Manuela Sáenz le escribe a El Libertador
Los Versos de Manuela, del poeta venezolano Edmundo Aray —texto reeditado por colección Sur, en homenaje al centenario de José Lezama Lima— son, a un tiempo, la recreación y el homenaje al amor que existió entre la líder independentista sudamericana Manuela Sáenz y el libertador, Simón Bolívar.
Suerte de apócrifo construido con las propias palabras de la gran defensora de los derechos de la mujer, cuyo poder de sensibilidad nos hace creer que dichos versos pudieron en verdad ser escritos en sus trances de nostalgia y dolor.
Manuela encarna aquí una rara simbiosis entre amor y revolución. Relación esta que constituye a su vez el conflicto, la esencia del poemario. Un enriquecimiento peculiar de la Historia, perspectiva desde la que los grandes propósitos ceden paso a sentimientos, necesidades, sueños y padecimientos individuales, y una incursión por las distintas facetas de la psiquis humana, son quizás sus principales virtudes.
El mensaje se manifiesta por omisión —cualidad por excelencia de la poesía— y demuestra así la madurez del poeta, quien se ha valido de la economía de recursos para expresar esa plenitud espiritual encontrada.
El Libertador aparece como ensueño febril, su presencia a veces se hace tan real, que llega al punto de poder trasmitir su propio sufrimiento a la amada: «Qué haré sin ti / Manuela?/ Pregunta Simón». El sujeto idílico cobra fuerza en su memoria, hasta casi hacerla desaparecer. La devastación, una mezcla de admiración y resentimiento, el desasosiego, la soledad, la nostalgia, la esperanza y la desesperanza, la histeria, la postración, el embotamiento, la locura y, finalmente, el erotismo, son algunos de los rostros del amor que aquí se asoman. El sacrificio de un sentimiento es yuxtapuesto al sacrificio de dar la vida por la patria, en una mezcla auténtica de lamento y optimismo, profundidad y sencillez, reclamo y reverencia.
El nombre del venezolano Edmundo Aray, al decir de uno de sus compatriotas, está vinculado a la historia contemporánea de su país, en el quehacer literario, cinematográfico, editorial, académico y político. Él ha desarrollado una encomiable labor en la difusión de la vida y obra de los protagonistas del siglo veinte latinoamericano.
Ha publicado numerosos títulos: ensayo, cuento, poesía, historietas, antologías y guiones para cine. Como cineasta ostenta entre algunos de los más importantes reconocimientos: Premio Nacional de Cinematografía (CONAC) y el Premio Nacional de Cine Monseñor Pellín (1991 y 1994). Su obra ha sido traducida al inglés, alemán, árabe, japonés e italiano. Sus textos han aparecido en varias antologías publicadas en México, España, Uruguay, Estados Unidos, Italia, Perú y Venezuela.