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José Rodríguez Feo: un nombre y una historia.

Lourdes Arencibia Rodríguez, 22 de diciembre de 2010

La suerte de fascinación que las revistas culturales han ejercido en la historia de las letras de un país, de una cultura, de una época y que han logrado  que por eso mismo se les recuerde, aún después de desaparecidas, tiene que ver no sólo con sus “revisteros”, -una pieza por supuesto, clave de su aceptación o rechazo- sino también con un conjunto de factores que se asocian a otros dos méritos igual de fundamentales: la calidad en el contenido y la oportunidad de aparición.

A ello se suman circunstancias que les suponen anzuelos u obstáculos: las dificultades o facilidades de acceder y mantenerse en el espacio público; las posibilidades o barreras a la distribución, divulgación y difusión; su carácter efímero casi por vocación; los ganchos de un formato regular y definido, un ámbito de circulación bien diseñado y, por último, una frecuencia de salida determinada e inteligentemente establecida.

Sin embargo, no hay muchos estudios en la muy prolija bibliografía sobre el papel de las revistas culturales en nuestro país y muy particularmente de aquellas que se consideran como un antes, un durante  y un después de las que surgieron y circularon por los decenios cuarenta y cincuenta del pasado siglo XX, que concedan  espacios suficientes, o hagan siquiera un guiño fugaz a la presencia de la traducción en sus páginas más allá de  escuetas y hasta insólitas  e increíblemente polémicas menciones al suceso; aunque como evidencia contradictora que nunca ha dejado de asombrarme, en todas las fichas bio-bibliográficas de sus colaboradores a distintos niveles de cercanía, comprometimiento y participación jamás deja de señalarse en cambio, siempre que procede, que los  “fichados” en cuestión se dedicaron también –en un enfático y no taxativo también- a este género escritural la mar de las veces incluso con sonada persistencia.  

 

Sin la más remota intención de sumarme a la polarización de criterios que ha prevalecido en nuestro ámbito cultural durante ahorita casi una centuria  sobre  los aciertos o desaciertos, encuentros o desencuentros, razones o sinrazones que marcaron las relaciones –casualmente en varias ocasiones en torno a la inclusión o no de traducciones en las publicaciones seriadas- entre el grupo de destacadísimas figuras de nuestra intelectualidad que se movieron en el ámbito  de las revistas culturales de la primera mitad del siglo 20 (Avance, Espuela de Plata, Nadie Parecía, Orígenes, Ciclón, por citar sólo algunas de las más representativas de ese momento concreto de nuestra vida cultural), -un ejercicio  para el cual no estoy ni remotamente calificada-; creo necesario y saludable declarar desde un inicio que mi único objetivo al escribir este artículo para el espacio,   se circunscribe a valorar como un acierto  a la distancia transcurrida, la presencia en esa producción de  la traducción y de  traductores cubanos. Una política que de haberse subvalorado nos hubiera privado de conocer a importantes autores y obras de otras culturas.

 

De suerte que nos interesa  considerar qué papel podría asignársele  a esa mediación lingüística  en tal contexto como vehículo de difusión de la cultura universal en opinión de cualquier lector interesado de publicaciones seriadas similares  y fundamentalmente del gremio de traductores literarios cubanos de hoy, a la luz de la inclinación casi militante que mostró  hacia ese quehacer una de sus figuras cimeras, ya que a la hora de establecerse en Cuba un premio nacional de Traducción Literaria, el único existente en el país que justiprecie las calidades de este quehacer desde hace más de un cuarto de siglo, la prestigiosa Asociación de Escritores de la (UNEAC)[1] decidió que llevase su nombre: José Rodriguez Feo. ¿Acaso todos sabemos quién fue y lo que le debemos?

 

José Rordríguez Feo nació en La Habana en el seno de una familia muy adinerada perteneciente a la sacarocracia criolla y por lo tanto, su instrucción y formación corrió a cargo de las más prestigiosas instituciones cubanas y extranjeras, fundamentalmente norteamericanas. Manejó con absoluta soltura varias lenguas pero sobre todo el inglés. Siempre hizo gala de su vocación de mecenas y financió de su peculio importantes proyectos culturales en su país. Como periodista, editor, traductor, y crítico literario colaboró en Orígenes, Ciclón, Espuela de Plata, Lunes de Revolución, Bohemia, La Gaceta de Cuba, Unión, Casa de las Américas, y Sur. Fue Secretario de la revista Unión y miembro de la Comisión de Publicaciones de la UNEAC

