Apariencias |
  en  
Hoy es viernes, 6 de diciembre de 2019; 4:07 AM | Actualizado: 04 de diciembre de 2019
Búsqueda de artículos
título
autor
Artículos en esta sección: 115 | ver otros artículos en esta sección »
Página

Invisible III. Las tecnologías de la invisibilidad

Bruno Henríquez, 07 de enero de 2011

 

“Tercera Ley de Clarke: Toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”.
Arthur C. Clarke
Del zurcido invisible a los aviones Stealth.
 
Muchas veces la invisibilidad se busca no para esconder un objeto completo sino para cambiarle la apariencia haciendo que desaparezca del entorno o que se esconda otra cosa, así el uso de lentes de contacto hace invisible los espejuelos y el hecho de que la persona que los usa tenga algún defecto visual. El mismo papel lo juega el llamado zurcido invisible que permite recuperar una prenda de vestir valiosa o querida, sin que se note que tiene un remiendo, palabra esta que denota a todas luces que es algo antiestético y visible.
 
La búsqueda de la invisibilidad se usa así para lograr efectos estéticos, esconder empates, goznes, bisagras u otros elementos que desentonan con el resto del conjunto. También lo invisible se asocia al secreto, así se oculta lo que no se desea mostrar porque posee una información que merece estar oculta, de esa forma en las construcciones antiguas se guardaron secretos que estaban a la vista pero solo detectables por el ojo experto. Algunas veces eran palabras escritas en lenguajes crípticos o escondidas en una frase; otras con símbolos solo conocidos por sectas o cofradías o por las proporciones de un edificio, una puerta o la posición de una ventana como en las catedrales góticas.
 
También algún objeto y su función se hacen invisibles por la miniaturización, como las cámaras y micrófonos ocultos usados para vigilancia, el espionaje o la actividad cotidiana del cine y la televisión. Un ejemplo es la ubicación de los altoparlantes en los templos tradicionales japoneses, enmascarados en las estatuas ceremoniales o en la misma estructura de madera del templo. Y hablando de los japoneses, recordamos las técnicas de enmascaramiento de los ninjas y su forma sigilosa de caminar sin hacer ruido, pero también en las casas y fortalezas de los señores feudales tenían técnicas para que los invisibles se delataran, pero por el ruido; el sonido de un grillo simulado por el desplazamiento de una tabla en el piso detectaba el peso de los visitantes indeseados.
 
La detección también se puede hacer con ayuda de  propiedades que no se pueden ocultar, como el calor, por lo que se crearon los detectores del infrarrojo, que a su vez pueden ser engañados al esconderse el sujeto en aire caliente, nubes de vapor o mezclarse con objetos que desprendan tanto calor como él mismo.
 
La invención del radar permitió hacer visibles los aviones y barcos cuando aún se encontraban muy alejados, debido a la reflexión de las ondas de radio sobre su superficie. Esta fue una tecnología desarrollada y utilizada a gran escala durante la segunda guerra mundial, pero su utilidad en otros campos permitió a los meteorólogos aumentar la precisión en los pronósticos y conocer las intensidades de las lluvias o el movimiento de las corrientes de aire a partir de la posición de las nubes en grandes áreas; así localizan entre otras cosas el ojo del huracán y la zona de lluvias más intensas que trae asociada.
 
También, basados en el mismo principio, se construyeron los radares para medir la velocidad de los automóviles, a veces usando ondas de radio, otras con ultrasonidos. De hecho, el uso se ha vuelto tan común que se considera el radar como una prolongación de la visión, por lo que para hacer invisible aquellas cosas que son visibles con el radar, se desarrollan diversas técnicas, algunas de alta tecnología y otras que no funcionan, las cuales no  son más que creencias populares, como al colgar un disco compacto en el automóvil es creencia de que eso evitará que la velocidad sea detectada por el radar del policía o la creencia popular que transforma el CD en la capa de invisibilidad de Harry Potter; pero eso no pasa de ser como en el caso del niño mago nada más que una fantasía.
 
La tecnología ha logrado hacer invisibles ante radar los aviones de la más reciente generación, por medio de la desviación de los rayos que inciden sobre el avión; estos son los llamados stealth.
 
A veces la invisibilidad consiste en hacer visible algo a una escala en la que desaparece el detalle, como los carteles gigantes de las pizarras en los estadios, formados por el conjunto de paneles de colores levantados por una multitud de personas. Lo que desaparece en este caso son las personas y los miles de rectángulos de colores pasan a formar parte de la imagen, que pierde su importancia individual por destacar el efecto de Gestalt, la sensación de conjunto, como se dice vulgarmente «ves el monte y no ves las matas».
 
De igual tipo es el efecto de los pixels en la pantalla de la televisión que nos da la sensación de una resolución muy alta, cuando en realidad está formada por una gran multitud de puntos independientes, los cuales pueden apreciarse cuando se observa la pantalla con una lupa o en el caso de los impresionistas que dan la imagen a partir de la sugerencia o los puntillistas que anticiparon a los pixels en los cuadros.
 
La invisibilidad propiamente dicha o como la concibe el público, esa que logra  que no te vean, se ha anunciado como creada por algunos laboratorios japoneses, pero los videos mostrados en Youtube no se corresponden con las propiedades del invento descrito, son solo un simple truco de recortes de colores por video, muy habituales en la televisión.
 
En la novela Scanner Darkly del escritor norteamericano Phillip K. Dick, llevada al cine con el mismo título, la invisibilidad consiste en un camuflaje cambiante que hace ver a quien lo usa como una persona distinta, con un cambio constante de apariencia.
 
Recordemos cómo se cambió la apariencia de la “carta robada” en el cuento de Poe; se viró el sobre al revés se le escribió otra dirección y se colocó junto con las demás cartas, sobre la mesa, como una más, no como algo que se oculta.
 
La invisibilidad no es un asunto de magia y aunque se apoya muchas veces en la técnica, también la astucia y el conocimiento del hábito de los observadores puede ayudar a esconder o desaparecer algo que está a la vista de todos.
 
Al ocultar, una de las principales técnicas a tener en cuenta es la discreción, cualquier comentario puede dar a conocer detalles de cómo permitir la percepción de lo que queremos ocultar. No en balde Agatha Christie aseguraba: «Las conversaciones siempre son peligrosas si se quiere esconder alguna cosa».
 
El conocer cómo hacer invisible algo o incluso a nosotros mismos nos da también la posibilidad de saber cómo hacer visibles aquellas cosas que están ocultas, ya sea por su propia naturaleza o porque alguien las enmascaró y nos hizo creer que eran invisibles o que no estaban allí, donde realmente están. Aunque hemos puesto algunos ejemplos, hacer visible lo invisible sigue siendo un verdadero reto, pero como dijera Michael Ende en su Historia interminable, «ese es tema de otra historia».