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La entropía tiene curiosas maneras de llegar al orden

Yanet Bello, 09 de marzo de 2011

¿En qué se parece una toalla a una calculadora? Es un chiste viejo. De todas formas, para el que no lo entendió en su momento la respuesta es: que con la calculadora se calcula y la toalla seca el… El punto de esa profundísima reflexión con que he comenzado a escribir estriba en detenernos a pensar cómo dos objetos de tan diverso uso y factura encuentran una manera común de ser expresados, aunque sea a través de un chiste.

Si al usar la palabra “entropía” parece que estoy haciendo un ensayo universal sobre la manera de organizar los artículos de una revista, es una exageración, solo quiero exaltar la diversidad de una revista universitaria sobre literatura (básicamente) y su peculiar diseño editorial.

En la portada de este número 8 aparece una ilustración de Gabriel Lara, diseñada para blanco y negro, como toda la revista, que funciona perfectamente como título aunque no tenga nombre: es el hombre en relación con los medios y el entorno, la imagen que exhibe de sí mismo y tantas –infinitas- que recibe del exterior. Sirve de título porque se habla en la publicación de arte, de comunicación, de expresión.
 
En la portada (un poco manchada porque la tinta se corre un poco) también un falso machón, más que informar, nos sugiere familiarmente de qué va todo esto.
 
El editorial advierte: “Número este difícil, poco convencional, en el que Upsalón se transfigura, intenta despojarse del papiro ancestral para, con el ropaje adecuado, sumarse a la discusión”.
 
La revista anuncia en su índice ocho secciones que giran alrededor de determinados temas o estructuras formales, y en esta ocasión entrega veintiún trabajos de autores, jóvenes y estudiantes en su mayoría pero no por eso menos interesantes, que para mí, es una condición de lo profesional. Una vez leída desde arriba hasta abajo, el lector se da cuenta de que es una prioridad para sus creadores dejar escuchar todas las voces, todos los puntos de vista posible.
 
La primera sección es el Dossier, que gira esta vez alrededor de los nuevos, y cada vez más nuevos, medios de comunicación y creación. “Underground: un artículo trash”, de Gelsys M. García Lorenzo, abre el debate –y créanme que no es solo una manera de decir. En “Underground…” Gelsys hace un recorrido por diversas publicaciones independientes para convertirlas, minuciosa y literalmente, en picadillo. La reseña incluye las revistas Diáspora, Cacharro(s), 33 y 1/3, Desliz, Trep, Disparo en Red, Qubit, La caja de la China , Isabelica.cu y La Rosa Blanca. Personalmente no creo que el análisis haya sido demasiado profundo, pero definitivamente Gelsys hace notar características y puntos de contacto entre las publicaciones que la llevan a conclusiones lapidarias: “El sino de estas revistas es lo instantáneo: nacer siendo casi trash”. Es un artículo que recomiendo porque además de incisivo y provocador, es divertida la forma tan fresca en que la autora se refiere a las publicaciones y los autores.
 
Sin definir claramente cuál es la intención de la dirección de Upsalón, llama la atención que dos de los autores que han sido prácticamente “hechos polvo” en esta controvertida apertura, son escuchados atentamente unas páginas más atrás. “Post-revolution, suave, cordial, amable, divertido”, es el cuento de una conversación; es decir, el autor del artículo, Leopoldo Mesa, cuenta una conversación que tuvo su amigo Reinier Pérez-Hernández con los miembros del equipo de The Revolution Evening Post (Trep). «Una estructura poco usual para una entrevista pero válida por el dinamismo que le imprime. Orlando Luis Pardo Lazo, Ahmel Echevarría y Jorge Enrique Lage son los creadores de esta saga de Yeyín para adultos».
 
Ya en las páginas dedicadas a la sección Traducciones aparece la versión bilingüe del cuento “Encarnaciones de niños quemados”, de David Foster Wallace. Este escritor, junto a otros, estará apareciendo como referencia en varios artículos de la edición de Upsalón, que se descubre como increíblemente intertextual, casi como un libro cuyos capítulos pueden, pero no deberían separarse. ¿Y quién es el traductor de David Foster? Raúl Flores Iriarte (33 y 1/3). Solo un comentario más: Bravo por la Fayhl. Me perdonarán los amantes del orden pero en aras de hacer valer mis puntos de vista me salté varios trabajos que vale la pena comentar.
 
“El salón de Arte Digital en Cuba, 10 años de creación con nuevos medios”, de Astrid Orive García, constituye una versión resumida del trabajo de diploma escrito y defendido por la propia autora, según nota al pie. El texto recorre los últimos diez años en que el arte se ha adueñado de la tecnología (no quiero pensar en un viceversa). Astrid valora sobriamente el trabajo realizado sobre todo por el Centro Pablo de la Torriente Brau, pero además nos pone en conocimiento de otros eventos menos conocidos del arte digital y de las pretensiones y aspiraciones de los artistas del medio.
 
Tres artículos más completan la sección Dossier, todos sobre el uso de las nuevas tecnologías a favor de una forma de expresión u otra: “La metamorfosis del texto periodístico en Internet”, de Antonio Ernesto Guzmán Morales; “El video arte: apuntes para una historia y definición del género”, de Marialina García y Meyken Barreto; y “Avatar: hacia una antropología de la realidad virtual”, de Hamlet Fernández, este último una interesante exposición sobre la más moderna tecnología digital que se utilizó para el filme Avatar, acompañado además de una saludable crítica cinematográfica desde la antropología, tal y como lo indica el título.
 
