A viva voz
Al enfrentar esta selección de textos de la cual salió este libro pude comprobar lo que intuía: me han hecho una multitud de entrevistas. Su distribución tan irregular en el tiempo da una idea de los avatares de mi vida. […] considero un deber cívico e intelectual participar con la opinión y la persuasión a favor de lo que aprecio vital para el futuro de Cuba; en general, priorizo todo lo que pueda servir a la formación de los jóvenes.
La entrevista es un medio muy eficaz para socializar ideas y actitudes, y también puede acercarlo a uno a los que no han leído las argumentaciones extensas. Al mismo tiempo, me place mucho el despliegue de comunicación que se establece entre los dos involucrados —que a veces llega a ser complicidad—, la síntesis imprescindible, el orden lógico y las dosis de ingenio, la necesidad de ser claro sin perder densidad, y la frase feliz…. Admiro mucho a los buenos preguntadores…; y, también recibo sorpresas muy gratas como la de la joven periodista que tituló la suya, de forma genial: “No hay dueños de las ideas”.
Sin mirarme al espejo con agrado, ofrezco estas entrevistas con el mismo propósito que me animó a conceder cada una, a veces cayéndome de sueño o con un pie en el estribo: compartir las ideas, las vivencias y los proyectos con los demás, aspirando a recibir como premio las críticas o el interés en los asuntos, y el intercambio humano que nos hará mejores