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Max Aub, un cuentista en La Habana

Leonardo Depestre Catony, 18 de mayo de 2011

Max Aub llegó a la capital cubana en el mes de enero de 1968, invitado al Congreso Cultural de La Habana, y a prestar su colaboración como jurado del Premio Casa de las Américas. Arribaba procedente de México, donde residía, y lo acompañaba su esposa.

Fue intensa su actividad en La Habana, pues tanto él como los restantes integrantes del jurado —Jorge Enrique Adoum, José María Arguedas y León de Greiff, entre otros— visitaron la Isla de Pinos; la Escuela Nacional de Arte de Cubanacán, en La Habana; el Museo de la Alfabetización; la playa de Jibacoa, en las afueras de la ciudad, y asistieron a una comida que la Unión de Escritores y Artistas de Cuba les ofreció. En el caso de Max Aub participó además de una conferencia sobre su generación literaria.

El escritor contaba con 64 años, y una caricatura de David, el más destacado de los caricaturistas cubanos de entonces, lo muestra con la frente amplia, el cabello en retirada y espejuelos.
 
Si bien los lectores nacionales no conocían la totalidad de su obra, sí algunas narraciones recogidas en antologías y publicaciones diversas, además del hecho de que era autor de una pieza de teatro titulada El cerco, sobre los últimos momentos del Comandante Ernesto Guevara. Más tarde, a su regreso a México, Aub escribió un folleto que llevó por título Enero en Cuba, con impresiones de una estancia que seguramente le deparó nuevas experiencias como narrador y hombre insertado en las preocupaciones sociales y políticas de su tiempo.
 
Curiosa personalidad la de Max Aub. Nació en París, el 2 de junio de 1903. La madre era de origen francés, el padre, de ascendencia germana, pero como se establecieron en España en 1914, adoptó esa ciudadanía. Durante la Guerra Civil, Max Aub emigró para asentarse en México. Por tales razones, llegó a tener cuatro nacionalidades, acopiar una cultura considerable por sus vastas lecturas y hablar varios idiomas, aunque redactaba en español.
 
Su obra es muy diversa en cuanto a géneros. Escribió teatro, poesía, novela, cuentos, ensayos, crítica literaria, preparó antologías, biografías y un diario o autobiografía. Estrecha fue su vinculación con los autores de la Generación del 27 y, de hecho, es parte de ella. Como escritor se le considera hispano mexicano, porque entre ambos mundos se mueve su producción.
 
Durante la Guerra Civil en España sirvió en la misión diplomática de París. Después, a la caída de la república, estuvo detenido, se le desterró, llegó a Francia y por último fijó residencia en México, donde vivió definitivamente, pues no regresó a España hasta 1971, año anterior al de su muerte, ocurrida en Ciudad de México el 22 de julio de 1972.
 
Su renombre, en vida y póstumo, ha sido grande. En 2001 se inició la publicación de sus Obras Completas; un asteroide fue bautizado Maxaub; la biblioteca del Instituto Cervantes en Argel recibió su nombre; y también se le honra en un concurso literario de cuentos. 
 
Sus narraciones autobiográficas llevan por título La gallina ciega (1971), Diarios (1939-1972), edición de 1998, y Nuevos diarios inéditos (1939-1972), de 2003.
 
Escritor ameno, maestro de la brevedad y con un sentido muy ajustado acerca de los intereses de lectura del gran público, Max Aub gozó, y goza aún, del privilegio de ser un autor de los que no permanecen por mucho tiempo en los anaqueles de las librerías. Lujo este que numerosas celebridades no pueden darse.