Mediodía: «enjuiciar la realidad sin ambages»
La revista Mediodía circuló entre 1936 y 1939, aunque con interrupciones. En el primer número, de junio, se lee:
Sus editores están enterados del papel social que todo arte cumple, aunque ese efecto quede sin percibir. Y advertidos de ello se disponen a que esa función pública tenga en nuestras páginas un destino profundamente humano, y sea leal a las circunstancias peculiares de Cuba. Cree Mediodía que el pensamiento debe inexorablemente estar a contribución de la vida y participar en las contiendas históricas de nuestro tiempo.
Ese «nuestro tiempo», al cual se alude, vale la pena recordarlo: En Cuba ha caído el régimen tiránico de Gerardo Machado, pero desde la jefatura del Ejército Fulgencio Batista maneja los destinos de la nación. En Europa, el fascismo afila sus garras, y en España se desata la guerra civil. Mediodía fija su meridiano como órgano de prensa de los comunistas cubanos que, por entonces, no tienen reconocimiento legal como partido político.
Con periodicidad mensual, en su comité editor aparecían Nicolás Guillén, en funciones de director; Carlos Rafael Rodríguez, subdirector; Ángel Augier; Aurora Villar Buceta; Edith García Buchaca; Jorge Rigol —a quien correspondió el dibujo de portada del número inicial— y José Antonio Portuondo, con la incorporación de Juan Marinello, a partir del número dos. Después de la salida del tercer número se interrumpió la publicación, que no volvió a editarse hasta algunos meses después, en diciembre de 1936, pues los directivos de la revista habían sido acusados de «pornografía y propaganda subversiva» y detenidos, para al cabo de un proceso judicial, ser absueltos y retomar la salida de la revista con cambios en su aspecto formal.
Diversas secciones configuraban su contenido: los asuntos literarios —cuentos, poemas, crítica y teoría, temas de historia y de arte—, también las noticias culturales, reseñas de libros, sección cinematográfica y hasta una página deportiva, así como editoriales sobre al acontecer político, tratados con un enfoque diferente al del resto de la prensa, por ser esta una de orientación comunista.
Al respecto, Ángel Augier expresó: «En medio de una situación de fuerza, posiblemente más organizada que la del régimen machadista, y bajo una severa censura, Mediodía estableció el derecho de enjuiciar la realidad, sin ambages».
En ella colaboraron Fernando Ortiz, Luis Felipe Rodríguez, Emilio Ballagas, Manuel Navarro Luna, Elías Entralgo, Mirta Aguirre, Regino Pedroso, Dulce María Escalona, Raúl Roa y Martín Castellanos. En una segunda etapa lo hicieron Emilio Roig de Leuchsenring, José Zacarías Tallet, José Luciano Franco, Loló de la Torriente, Salvador García Agüero, Manuel Bisbé, Félix Pita Rodríguez, Salvador Massip y Alejo Carpentier, entre otros. Blas Roca y Lázaro Peña, participantes activos de la política y las luchas obreras, ocasionalmente firmaron trabajos para la revista.
De la intelectualidad extranjera, se divulgaron textos de los españoles Rafael Alberti, Miguel Hernández, Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez, también lo hicieron Aníbal Ponce, Langston Hughes y Miguel Otero Silva.
Con una tirada de 500 a 1000 ejemplares, los últimos números de Mediodía están fechados a principios de enero de 1939. El afianzamiento del periódico Hoy, en su condición de órgano político de los comunistas, determinó el cese de la publicación de Mediodía, que por estas fechas recordamos en ocasión del 75 aniversario de su primer número.