Apariencias |
  en  
Hoy es lunes, 9 de diciembre de 2019; 7:48 PM | Actualizado: 09 de diciembre de 2019
Búsqueda de artículos
título
autor
Artículos en esta sección: 467 | ver otros artículos en esta sección »
Página

Buenaventura Pascual Ferrer: ¿quién fue y qué escribió?

Leonardo Depestre Catony, 08 de marzo de 2011

Escritor de finales del siglo XVIII y la primera mitad del XIX, Buenaventura Pascual Ferrer es uno de los autores que, pese haber nacido en La Habana, ciudad en la que también murió, muy pocos lo recuerdan, no ya por la calidad mayor o menor que pueda haber tenido su obra, sino por el lugar que ocupa dentro de una incipiente literatura insular y el espacio que le corresponde dentro de la historia de esta. Curiosamente lo más importante que nos legó son sus cartas, relativas a un Viaje a la Isla de Cuba, que se publicaron en 1797.

Ferrer nació el 14 de marzo de 1772 y murió el 22 de junio de 1851. Estudió Filosofía y Latín con el sabio doctor Tomás Romay, quien además de ser médico famoso era una de las personalidades más prominentes de la cultura en la Isla.

Se graduó en Leyes y con poco más de 20 años embarcó hacia España, donde redactó su Carta de un habanero, epístola esclarecedora de los errores que sobre Cuba se habían publicado en El viajero universal, de Madrid, y contiene informaciones de interés sobre la sociedad de entonces.

Motivado por el olor de la tinta de imprenta, escribió en 1798 su Viaje a la isla de Cuba, que se considera el primer libro de esta temática publicado por un cubano. Esta preocupación le merece a Ferrer el elogio y  reconocimiento que entre sus conciudadanos sin duda alcanzó.

Al regresar a Cuba se insertó en el panorama cultural y literario: colaboró  en el Papel Periódico; fundó el periódico satírico El regañón de La Habana e ingresó en la Sociedad Patriótica. Y siguiendo una costumbre muy en boga, publicó con diversos seudónimos: El anciano habanero, El asesor del Tribunal, El censor mensual, El tío Tabares y algunos más.

Viajó con soltura por el Viejo y el Nuevo Mundo, como parte de una comisión oficial encargada por el gobierno de la metrópoli. En 1805 se le nombró ministro contador en Cartagena de Indias y en esa ciudad fundó la Sociedad Económica, donde introdujo la imprenta y estableció la Gaceta Real de Cartagena de Indias.

Llama la atención que un habanero —no importa que estuviera al servicio de la Corona española— con tan significativa labor dentro y fuera de Cuba, permanezca tan olvidado en tiempos en que no abundaban las personas interesadas en el progreso intelectual de sus compatriotas.

Con una vida larga, a Buenaventura le quedó tiempo para fundar, esta vez junto a su hijo, El Nuevo Regañón de La Habana. Su labor periodística se puede localizar en esta y otras publicaciones, y fue recopilada por la Comisión Nacional Cubana de la UNESCO, en 1965. Su bibliografía incluye además Historia de los dictadores de la República romana (1814); Cuadro revolucionario y estado actual de la ciudad y provincia de Cartagena de Indias… (1817);  Arte de vivir en el mundo (1844), entre otros títulos.

Los últimos años de su vida los pasó en La Habana, en el desempeño de cargos gubernamentales, pero sin abandonar su afición literaria. Max Henríquez Ureña considera que Buenaventura Pascual Ferrer fue “uno de los primeros cultivadores de la literatura de costumbres en Cuba”, lo cual no es escaso mérito tratándose de un autor casi desconocido hoy.