco (Cuba-España,1989), con una propuesta estética diferente, es una hermosa, original e imaginativa película, que dirigió el mexicano Paul Leduc, inspirándose, libremente, en la novela Concierto Barroco. En ella sobresale el uso de sus imágenes y de la música. Francisco Rabal y Ángela Molina encabezaron los créditos del notable filme.
El siglo de las luces es, sin dudas, una grandiosa novela que fue producto de las investigaciones e imaginación del escritor, la cual, en manos del realizador Humberto Solás (1941-2008) se convirtió en uno de los más significativos títulos de su filmografía.
La acción transcurre en el siglo XVIII. Esteban, Sofía y Carlos (personajes de ficción), jóvenes aristócratas habaneros, “descubren la vida en una época plena de singulares acontecimientos”. Víctor Hugues (personaje real), comerciante marsellés y activo masón que había hecho muchas escalas en La Habana, les transmite las ideas del Iluminismo francés y la Revolución a los tres jóvenes.
Al referirse a su novela, Carpentier significó: “Tengo un personaje histórico que tiene que seguir una trayectoria bastante rigurosa y tengo tres personajes que son creación mía, calcados en modelos vivos que yo conocí”.
En los preparativos de El siglo..., — con anterioridad, había dirigido películas como Cecilia y Amada, las que también tuvieron como punto de partida la literatura—, el cineasta Humberto Solás dijo: “Cuando se pretende llevar al cine todo el esplendor de las imágenes novelescas, las innumerables aventuras de sus personajes, las cuentas resultan muy frías. El problema radica en no atemorizarse con el libro, en no preocuparse por las comparaciones entre novela y filme que se puedan generar, o de lo contrario me paralizaría por completo. Sin dejar de ser fiel a la novela, creo que aportaré mi traducción personal".
Esta película —añadió el realizador— establece con mi obra precedente una continuidad desde cualquier ángulo de apreciación, porque en definitiva propone un tema que me obsesiona desde siempre: la relación sociedad-individuo, hasta qué punto la evolución social frena, frustra o enriquece la vida de una persona
…El siglo de las luces es la posibilidad única de hacer un filme que a la vez sirva de documento histórico y de sutil análisis de psicologías. Pocas veces en la literatura—puntualizó Solás—se ha dado un texto donde el ser humano aparezca tan complejamente imbricado en las redes de los acontecimientos”.
Con imágenes debidas a la pericia de Livio Delgado y la música José María Vitier, el filme de Solás estuvo protagonizado por Jacqueline Arenal, Rustam Urazaev, Francois Dunoyer, Fréderic Pierrot, Omar Valdés, Philippe Caroit, Tito Junco, Carlos Padrón, Vicente Revuelta y otros.
En 1994 Octavio Cortázar (1935-2008) dirigió Derecho de asilo, filme inspirado en el relato homónimo de Alejo Carpentier, con el cual concluye, por el momento, la traslación de su obra literaria al cine. En este caso se trata de la historia de un hombre que varía su destino al cambiar el de otros. Secundado por Luisa Pérez Prieto, Carlos Padrón, Enrique Molina y Manuel Porto, el principal intérprete de este filme fue Jorge Perugorría.
Considero oportuno agregar que, en 1973, Héctor Veitía realizó cuatro documentales, filmados en blanco y negro, en los cuales centró su atención en la figura del escritor, desde diferentes ángulos. Con una duración promedio de noventa minutos cada uno, precedidos todos de las palabras Habla Carpentier sobre…, éstos abordaron sus profundos conocimientos sobre La Habana, su ciudad natal, entre 1912 y 1930; la música popular en Cuba; el surrealismo; su novelística. En estos documentales, sin fatigar en modo alguno al espectador, Alejo se mantiene frente a cámara todo el tiempo, haciendo gala de su elocuencia y su cabal dominio en cada uno de los temas expuestos.
Años más tarde, en 1991 Cinematografía Educativa (CINED), abordó la figura del ilustre escritor. Luis Acevedo Fals dirigiría Alejo y lo Real Maravilloso, documental con trece minutos de duración que se filmó en 16 milímetros, y en blanco y negro. Este se refiere al recorrido de Carpentier por el Caribe y alude, asimismo, a la santería cubana y al ajiaco de razas y costumbres, como expresiones de lo Real Maravilloso americano.
Alejo Carpentier, figura mayor de nuestras letras, merecedor del Premio Miguel de Cervantes en 1978, falleció, en París el 24 de abril de 1980. Su extraordinaria obra, que encierra tantos saberes, constituye, sin dudas, fuente ineludible y legado para estudiantes, docentes e investigadores, así como para todas aquellas personas que sienten la cultura como una vital razón de ser.
Notas:
1 Gaumont. Primera gran firma francesa dedicada al cine. Pronto amplió su actividad a todas las ramas de la naciente industria. Fundada, en 1895, por Leon Gaumont.