 

En noviembre de 1944,  siendo co-editor con José Lezama Lima de la revista Origenes,  Rodriguez Feo escribe a Wallace Stevens pidiéndole autorización para traducir uno de sus poemas para la revista. Y así se inaugura un diálogo epistolar  de pensamiento y expresión bilingüe y bi-cultural que dura diez años (1944-1954), entre el estadounidense  y el cubano a través de un ejercicio constante por parte de Rodriguez Feo de traducción implícita –y explícita- puesto que su interlocutor no hablaba español. Esta correspondencia  da lugar a una compilación de fragmentos, publicada en ambas lenguas  en momentos distintos con la entrada en español:  Secretarios de la luna---- y en inglés:  Secretaries of the Moon: The letters of Wallace Stevens and José Rodriguez Feo (Excerpt) ed. Beverly Cayle y Alan Filreis (Duke University Press, Durham, 1986. Ese volumen contiene 98 cartas intercambiadas entre ambos interlocutores  ; 54 son de Rodriguez Feo al norteamericano y 37 de éste a Rodriguez Feo. Los originales están depositados en la Houghton Library de la Universidad de Harvard.

 

Estaba claro que la aspiración declarada por todo el grupo origenista de hacer concretamente de esa revista  el vehículo por excelencia de universalización de la literatura cubana, podía combinarse con un segundo objetivo a través de la traducción: el de hacerse eco de una suerte de  acontecimiento que se produce en otra lengua y en otra cultura y que por lo tanto es necesario traducir y hacerlo en el caso particular de Cuba y de Orígenes como su portavoz. Y aceptar la traducción como un producto  de transvase nuevo en la literaura de la isla colocaba a cualquier publicación que así lo propiciase, a la altura de lo más nuevo de la literatura escrita en una lengua “de cultura”, léase de preferencia el francés o el inglés permitiendo  a sus lectores dialogar con ella. No por azar, en más de una ocasión, su principal figura y director José Lezama Lima, se pronunció en términos parecidos lo mismo que José Rodriguez Feo, para quién la publicación de un autor extranjero de renombre  levantaba significativamente el listón de toda revista.

 

 

De ahí, que nuestro personaje  insistiera tanto en la importancia que a su juicio tenia la divulgación de la literatura extranjera entre la comunidad hiaspanohablante latinoamericana a través de las traducciones al castellano. Por sus posibilidades económicas, Rodriguez Feo  había recibido una esmerada educación que le propiciaba un tránsito fluído por la lengua y la literatura inglesa y anglonorteamericana  Era por lo tanto un convencido de que una de las misiones de una revista cultural era convertirse en una gran colección universal equilibrada a través de la cabida  permanente a autores y obras traducidas que pusieran en contacto a los lectores con lo mejor de la literatura extranjera sin menoscabo de la nacional. Basta con echar un vistazo al índice de autores y colaboradores de estas revistas para comprobar la meta  de la tarea. La presencia de composiciones en verso blanco y libre y el balance entre autores clásicos y modernos da la medida también de la proyección  innovadora de los  traductores.  No obstante, pese a que los colaboradores y decisores en la factura de estas revistas, sobre todo de Origenes, tradujeron prolijamente como veremos acto seguido, esta política fue muchas veces motivo de divergencias entre los “revisteros” ya que no siempre se logró que primase un entendimiento armónico en el grupo sobre el asunto, a pesar de haberse declarado en más de una ocasión la voluntad de alcanzar en la revista un equilibrio temático y genérico. En el editorial suscrito por sus editores que encabeza el 4to número de Orígenes por ejemplo,  se hace un balance de la labor de la publicación en el período con clara voluntad de  reafirmación de su linea editorial y se señala que “se ha traducido con expresa autorización de los autores, según cartas que poseemos, a T.S. Eliot, St John Perse, Wallace Stevens, William Charles Williams, Harry Levin, Mathiessen, etc”  (1947:210)

 

Si bien, estamos hablando casi exclusivamente aquí de la presencia de dos lenguas: el francés y el inglés Es un hecho comprobable que aunque  no cabía hablar de desequilibrio cuantitativo en la proporción a ellas asignada , sí se advertía una inclinación a destacar prioritariamente los valores de la cultura anglosajona y sobre todo de la literatura norteamericana.  Y en tal contexto, se advierte claramente un giro en cuanto a la preponderancia que hasta en tonces había tenido la lengua y la cultura francesas en favor del la lengua y la cultura anglosajonas, y la influencia y el peso de la presencia de Rodriguez Feo como elemento decisor en el grupo en pro de esta tendencia fue determinante  

