Alicia Alonso por José Lezama Lima
«El arte único e irrepetible de Alicia Alonso exalta
la dignidad humana del soberano de la creación»
José O. Suárez Tajonera
El poeta, escritor y periodista, José Lezama Lima, es el autor de los artículos, crónicas y fragmentos de poemas compilados por el doctor Pedro Simón, director del Museo Nacional de la Danza, e incluidos en la edición facsimilar del libro Alicia Alonso por José Lezama Lima, publicado por Ediciones Gran Teatro, y prologado por la doctora Ivette Fuentes de la Paz, investigadora titular del Instituto de Literatura y Lingüística (ILL) Dr. José Antonio Portuondo.
Esa joya literaria —dedicada al nonagésimo aniversario del natalicio de la eximia ballerina— recoge varios trabajos periodístico-literarios del ilustre autor de Paradiso, inspirados en la carismática personalidad artística de Doña Alicia, así como en su acendrada cubanía.
De esas crónicas, escapadas del intelecto y el espíritu del fundador del mítico grupo Orígenes, seleccionamos dos de ellas, para que el lector pueda apreciar cuánto genio e ingenio caracterizaban al autor de «Muerte de Narciso» a la hora de valorar —desde una óptica objetivo-subjetiva por excelencia— la magia, el encanto, el hechizo, que generaba en la mente y en el alma de los amantes del arte de las puntas y en los colegas de la prensa especializada la excelencia técnico-interpretativa de esta Diva de la Danza:
Como la Duncan, Alicia Alonso puede soltar sus huestes danzarias en la Plaza de la Catedral y en la de la Revolución, pues en realidad lo que ella baila es nuestra historia en relación con la historia universal. Lo más sutil y profundo de nuestra historia se aclara con su arte incomparable 1
Para Lezama Lima, Alicia «enseña con el ejemplo», y la califica —con la agudeza crítica o «luz larga» que identificara a ese gigante de las letras caribeñas e iberoamericanas— como «punto rosa» o «germen protoplasmático», que nace y crece en un lugar privilegiado del inconsciente freudiano, donde danza y poesía se funden en cálido abrazo.
Para poder asimilar las virtudes del cubano, y consecuentemente, poder llegar a la esencia íntima de su espiritualidad, hay que ejercitarse en la danza, expresión genuina de la unidad indivisible cuerpo-mente-alma, proclamada por José Martí, uno de los padres fundadores de la psicología cubana.
La estética lezamiana —tanto la danzaria como la poético-literaria— tiene una gran significación, no sólo para la lengua cervantina, a cuyo enriquecimiento hiciera notables contribuciones, sino también para la cultura universal, ya que la cuna de la danza y de la estética se halla —¿quién lo duda?— en la Grecia clásica.
Por otra parte, en el desarrollo socio-histórico de esas disciplinas artístico-filosóficas, Cuba desempeña una función relevante; y el genial novelista es uno de los mejores ejemplos que avalan el irrefutable criterio académico sustentado por los estudiosos de la vida y la obra de Lezama Lima.
Lo mejor de la obra poético-literaria y periodística lezamiana acerca de la danza, debe ser transmitido a las actuales y futuras generaciones de poetas, escritores, bailarines y coreógrafos, entre otros profesionales de la danza y la cultura. « ¿Por qué…?», se preguntará el lector. Porque de los griegos para acá, ethos y poiesis configuran una «invitación a la danza», presupuesto básico en que se estructura la estética de José Lezama Lima.
1Lezama Lima, José. “Fiesta de Alicia Alonso, 1973”, en Alicia Alonso por Lezama Lima. La Habana: Ediciones Gran Teatro, 2010.