Apariencias |
  en  
Hoy es domingo, 8 de diciembre de 2019; 12:49 AM | Actualizado: 06 de diciembre de 2019
Búsqueda de artículos
título
autor
Artículos en esta sección: 44 | ver otros artículos en esta sección »
Página

Poesía de… Irelia Pérez Morales
 

Lauros, 07 de enero de 2011

Atraída por el ritmo interior de los versos, Irelia Pérez Morales refleja en su poesía una abundante imaginación que entronca, aunque no siempre, con el dolor como enunciado de la cosmovisión contemporánea.

Con su libro Cicatrices de sal1  (Premio Iberoamericano Cucalambé 2009), la poetisa nos ofrece sus motivos —el ancla, los violines, las dunas…— a través de los cuales impacta por el caos que transgrede la armonía en décimas.

Ofrecemos algunos de sus textos, cuya lectura permite encontrar una sensibilidad poco frecuente en la creación de esta forma estrófica.

                                                                                       Osmán Avilés

FRENTE AL GOLFO DE GÉNOVA… TAL VEZ

                             De muy pequeña edad entre en la mar
                             navegando, e lo he continuado fasta hoy
.
                                                   Cristóbal Colón (1501)

Frente al golfo de Génova (tal vez) mira un niño el
azul. Llueven campanas. Del palazzo San Giorgio, las
ventanas bostezan profecías.

    Soy un pez de muy pequeña edad, pero después
    —cuando llegue a mancebo— navegante he de
    hacerme. Con brújula e sextante caminaré la mar
    de punta a punta. Fasta el rey me vendrá con la
    pregunta:

    ¿Cuán luengas son las tierras, Almirante, do las
    Mares Océanas  terminan su bullir?

Atardece. No hay augur que levante su voz. Todo el
Ligur es un cuenco de anémonas que trinan, hervor
De iridiscencias. Alucinan las olas su irreal inmediatez.
Vibran los campaniles.

    Soy un pez, eso soy; solo un pez de muy pequeña
    edad…


Música leve. Un niño sueña frente al golfo de
Génova (tal vez).

***

UNA MUJER DESCOSE SUS VIOLINES
CONTRA EL TIEMPO

                                      los himnos que se apagan
Son gaviotas los ojos cuando vagan
más allá del reloj        Ya no hay jazmines
sobre la mar

                                         (Anuncio de maitines)

Se avitrala el amor   En cada astilla
gime una vela rota
                                     Pesadilla

(Anuncio de completas)

                                      Huele a muerto

Y esa mujer que espera frente al puerto
En la curva del vientre   una semilla

***

SE BUSCA AL HOMICIDA
DE LOS CARACOLES

                 (Con Jorge Luis Borges)

Pisan mis pies los colmillos
con que araña el promontorio

(La memoria del ustorio palidece)

Qué visillos cubren al mar
Qué amarillos caracoles
qué esperanzas me asesinas

Mientras danzas con el caos
—agoreros—
se anuncian los ventisqueros
en la sombra de las lanzas

***

PLEGARIA POR EL NUMEN DE LOS LOCOS

Dios te salve en las buenas     y en las malas
ruiseñor que no teme al ventisquero
(No importa si París con aguacero
O Varna sin Memet)

                             Vengan las balas
—si es que vienen contigo—        Abre tus alas
aunque después se apaguen      Ven y danos
cordura de ser locos    casi hermanos
de los cuerdos que sueñan en presente

Ven aún si el amor es luna ausente
y el corazón estalla entre las manos

***

CONFUSIÓN EN LA PINACOTECA
(EL VIGILANTE DUERME)


Qué haces cuando un girasol salta la reja
y se pierde
                        por las calles
cuando el verde se muda hacia un caracol

¿Y si acontece que el sol ha olvidado tu sombrilla
y te busca por la silla de ayer?
Siéntate mañana
donde lució una gitana tropical su maravilla de rostro
escucha al pincel latir en su omnipresencia
disfruta la persistencia de la memoria en tu piel ardida
(¿Lienzo o papel?)

Mejor que no sepas nada de girasoles

La arcada   ¿es una mujer durmiendo en un sillón
o estás viendo a la bañista sentada?
Venga ya el encatador de serpientes
Danza Flora con las dos Fridas

Es hora de sueños tardíos

Por qué imagina el trovador la maja criolla   verde

Mientras la escalera muerde
                               aquel desnudo
                                                   ba
                                                       jan
                                                           do

                                                              pasa un girasol

(Es cuando salta la reja    y se pierde)

***

ABDICACIÓN DEL ANCLA

Entre el colmo y la ceguera
ancla fui      rito olvidado
ubicuidad
un legado
de astillas sobre la espera

El cántaro se atrinchera
sobre mi cuerpo de alción
cautivo      Después un recón-
                                  dito mar
                                  alguien
                                  me llama
El orín se vuelve escama
Otredad

                     ¿Qué Robinson
me invoca junto al latido
del desamparo?       Respondo
Ya no quiero ser el hondo
Alias de Encuentro y Olvido
Quiero más         quiero ser nido
                                         isla
                                         marea
                                         coral
En cicatrices de sal
perdí el rumbo         se me escapa

Abdico

                  Quiero ser mapa
Navegable       intemporal    

                        

                                                  ***

Irelia Pérez Morales (Camajuaní, Villa Clara, 1956). Reside en Cienfuegos. Licenciada en Historia y Ciencias Sociales. Poeta y narradora. Ha recibido los premios internacionales: Ábaco, Madrid (2006); Palabras Diversas, Madrid (2006); Segundo Premio Iberoamericano Cucalambé (2008). Así como los premios nacionales: Décima y Tradición (2006 y 2007), Francisco Pereira (2008), entre otros. Tiene publicado Donde siempre hay ventanas (poemario para niños, Ediciones Mecenas, 2009) y Miguelín, el andariego (noveleta para niños, Ed. Gente Nueva, 2009). Varias antologías nacionales y extranjeras recogen su obra en verso y en prosa. 

__________________

1 Irelia Pérez Morales: Cicatrices de sal. Editorial Sanlope, Las Tunas, 2010.