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Vicentina Antuña, entre la educación y la escritura

Leonardo Depestre Catony, 19 de enero de 2011

La doctora Vicentina Antuña Tabío tiene el mérito de haber sido una mujer que dedicó su vida al ejercicio de la pedagogía y mereció el altísimo honor de ser una de las más ilustres educadoras del siglo XX cubano.

Vicentina nació en Güines, actual provincia de Mayabeque y se graduó de Filosofía y Letras y Doctora en Pedagogía en la Universidad de La Habana. Los estudios académicos los enriqueció en la Universidad de Columbia, Nueva York, donde cursó latín, y en la Universidad de Roma y el Instituto Dante Alighieri, de la misma ciudad, profundizó los conocimientos de literatura latina y arte greco-romano, respectivamente.

Desde joven ejerció como profesora de Lengua y Literatura Latinas en la Universidad de La Habana. Paralelamente, se vinculó al quehacer socio político, de ahí su presencia en el Congreso Nacional Femenino celebrado en La Habana en 1939 y el hecho de que asumiera la dirección técnica de varios de los cursos impartidos en la Universidad Popular José Martí desde 1936 hasta 1939.

De esta etapa surgió su libro Latín primer curso, preparado de acuerdo con el programa oficial, y también las Lecciones de latín segundo curso, que sirvieron de texto en el nivel universitario. Su nombre está asociado a la redacción de los libros escolares para las disciplinas de Español, Lectura, Lectura Literaria, Escritura, Redacción y Composición, Literatura General e Infantil y Metodología de la Enseñanza de la Lengua Materna, sin agotar la enumeración, algo que ilustra acerca de la profundidad de sus conocimientos y el alcance de su labor pedagógica.

En cuanto al latín, devino prontamente una autoridad de reconocido prestigio nacional e internacional, avalado por su asistencia a los congresos por el latín vivo que tuvieron lugar en Avignon en 1956, y Roma diez años después.

Más de dos generaciones de estudiantes universitarios disfrutaron el privilegio de tenerla como profesora, escuchar sus conferencias y nutrirse de su sabiduría. La doctora Antuña estuvo a cargo de la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación entre 1959 y 1961, presidió el Consejo Nacional de Cultura de 1961 a 1963, dirigió la Escuela de Letras y Arte de la Universidad de La Habana por una década (1962-1971).

Preparó la selección y redactó el prólogo de la antología Comedia Latina, publicada en 1972, entregó artículos y conferencias para ser incluidos en revistas destinadas a la educación, y presidió la Comisión Cubana de la UNESCO. Se le confirieron la Medalla de Oro de la Universidad de La Habana en ocasión de sus  40 años de profesora universitaria; la Orden Ana Betancourt  y la Medalla XX Aniversario, otorgada por el Consejo de Estado de la República de Cuba.

Magistra
, maestra en latín, la llamaron quienes fueron sus alumnos y quienes ya sin serlo reconocían su magisterio cultural y humano. Se trató de una personalidad que desarrolló una labor cultural sencillamente gigantesca, de servicio y promoción. Súmese a lo anterior los libros Elementos de gramática latina, Roma y las letras latinas, Literatura latina…

Es sabido que aun cuando su estado de salud ya era precario y la edad avanzada, la doctora Vicentina Antuña jamás abandonó el compromiso contraído consigo misma para con la cátedra y sus alumnos.

De esta singular maestra, Alicia Alonso, prima ballerina assoluta y directora del Ballet Nacional de Cuba, expresó: “Creo que la cultura cubana ha tenido una suerte inmensa, porque contó con una mujer como Vicentina Antuña. Pero sobre todo la cultura de la Revolución, donde ella jugó un papel destacadísimo, siendo la ya consagrada maestra de varias generaciones”.