Julio Antonio Mella, escritor y periodista
La personalidad de Julio Antonio Mella es tan multifacética y abarcadora que con frecuencia no reparamos en una arista estrechamente imbricada en todo su hacer político: la del periodista y del prosista de combate.
En 1926 apareció en México su folleto El grito de los mártires, allí lanza una consigna que con su ejemplo revolucionario se encargaría de hacer realidad:«Hasta después de muertos somos útiles».
Solo 26 años vivió Mella: murió asesinado en México el 10 de enero de 1929. Destacado dirigente universitario y comunista, luchó tenazmente contra la dictadura del presidente Gerardo Machado. Fundó la Liga Antiimperialista y la Universidad Popular José Martí, figura además entre los miembros fundadores del Partido Comunista de Cuba en 1925.
Un año después, sometido a intensa persecución, se exilió en México. Desde la vecina nación ejerció el periodismo de combate en las páginas de El Machete, órgano del Partido Comunista de México, y de ¡Cuba Libre!, órgano de la Asociación de los Nuevos Emigrados Revolucionarios de Cuba.
Es en este último donde escribe:
El actual déspota de Cuba se ha querido hacer pasar como nacionalista. Ha llegado en su farsa hasta a hablar de la necesidad de abolir la Enmienda Platt. Este juego no engaña a nadie. El nacionalismo de Machado es el nacionalismo clásico de los fascistas europeos y de los agentes del capital imperialista en la América. Recuerdan con frases sonoras a los héroes, al pasado, y adoptan actitudes de un historicismo patriotero.
Pero mucho antes, en 1922, Mella asumió la administración de Alma Máter, en la cual publicó colaboraciones. Del primer número, de la ya casi nonagenaria revista de la Federación de Estudiantes Universitarios entresacamos un fragmento de su texto titulado «Nuestro credo».
Laboraremos por la unión de todos los estudiantes cubanos en una federación que nos haga fuertes y capaces, para defender nuestros derechos, para progresar, para aprender cuando jóvenes las conveniencias de la hermandad, de la unión, y así aprender a encontrar en el mañana la solución a nuestros problemas nacionales.
En Julio Antonio Mella se aunaron verbo y acción: el activista combatiente se nos revela como un periodista para quien la palabra debe ser intensa y directa, muy enfática y respaldada por el ejemplo personal.
Hace años se recopiló en un vasto volumen, bajo el título Documentos, la papelería de Mella. La revisión de sus cartas, proclamas, artículos, manifiestos, discursos y declaraciones, no solo descubre la madera del escritor político, también el afán por llevar a la prensa escrita su pensamiento, de manera que pudiera perdurar y ser útil a los revolucionarios que le sucederían, pues intuía —y motivos le sobraban para ello— una muerte temprana.
Vale cerrar este comentario con las palabras que su compañero de ideales, el doctor Juan Marinello, expresó:
El mejor Mella es, naturalmente, el de los artículos y manifiestos, los diagnósticos y los pronósticos, el que nos deja un pensamiento a la vez poderoso y dinámico, hondo y andador como los grandes ríos caudalosos, que lo sitúa entre los más altos guiadores de su tiempo cubano y americano.
A 108 años de su natalicio, el 25 de marzo de 1903, Julio Antonio Mella tiene aún mucho que expresar.