En Ensayos predomina el teatro, pero hay una reflexión en cuanto a “Las temáticas en el rock cubano entre 1990 y 2008”, de Anay Remón y Erick González, ambos profesores de la Facultad de Artes y Letras. ¿Cuánto influyó el llamado período especial y todo el desastre económico que muy pronto se convirtió en social, en el arte, específicamente en el rock cubano? Resulta interesante seguir el camino que las letras de las canciones han seguido en su necesidad de reflejar la realidad o de expresar la violencia o la frustración de los músicos en el género, de por sí identificado con la violencia y las drogas. ¿Acaso llegó el momento de comparar el rock con el reggaetón en cuanto a superficialidad y lugares comunes? No es este precisamente el tema central de este trabajo de diploma pero al final de su lectura muchas preguntas quedan en el aire, sería interesante una saga. No obstante es altamente ilustrativo, sobre todo para los profanos como yo, el conocer algunos de los grupos más importantes de rock cubano y sus tendencias líricas que casi siempre han constituido misterio, pues es difícil entender las palabras en las canciones rockeras.
 
Hacia el centro de las páginas de Upsalón aparece un suplemento: Catálogos, inesperado librillo (por el tamaño) dedicado al teatro. Las artes escénicas tienen un papel relevante en este número de la revista, pero una parte importante de las páginas dedicadas a ellas se encuentran aquí, en Catálogos. El folleto “reproduce grabaciones de dos de las conferencias que brindó el teórico alemán, Dr. Manfred Pfister, en el Centro Teórico Cultural Criterios en enero de 2006”. El primero de los trabajos publicados es “Texto y performance en el teatro” y el segundo “Performances socialesTeatro- Arte del performance”. Aparentemente se diría que es un tema para entendidos, sin embargo, la claridad con que están expuestas las explicaciones sobre este técnica, la eficacia de los ejemplos utilizados y lo sencillo del lenguaje, hacen que aprender algo más de teatro, desde el punto de vista teórico, no se convierta en una tarea. El lector puede disfrutar realmente de la oralidad que posee un discurso originalmente concebido para ser escuchado, como es el caso de estas conferencias, y aprovechar para aprender.
 
Sobre teatro también escribe Cynthia Garit: “Presentación sospechosa del mentidor: la memoria encarnada”, conversación con Guillermo Calderón, director de Teatro en el Blanco.
 
“Medea, de Eurípides a Pasolini y Von Traer”, discurre en torno al papel de la mujer en el drama teatral partiendo específicamente el personaje de Medea. Creado por Eurípides y recreado por los cineastas Pasolini y Von Trier, Medea es un símbolo, en este caso, estudiado y diseccionado por las estudiantes Sahai Couso y Marisel Morejón.
 
No puede faltar en una revista de letras una sección dedicada al cuento y la poesía, y otra dedicada a las reseñas literarias (¿o sí?). Adriana Marcelo Costa, estudiante de tercer año de letras, fue la ganadora del concurso Upsalón de cuentos en el 2010. “Sobre (pesos)” es el título de la narración incluida en la sección Confabulaciones. El trasfondo de “Sobre” no deja de ser triste y preocupante, sin embargo, se lee con una sonrisa en los labios, típica de aquel humor no agresivo e inteligente.
 
La poesía también tiene su espacio en estas páginas: “Hojas de palisandro”, también laureada en el concurso Upsalón del 2010 y escrito por Arassay Carralero. Los fragmentos del poemario insinúan una estructura desigual sobre todo en las formas, sin que esto perjudique la calidad poética. De los textos publicados (tres) se desprende una fuerza expresiva que advierte que no se están leyendo solo palabras dictadas por una pose.
 
Fechado el 18 de noviembre de 2007, “Forma de la Nada” es un relato/poema, un no puedo definir qué, de Soleida Ríos. Lo que sí es evidente es que está dedicado a Joel James. En muy poco espacio Soleida muestra (no cuenta) su cercanía con el investigador. Según una nota al pie el breve cuento poético está incluido en el libro “Estrías”, aún inédito.
 
En las Reseñas se unen varios artículos que van desde el recuento de un libro sobre ovnis, hasta el análisis de figuras tan diferentes como el cineasta Fernando Pérez, -concretamente de su obra Martí, el ojo del canario-, y el poeta Juan Carlos Flores.
 
En el caso de Fernando Pérez, cuya obra ha sido reconocida a todos los niveles, recibe una crítica no menos atenta, pero absolutamente lejana de adulaciones y conformidad. La opinión de Carlos Aníbal Alonso es expuesta sin ambages de ningún tipo y su verbo es mordaz: “En suma, hay en ese ojo, el del canario de Fernando Pérez, una grieta demasiado grande que nos pasma como una corriente de aire helado”. Esta crítica y la inclusión de “Flores y Contragolpe”, de Julián Bravo Rodríguez sobre el poeta Juan Carlos Flores hace evidente la intención de Upsalón de, no solo sumergirse en la polémica y el debate cultural, sino de crearlo desde sus páginas.
 
La última sección a la que me voy a referir es a Re-escrituras. Quise dejarla para el final porque en mi imaginación estas páginas aparecen pintadas en sepia; dos textos que bien pudieran ser fotografías tomadas con una de aquellas camaritas de rollo. El primero es de Enrique Pérez Díaz, el segundo, de Gilberto Valdés Gutiérrez, ambos ex estudiantes de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, enrolados hoy de nuevo con un proyecto surgido allí mismo que es esta revista controvertida, polémica y hasta buscapleito.
 
El leer el número 8 de la revista Upsalón fue lo que me indujo a meditar sobre la entropía. No porque la revista sea un caos, sino porque los más diversos temas encuentran aquí una curiosa forma de aparecer, a veces reincidiendo y otras sorprendiendo. El caos es la vida, el arte, el hombre en sí mismo, la calculadora y la toalla; Upsalón es el chiste (perdón si parece una ofensa, aseguro que no lo es) es la vía de expresión, es donde la entropía encontró el orden.