Apariencias |
  en  
Hoy es lunes, 9 de diciembre de 2019; 7:00 PM | Actualizado: 09 de diciembre de 2019
Búsqueda de artículos
título
autor
Artículos en esta sección: 527 | ver otros artículos en esta sección »
Página

¿Será que las Historias se confunden?

Teresa Fornaris, 23 de marzo de 2011

Conocí a Rito hace casi diez años, en La Cabaña, bajo una carpa que intentaba parecer un café para escritores. Alguna que otra vez, de pasada, lo había visto: con Cary, Tony Armenteros y otros amigos que ahora no puedo recordar. En mi ingenua vanidad de no ser confundida traté de presentarme, pero aquel muchacho que usaba gafas a la sombra, me dijo: «sí, nosotros te conocemos».

Muy lejos estuve de imaginar que, para Rito, la literatura –o la vida literaria en aquellos puntos donde se tocan- está llena de historias que, a sus ojos, nunca se confunden.

Casi al modo en que Shostakóvich componía sus obras, los poemas que conforman este libro, publicado por Letras Cubanas, marcan compases totalmente alejados de las armonías convencionales. Con gran riqueza de tempos, cada uno de los cinco libros internos que se van sucediendo en Historias que confunden, crean una polifonía inteligente, atractiva y diversa, en tal sentido, que sólo el lector verdaderamente desinhibido y despierto podrá detectar.

Los poemas han sido escritos/reescritos con la minuciosidad del artesano: desarmando las reglas para volver, a su modo, a componerlas. De ninguna manera admiten/permiten una única lectura y sólo en el proceso de búsqueda el lector encontrará los hilos conductuales de cada una de estas historias difíciles, como ha de ser la Historia misma.

El silencio y los entrecruzamientos de textos forman parte de los posibles acercamientos. Acaso el modo entrecortado, la sintaxis de apariencia trunca, el aire visual entre los versos de extrañas escaleras, que suben cuando crees que bajan –y viceversa-, no serán más que un juego, más que el modo en que su intelecto, lúdico y doble, se manifiesta.

Apunte hacia lo paratextual, merecerá atención la ilustración de cubierta y, hacia el final del libro, las ilustraciones interiores: un Changó de Villalobos, la primera, y un tema del artista Daniel Martínez reelaborado/deconstruido por Aroche, las segundas. Aunque coherente en la idea, la tríada, encabezada por el guerrero yoruba, no pudo protegerlo del tiempo que durmieron sus páginas antes de ver la luz o de alguna incongruencia editorial o de impresión. Aun así, los desatinos “parautorales” lejos de epatar, colocan notas que se suman al ritmo del conjunto: un libro de Rito no podría ser de otro modo.

Será un reto, entonces, descubrirlo, no dejarse atrapar –o sí-, encontrar las salvedades/oquedades/maldades, y toda suerte de imaginados –o ciertos- misterios en los textos. Las normas han sido desmontadas con cuidado, vueltas a colocar, a veces de revés; otras, siguiendo una aparente estridencia que mantienen la vitalidad de su propuesta. En la interacción es posible escuchar otras voces ―clásicas, contemporáneas, raras― digeridas y regurgitadas al punto de parecer salidas de cualquier esquina. Prever los sitios por los que se detiene a escuchar a la gente común, u otros que han marcado profundamente su existencia, se anexa al desafío.

Tildado en exceso de experimental, Rito Ramón Aroche parece tomar cierta distancia de estos versos, sin embargo, insisto en entender un apego especial cuando dice: «…y tú eres Carmen» o cuando en el poema VIII Oráculo, pregunta: «¿seré muy otro? / di / qué soñabas, C».

Queda, como ejercicio sensorial del intelecto, arriesgarse a develar los jirones del juego de la deconstrucción, su particular modo de escribir estas historias que, en ocasiones, realmente se confunden.

Olga García Yero, 2019-12-09
Jesús Dueñas Becerra, 2019-12-01
Jesús Dueñas Becerra, 2019-11-25
Teresa Fornaris, 2013-08-26
Teresa Fornaris, 2012-07-23
Teresa Fornaris, 2012-01-09