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La Doctora Pichardo y el legado inapreciable de sus libros

Leonardo Depestre Catony, 27 de enero de 2011

La afición de este redactor por la Historia debe mucho a la Doctora Hortensia Pichardo Viñals y a su esposo Fernando Portuondo. Los libros de uno y otro los recorrí página a página más de una vez. Y como no tuve el privilegio de conocerlos, me honro en escribir estos apuntes sobre la Dra. Pichardo, que no por modestos están exentos de mi mayor agradecimiento.

Uno de tales libros de la Doctora es en sí una colección de grandes volúmenes que ella denominó Documentos para la Historia de Cuba y que fueron publicados por entregas, durante varios años por la Editorial Ciencias Sociales. Es tal el cúmulo de información que recogen esos volúmenes, que su consulta deviene material de referencia obligatoria para quien desee adentrarse seriamente en el estudio de los orígenes de Cuba hasta casi nuestros días.

Habanera nacida hace más de un siglo, el 22 de enero de 1904, y proveniente de una familia de inquietudes culturales —su abuelo fue Esteban Pichardo, autor de un muy conocido diccionario del siglo XIX—, para la joven Hortensia los libros y la lectura fueron inseparables compañeros desde edad temprana.

Cursó estudios en la Escuela Normal de Maestros de La Habana y después de graduada hizo la carrera de Pedagogía en la Universidad de La Habana por la modalidad de la enseñanza libre. Precisamente allí conoció a Fernando Portuondo del Prado, su esposo y colega en el orden profesional.

Radicada algunos años en el oriente del país, donde tanto ella como su esposo ejercieron el magisterio, regresó a La Habana en 1937. Impartió clases en el Instituto de la Víbora y, tal vez por entonces, comenzó ya a recopilar información para sus citados y muy útiles Documentos… Pero los primeros textos publicados de la Dra. Pichardo fueron En torno a la Conquista de Cuba, en 1947 y Mercedes Matamoros, su vida y su obra, en 1952.

Seguirán, ya en las décadas del 60 y del 70, la serie de Documentos para la Historia de Cuba y, entre otros, Descripción de la Isla de Cuba. Nicolás Joseph de Ribera,  1973; Carlos Manuel de Céspedes. Escritos,  1974 y 1982; Capitulaciones de Santa Fe. Relación del primer viaje de Cristóbal Colón,  1978; Biografía del Colegio de San Cristóbal de La Habana,  1979; José Martí: lecturas para jóvenes,  1981, y La actitud estudiantil en Cuba durante  el siglo XIX, 1983.

La sola mención de los títulos ofrece una idea de la laboriosidad de esta investigadora, de cuántas horas debió revisar, durante meses y años, una documentación que le depararía la enorme satisfacción de transcribirla y ponerla a disposición de los estudiantes, profesores y amantes de la historia patria, amén del inestimable servicio que su publicación representa para la cultura nacional.

En cierta ocasión la Doctora Pichardo entregó algunas recomendaciones a los investigadores. Allí apuntaba:“ …Recomiendo en primer lugar la necesidad de tener mucha paciencia; en segundo lugar tener mucha fuerza de voluntad para reconocer los errores y en tercer lugar acudir siempre a las fuentes primarias”. Absoluta razón tuvo la Doctora en cada una de sus “sugerencias”.

Maestra a la par que escritora e investigadora, Hortensia Pichardo nos legó además otros libros: Las ordenanzas antiguas para los indios. Las Leyes de Burgos.1512,  1984; La fundación de las primeras villas de la Isla de Cuba,  1986; Máximo Gómez. Cartas a Francisco Carrillo,  1986; Antonio José Valdés ¿Historia de Cuba o Historia de La Habana?,  1987; Dos fechas históricas: 10 de Octubre de 1868, 24 de Febrero de 1895,  1989; Facetas de nuestra historia, 1989 y José Martí: lecturas para niños,  1990.

Multitud de otros trabajos aparecieron en revistas y demás órganos de prensa.

Hortensia Pichardo disfrutó de una vida larga y fecunda. En 1995 recibió el Premio Nacional de Ciencias Sociales.