Un sitio para el caballito enano
A mi modo de ver, Dora Alonso es una de las escritoras y poetisas cubanas que mejor ha comprendido a la infancia, y su nombre se erige en un eco que de alguna manera repiten todos los que intentan o se dedican en firme a crear literatura para los más chicos en Cuba; ya sea en la vertiente fantasiosa que ella defendía, o en esa otra, más pegada a la tierra, más realista, igualmente válida.
Durante el pasado 2010 conmemoramos el centenario de su natalicio, y para celebrarlo, entre muchos libros suyos, la editorial Gente Nueva presentó una edición especial troquelada de su obra El caballito enano, creada por la joven diseñadora Pilar Fernández Melo. Este, junto a otros dos títulos publicados por la Casa Editora Abril, están considerados los primeros libros pop-up completamente nacionales, un éxito editorial y poligráfico cubano. Una excelente noticia es que dicha edición troquelada de El caballito enano, agotada en su totalidad en la pasada edición de la Feria, ha sido reimpresa para esta que ya se nos encima y próximamente podrá ser adquirida por los lectores menudos en librerías de todo el país.
Este precioso libro tuvo dos ediciones anteriores: la original, de 1968, y otra en el año 2000, reimpresa en 2001. Es difícil creer que alguien que no tuvo hijos ni se dedicó al magisterio llegara a los niños de tal forma, sin mediar experiencia diaria. Su narrativa es ágil y dinámica, con todas las armas para, desde la primera línea, atrapar la mente infantil y llevarla de la mano por caminos siempre nuevos y para nada aburridos. La autora ―mujer de inmensa cultura, sólida formación y ejercicio profesional de precisión milimétrica― conoce su oficio y sabe emplear ardides para lograr las metas propuestas con eficacia certera.
La parábola del hijo pródigo es un esquema de reiterado uso en distintas obras de la literatura universal, por su utilidad para transmitir a los más jóvenes lectores el mensaje de que el conocimiento es lo que determina la vida de una persona, en tanto la disposición de salir a buscarlo, el aliento vital de cada alma humana. Nunca será igual una persona si se queda donde está o si sale a encontrar el saber más allá de lo que su inteligencia e imaginación le sugieren, porque la realidad está llena de sorpresas y experiencias por aprender para enriquecer la vida.
Es esta una tesis universal aprovechada por la Alonso para escribir su cuento “El caballito enano”. En él se narra la historia de un corcel pequeño, muy diferente a los demás porque no podía crecer. Apoyado siempre por su madre, decide romper con sus limitaciones y salir de Arboleda, la finca donde vivía, para conocer el exterior y probar fortuna. La madre se duele por esta decisión, mas lo impulsa y reconoce su valor. Finalmente, el hijo volverá victorioso, tras haber hallado su lugar en el mundo, como estrella del espectáculo de un maravilloso circo. Su madre lo recibe, orgullosa de su valentía y de sus logros como malabarista.
Las ilustraciones de la cubierta y los interiores de la edición de 2000/2001 fueron realizadas por Rita Gutiérrez Varela, y ameritan comentario aparte por su colorido, precisión y combinación de matices en contraste, así como por su halo cándido, que remite tanto a dibujos realizados por infantes como a cartones animados de televisión. La expresión lograda en los rostros de los animales respira acierto y comicidad, correspondiente con el tono festivo y optimista de la narración que, dicho sea de paso, incluye poesías breves y canciones, las cuales pueden ser acompañadas de música si a los padres lectores se les aviva la imaginación durante la lectura del libro en familia.
Muy gracioso es el segmento que ilustra la visita de la lechuza al caballito recién nacido. Nos dice Dora:
La lechuza no quiso dejar la visita para más tarde y se apareció entre parpadeos y aletazos y tropezando con todo. Acercándose a él lo contempló fijamente con sus redondos ojos y exclamó admirada:
–Este niño es tan bello como el mío.
Todos los allí presentes se rieron al escuchar sus palabras, y la lechuza exclamó: “¿A qué viene esa risita, acaso he dicho alguna bobería?” Y se marchó muy molesta.
Incluido en la colección Biblioteca Escolar de la editorial Gente Nueva, este volumen ―fábula inmersa en letras grandes y bien delineadas, dentro de un formato casi cuadrado de páginas totalmente coloreadas, al estilo de un álbum infantil― fue editado por la excelente profesional y sensible amiga Janet Rayneri Martínez, con diseño de María Elena Cicard Quintana y composición de Armando Quintana Gutiérrez.
Considero que el encanto de El caballito enano radica en el hecho de poder llegar al corazón de chicos y grandes, especialmente al de aquellos padres y familias que poseen un pequeño o una pequeña con determinado padecimiento físico o característica que los hace desiguales a la media de los demás niños. Téngase entonces, como estandarte, el grand finale logrado por la escritora, cuando nos anima:
¡El mundo es ancho para los valientes! ¡Que nadie llore por ser chiquito o grande, por ser flaco o ser gordo, o por feo: por parecer distinto a otros! ¡Cada quien tiene sitio en el mundo, como el caballito enano!