 

Según Adriana Kansepolsky, una de las estudiosas más reconocidas de este tema, la aparición de revistas como Orígenes moderniza y actualiza el ámbito literario a través de la publicación de importantes autores contemporáneos de lengua española y la traducción de poetas y ensayistas de Estados Unidos y Europa y consolida una poética propia y una discursividad sobre “lo cubano”.[2] 

Por su parte, en el Coloquio sobre revistas culturales literarias que tuvo lugar en Paris en 1990, José Rodriguez Feo, refiréndose concretamente a Origenes –que en aquellos momentos ya había dejado de aparecer- dice:

 

Orígenes no solo fue una revista cubana, sino que fue una gran colección universal ¿Por qué? Porque Lezama representaba más bien la parte cubana con esta tradición ya de haber hecho otras revistas,mientras yo venía de los Estados Unidos con una formación anglosajona en mi cultura y entonces representaba la cosa más universal. Ahí se tradujo a los poetas ingleses y a los poetas norteamericanos. Yo traduje por ejemplo, por primera vez al español (los cuartetos de) T.S.Eliot. Lezama y Cintio Vitier traducen a algunos escritores franceses, pero la mayoría es- son- norteamericanos. Que es una cosa nueva, no solamente en Cuba sino también en América latina. Por ejemplo. W Stevens: yo traduje en Origenes los poemas de W. Stevens. Hubo un poema en la revista de Avance ( ) pero la obra entera se da a conocer en Origenes. Inclusive hay dos poemas especialmente escritos para Origenes, uno es “Plática con José Rodriguez Feo”. (1990: 43) “[3]. Esto nos da una idea de la tónica ambiental de aquel momento sobre este asunto en concreto.

 

Es por eso que, a título informativo, relacionamos a renglón seguido algunas de las traducciones que aparecieron en las revistas culturales que hemos mencionado en este artículo cuya traducción se debe a la pluma de muchos de los colaboradores que no siempre secundaron la política de Rodriguez Feo sobre el tema, pero que sin embargo, traducían.  No en todos los casos, ha sido posible completar los datos bibliográficos. Luego, relacionamos algunas de las traducciones de Rodriguez Feo aparecidas en otras publicaciones

En: Nadie Parecía, cuaderno de lo bello, con Dios (1942-1944).

-Parker Tyler. «La Ilustración poética». Trad. José Rodriguez Feo.

-H.R. Hays. «Al aviador norteamericano». Trad. Eugenio Florit

-«Las Rosas». Poema atribuido a Ansonio s. IV a.c. Trad del latín. Bernardo Clariana.

-Alfred de Vigny. «La hermana de los ángeles» (fragmento) Trad. José Lezama Lima. Nº 3, nov 1942. pp. 2-3.

-Claude Henri de Saint Simon. «El jardinero católico». Le nôtre. Des memoires. Trad. José Lezama Lima. Nº. 9 nov 1943. p.2.

-Marcel Proust. «Retrato de pintores». Poemas de Alberto Guyp-Antoine Watteau y Antoine van Dyck. Trad. José Lezama Lima, Nº 7, marzo-abril 1943, p.12.

-Thierry Maulnier Maurice Sceve. «Introduction à la poésie française», (Fragmentos). Trad. José Lezama Lima. Nº 8, agosto de 1945, p. 2.

-William Butler Yeats. «The Oxford Book of English Verse». Sobre Eliot. Trad. de José Lezama Lima. Nº 5, enero 1943, p,7.

-Wladimir Weidle. «Les abeilles d’ Aristée», (fragmentos). Trad. José Lezama Lima, Nº 9. Nov, 1943. p.p, 10-11.

-George Meredith. «Un diminuto incidente que muestra una aptitud hereditaria en el uso del cuchillo». Fragmento  The egoist. Trad. Orlando Álvarez.

Se conoce además, que en Nadie Parecía, figuraron asimismo traducciones de Hilda Doolitle, Paul  Eluard, Chesterton, Péguy, Mallarmé, y Paul Claudel.

Espuela de plata (1939-1941). Tuvo la peculiaridad de que todas las traducciones que publicó eran inéditas:

-«Sactancio firminiano». Trad del latín de Ángel Gaztelu, agosto- sept 1939 Nº 1.

