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Los planetas fantasmas. (Primera parte)

Bruno Henríquez, 10 de marzo de 2011

 

La gente ve esas cosas. No hay nada, pero la gente ve de todos modos. Quizá porque lo necesita.
William Gibson.
 
 
En el año 2006 se dio a conocer por la Unión Astronómica Internacional una nueva definición de planetas, y también lo que se admitía como estructura aceptada del sistema solar.
 
 
Según resolución del 24 de agosto de 2006 de la Unión Astronómica Internacional, los planetas son objetos que cumplen las siguientes condiciones:
- Orbitan alrededor del Sol
- Su gravedad es suficiente como para superar la fuerza de cuerpo rígido, adquiriendo un equilibrio hidrostático; su forma es prácticamente esférica.
- No son satélites de otro planeta.
- Han limpiado la vecindad de su órbita.
Acorde a esta definición, los planetas de nuestro sistema son (por orden de distancia al Sol):
1 – Mercurio
2 – Venus
3 – La Tierra
4 – Marte
5 – Júpiter
6 – Saturno;
7 – Urano 
8 – Neptuno.
 
También exiten otros en la categoría de planetas enanos, que deben cumplir los siguientes requisitos:
- Orbitan alrededor del Sol
- Su gravedad es suficiente como para superar la fuerza de cuerpo rígido, adquiriendo un equilibrio hidrostático (su forma es prácticamente esférica).
- No son satélites de otro planeta.
- No han limpiado la vecindad de su órbita.
 
A la fecha, hay tres claramente definidos, que son (por orden de tamaño):
- Eris (objeto de Disco Difuso);
- Plutón (plutino)
- Ceres (asteroide)
 
 
Pero en la imaginación de las personas y las leyendas existían otros cuerpos y fenómenos en las inmediaciones del sistema solar, que merecen una atención especial por tratarse de suposiciones, creencias y aspectos del intelecto humano surgidas al tratar de entender el universo.
 
Hoy comienzo una serie acerca de esos planetas fantasmas o hipotéticos, cuya existencia no ha sido y no podrá ser probada pero que han dado mucho que decir tanto a la ciencia como a las leyendas y especulaciones.
 
Desde que se descubrió que los planetas eran lugares, es decir mundos, se discutió la posibilidad de que en ellos existiera la vida y en especial la vida inteligente; así cada nuevo planeta que se planteaba o se descubría hacía crecer la esperanza de que en ellos se encontrarían no solo nuevos paisajes sino también nuevos misterios.
 
La forma de encontrar los planetas en el firmamento era en algunos casos muy sencilla pues eran astros que se desplazaban sobre el fondo de las estrellas fijas y tenían una recurrencia regular aunque, en algunos casos, compleja; sus imágenes eran discos que no titilaban como las estrellas. Otros se detectaron a través de la mecánica celeste la que permite calcular las perturbaciones gravitatorias sobre los demás planetas. Así los primeros conocidos fueron Venus, la estrella del alba y el ocaso, Marte el planeta rojo, Júpiter el mayor de todos y Saturno con sus anillos, los que fueron descubiertos al observarse a través del telescopio, al igual que Urano.
 
El movimiento orbital de Urano sufría irregularidades por medio de la mecánica celeste; se descubrió que eran causadas por la presencia de otro planeta exterior, y recibió el nombre de Neptuno. Se supuso que las perturbaciones detectadas eran causadas por un planeta aún más lejano; este fue descubierto por Clyde Tombaugh y recibió el nombre de Plutón, pero su masa no era suficiente para entender todo lo que pasaba en los demás planetas, así que se siguió investigando.
 
Por otra parte, el movimiento de Mercurio, el más interior de los planetas del sistema solar, presentaba irregularidades que trataron de ser explicadas por la perturbación gravitacional inducida por un astro en una órbita más cercana al sol. Antes de ser hallado ya se le había bautizado como Vulcano, en honor al dios de la mitología y por el intenso calor que debería experimentar al estar tan cerca del Sol.
 
Otro hecho interesante que se presentaba en el sistema solar era la presencia de un cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter lo que hizo suponer que restos habían quedado de un planeta que se destruyó, por causas desconocidas. A este hipotético planeta se le dio el nombre de Faetón como recuerdo de un hecho en la mitología griega que casi destruye el firmamento de los antiguos.
 
Así vemos que ante hechos inexplicables en un momento dado, aparece toda una serie de planetas creados por la imaginación o por las posibilidades, como solución a las inquietudes humanas.
 
Entre los planetas más mencionados y hasta ahora inexistentes se encuentran: Clarión, Nibiru, X, Vulcano y Faetón, por citar solo a los más importantes y de los que hablaremos en las siguientes entregas de esta serie.