-Jules Supervieille. «Plegaria al desconocido». Trad José Lezama Lima, oct-nov 1939, p.p. 3-4.

-Crisipo. «Tratado de Hegemonikon». Trad Guy Pérez Cisneros. Oct- nov 1939, Nº 2.

-Paul Valery. «La joven parca». Versión de Mariano Brull. Dic, enero, febrero  y marzo 1940, Nº 3.

-Walt Whitman. «El trompetero místico». Trad Cintio Vitier y Eliseo Diego.

-T.S. Eliot. «Los hombres huecos, una monedita para el viejo». Trad. Gastón Baquero, abril, mayo, junio y julio 1940, Nº 4.

-Gaston Bachelard. «El bestiario de Lautrémont». Trad. Guy Pérez Cisneros.

-James Joyce. «Proteo» (i y ii). Trad. de Oscar Rodríguez Feliú, Nº 5, febrero 1941.  

Orígenes (1944-1956), cito: «26 traducciones de inglés y de francés dio a Orígenes al horizonte cosmopolita». José Rodríguez Feo. En: Mi correspondencia con Lezama Lima,  La Habana, 1989.  

En el primer número de la revista, aparece el ensayo y la traducción, realizada por José Rodríguez Feo, de la entrevista de James Johnson Soreeney a Marc Chagal. Año 1, primavera de 1944.

-Roger Caillois. «Límites de la literatura». Trad Cintio Vitier. Año 4, Nº 16, invierno 1947. p.p, 3-7.

-Emile Noulet. «El caso Nerval». Trad. José Lezama Lima. Nº 7. otoño 1945. pp 10-11.

-Thierry Maulnier. «El enigma de Lautrémont». Trad. José Lezama Lima. Nº 12 invierno 1946. pp 37-39.

-Paul Valéry. Primer fragmento de «Narciso» Trad Cintio Vitier. Año 6 Nº. 23, otoño, 1949, p.p, 11-16.

-Stephane Mallarmé. «Un golpe de dados jamás abolirá el azar» (poema). Trad. Cintio Vitier. Año 9, Nº 32 1952, p.p, 3-27.

-Jean Arthur Rimbaud. «Las Iluminaciones» (poemas en prosa). Trad. Cintio Vitier. Año 11, Nº 35, 1954, p.p, 67-94.

-Simone Weil. «De intuiciones pre-cristianas». Trad. Cintio Vitier. Año 12, Nº 37, 1955 p.p, 6-17.

-Paul Claudel. «El canje». Trad Cintio Vitier. Año 12, Nº 38 p.p, 7-29, y Nº 39, 1955 p.p, 10-32.

-Witold Gombrowitz. «Filidor forrado de niño». Trad. Virgilio Piñera y otros. Año 4, 1946.

-St-John Perse. «Lluvias». Trad. José Lezama Lima. Nº 9, primavera 1946, p.p, 3-10.

De la etapa en que Rodríguez Feo dirigió la revista Ciclón (entre 1955-1957), con Virgilio Piñera como jefe de redacción, sus páginas dieron cabida a múltiples traducciones, entre las podemos citar:

-Marqués de Sade. «Las ciento veinte jornadas de Sodoma». Trad Humberto Rodríguez Tomeu. Cabe señalar que esta fue la primera versión que se publicó en español de la obra de este autor. Ciclón la publicó en dos entregas sucesivas —primer y segundo números—, precedida por una nota de Virgilio Piñera. A Humberto Rodríguez Tomeu se debe una crítica de la puesta en escena de Las criadas, de Jean Génet, que figura también en el primer número de la revista.  

-Jean Cassou. «El lirismo ontológico de Jorge Guillén». Trad. Manuel Durán. Ciclón 1.

-Edith Sitwell. «Eurídice» (poema). Trad. José Rodríguez Feo. Ciclón 1.

-Robert Merle. «Oscar Wilde en prisión». Ciclón 3, La Habana, 1955, p.p, 36-48.

-J Rodolfo Wilcok. »La noche de Aix». Ciclón 3, 1956, p.p, 15-18.

-Harry Levin. «La puerta de marfil». Ciclón 4, 1955, p.p, 15-23.

-Leslie Fólder. «Walt Witman». Ciclón 4, 1955.

-Witold Gombrowitz. «Contra los poetas». Ciclón 5, 1955, p.p, 9-16.

-George Thrilly. «Arte y neurosis». Ciclón 5, 1956, p.p, 20-32.

-Fragmentos de «Oscar Wilde ou la destinée de l’ homosexual».

-Tiggie Thika. «A Osiris». Trad. Sara Sluger.

Otras traducciones referenciadas para este trabajo, de la factura de José Rodríguez Feo, publicadas en varias editoriales (relación no exhaustiva), son:

-Ernst Fischer. «Arte y capitalismo». En: Revista Casa de las Américas, Año 4, Nº 24 (mayo-jun 1964). En este artículo Fischer comenta el trabajo de Walter Benjamin sobre Baudelaire. El trabajo de Rodríguez Feo pone de manifiesto la importancia de la traducción en las tradiciones literarias latinoamericanas. Es una de las primeras referencias que se hace a este autor en el contexto cubano.  

-George D. Thomson. Marxismo y poesía. Ensayo político. Trad. José Rodríguez Feo. 1ra ed. española . Ed. A. Redondo, Barcelona, 1971.

-René Char. «Valentinos». Trad. José Rodríguez Feo.

-Autor de varias antologías. Literatura rusa. Novela y cuentos leyendas. Sagas. Hadas. Antologías Siglo XIX-20. Selección y prólogo de José Rodríguez Feo. Akal, Madrid, 1973, p.p, 360. Antología. Cuentos rusos, S. 19. Cuentos rusos, S.20

-Charles Bettlelheim. Estudios sobre la teoría de la planificación. Trad. José Rodríguez Feo, La Habana, Imprenta Nacional de Cuba.

-Amos Tutuola. El bebedor de vino de palma. La Habana, Imprenta Nacional

Somos conscientes de que este trabajo ofrece sólo un acercamiento fugaz y primario a la figura y obra de José Rodríguez Feo como promotor cultural y traductor. No obstante,  nos ha parecido útil, en momentos en que la permanencia del premio que lleva su nombre está siendo reconsiderada, evocar su trayectoria y destacar el papel relevante que desempeñó como un convencido de la importancia de la función que corresponde  a las revistas culturales y al movimiento editorial de un país al poner a la disposición de sus lectores lo mejor de la literatura universal.

BIBLIOGRAFÍA

Kanzepolsky, Adriana. ¿Traducir para qué, por qué o incluso para quién? La revista Orígenes: un acercamiento a la contemporaneidad con voluntad de universalización para la literatura cubana. Lectura comentada a Un dibujo del mundo: extranjeros en Orígenes.

---------------------------Un dibujo del mundo: extranjeros en Orígenes. Tesis doctoral. Universidad de Sao Paolo. Rosario, Beatriz Viterbo ed. 1ra ed. 2004. p, 304.

-------------------------- «Acerca de algunos extranjeros de Orígenes a Ciclón». Revista Iberoamericana. Vol LXX, julio-dic 2004, p.p, 839-855.

--------------------------- «Orígenes en primera persona». Universidad Estadual de Campiñas, Brasil.

Fernández Retamar, Roberto. «Orígenes como revista». Thesaurus. Tomo XLIX Nº 2 (1994) Centro Virtual Cervantes.

Méndez, Roberto. «Orígenes y el Caribe». Revista La Jiribilla.

Diccionario de la Literatura Cubana. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Notas

Secretaries of the Moon: The letters of Wallace Stevens and José Rodríguez Feo. (Excerpt) Ed. Beverly Cayle y Alan Filreis. Duke University Press, Durham, 1986.

 Revista Orígenes 1947: 210.

i Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

i Adriana Kansepolsky. Un dibujo del mundo: extranjeros en Orígenes. Rosario, Beatriz Viterbo ed. 2004.

i José Rodríguez Feo. “Las revistas Orígenes y Ciclón”  En: Le discours culturel dans les revues latino-américaines de 1940 à 1970. América. Cahiers du CRICCAL Nº. 9/10, 1990. París, Presses de la Sorbonne Nòuvelle.

i Secretaries of the Moon: The letters of Wallace Stevens and José Rodríguez Feo. (Excerpt) Ed. Beverly Cayle y Alan Filreis. Duke University Press, Durham, 1986.

 



[1] Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

[2] Adriana Kansepolsky Un dibujo del mundo extranjero en Origenes. Rosario, Beatriz Viterbo ed. 2004.

[3] José Rodriguez Feo- “Las revistas Origenes y Ciclón”  En: Le discours culturel dans les revues latino-américaines de 1940 à 1970. América. Cahiers du CRICCAL Nº. 9/10, 1990. Paris, Presses de la Sorbonne Nòuvelle.