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La Revista de la Biblioteca Nacional José Martí dedica número especial al centenario de José Lezama Lima

Jesús Dueñas Becerra, 10 de agosto de 2011

Todo tiempo viviente está respaldado […] por la poesía.
José Lezama Lima

Acaba de salir de la imprenta la edición de lujo de la Revista de la Biblioteca Nacional José Martí (Vol. 101, Nos. 3-4, julio-diciembre, 2010), dirigida por el doctor Eduardo Torres Cuevas y dedicada al centenario del poeta, escritor y periodista, tan cubano como universal, José Lezama Lima (1910-1976). 

En "En el umbral" (artículo de fondo o editorial), el también profesor titular de la Universidad de La Habana reseña —al vuelo del águila— los antecedentes históricos de ese templo de sabiduría y espiritualidad, desde su fundación, en 1901, hasta hoy, y a la vez, evoca —como referencia obligada— los nombres de los doctores Fernando Ortiz, Emilio Roig de Leuchsenring y Emeterio Santovenia, entre otros ilustres intelectuales que llevaron a feliz término la construcción de esa Catedral de la Cultura Cubana.

Por último, se detiene en la huella indeleble dejada en la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí (BNCJM) por el autor de Paradiso, valorada por la crítica nacional y foránea como una de las mejores novelas escritas en la mayor Isla de las Antillas durante la segunda mitad del pasado siglo.

En consecuencia, en la BNCJM se preserva, organiza, clasifica y verifica, con amor y veneración a la vida y la obra de ese gigante de las letras cubanas e iberoamericanas, la Colección Lezama, donde estudiosos e investigadores descubren en su producción intelectual y espiritual que «es un auténtico resultado de nuestra ínsula».1

Por ende « […] inicia y cultiva una nueva dimensión de lo cubano: la ‘sensibilidad insular’»,2 la cual busca afanosamente a través de « […] la ‘imagen como cantidad hechizada’ y la ‘poesía como cuerpo enemigo’, asediado y precisado por el barroquismo de la imagen»,3 para colocar « […] la ‘sensibilidad insular en el mito ‘que nos falta’ como componente integrador [aglutinador] de la cultura cubana con los orígenes de la cultura universal». 4

Con apoyo en el hecho de que la biblioteca es albacea testamentaria de los documentos, libros, revistas, fotos, notas, entre otros documentos lezamianos, esa emblemática institución dedica el presente número de su Revista… al eminente escritor cubano.

La sección Aniversarios reúne un grupo de trabajos periodístico-literarios, cuyo punto focal o eje central lo constituye —por derecho propio— la legendaria figura del creador de «Muerte de Narciso»:

«Los ojos minervinos de Lezama Lima», por Rafael Acosta de Arriba; «Ceremoniales de Lezama a los Diarios de José Martí», por Carmen Suárez León; «Martí en Orígenes: Lezama Lima», por Mercedes Santos Moray (lamentablemente, su última colaboración a la publicación insignia de la BNCJM); y «Escuchando un tocadiscos Motorola en la casa de Lezama Lima», por Rafael Lam.

En dichos materiales, sus respectivos autores hacen una valoración objetivo-subjetiva de los valiosos aportes lezamianos a la cultura (percibida por el genial novelista habanero como la herencia material y espiritual legada por las generaciones precedentes a las actuales), y al conocimiento de la vida y la obra de José Martí, ese sol del mundo moral que sirvió de asidero ético a Lezama en sus días alegres o tristes, así como en sus noches claras u oscuras, y que a la vez interiorizó e incorporó a su estilo inconfundible de hacer verso y prosa.

La sección Meditaciones incluye textos como «Las habaneras le cantan a La Habana», cuyo autor, Emilio Cueto, dedica con afecto y respeto ternísimos —al decir martiano— a la doctora Zoila Lapique; y «El controvertido Jorge Mañach», por Graciela Pogolotti, quien rememora la polémica personalidad del ilustre profesor e intelectual cubano.

«Suardíaz: un sociólogo del gusto literario», por Eliécer Fernández Diéguez, explora una de las facetas menos conocidas —al menos por el gran público— que integraran los acuciantes intereses cognoscitivos, culturales y espirituales que alimentaban la mente y el alma del exdirector de la BNCJM.

«El hombre y la cultura en la obra marinelliana», por Mario Antonio Padilla Torres, valora la función básica desempeñada por el ser humano como sujeto histórico y no como un simple observador de la realidad que lo rodea. Por lo tanto, el ex rector de la bicentenaria Universidad de La Habana percibía ese aserto en dos direcciones: «en su formación misma [en interacción] con el medio, su desarrollo para sí; y en segundo lugar, como un transformador activo de esa realidad […]». 5

En «La percepción equivocada», por Newton Briones Montoto, se realiza un documentado análisis científico —con enfoque marxista— acerca de los factores socio-históricos y de otra índole, que propiciaron el derrocamiento del ejército de la dictadura batistiana y el triunfo de las armas rebeldes sobre la logística utilizada por los militares del antiguo régimen, para tratar de detener lo que ya era —desde todo punto de vista— un proceso irreversible: el triunfo revolucionario del 1 de enero de 1959.

«Fernando Alonso: ‘la danza es mi propia vida’» por Leonel F. Maza, muestra una entrevista realizada a uno de los fundadores —junto a Alicia y Alberto Alonso— de la emblemática Escuela Cubana de Ballet. En ese contexto, las preguntas formuladas por el investigador avileño desempeñan la función de factor detonante o «pie forzado» (para decirlo en el vocabulario empleado por los cultores de la música campesina), para que esa figura cimera de la danza universal pudiera desarrollarse artística, profesional, humana y espiritualmente, y en consecuencia, develara los secretos que explican el por qué la danza es —sin duda alguna— su propia vida.

«Viaje a la semilla de Alejo Carpentier, otro de los antecedentes de lo real maravilloso: aproximación bibliográfica», por Xonia Jiménez, lleva a cabo una investigación bibliográfica sobre el autor de ese relato corto, que constituye —desde la vertiente eminentemente psicológica— un periplo al centro mismo de nuestro yo esencial y de nuestra identidad caribeña y latinoamericana.

Por otra parte, aporta varias fichas bibliográficas, activas y pasivas, que le facilitarán al lector la búsqueda de los antecedentes de lo que el Premio Cervantes de Literatura denominara «Lo real maravilloso»; leitmotiv en las páginas de su obra cumbre El siglo de las luces.

En «La Iglesia Católica de cara a los cambios en América Latina», por José Miguel Márquez Fariñas, se hace un breve recuento histórico de la imbricación de los procesos sociales de Nuestra América, con la función desempeñada por el poderoso vecino del norte como potencia hegemónica del área.

Posteriormente, realiza un enjundioso análisis acerca de la actitud adoptada por la Iglesia Católica ante los viejos y nuevos desafíos que la patria grande latinoamericana le ha planteado históricamente y le plantea hoy por hoy a dicha institución eclesiástica.

«La unidad latinoamericana, ¿una posibilidad real?», por Carmen Gómez García, analiza críticamente los disímiles factores que viabilizan u obstruyen hacer realidad ese hermoso sueño, acariciado desde el siglo XIX por el Libertador Simón Bolívar y el Apóstol José Martí.

«De los franceses. Registro bibliográfico en Cuba», por Leonor Amaro Cano, señala la importancia atribuida por historiadores, escritores y periodistas criollos a la presencia en el archipiélago cubano de grandes personalidades de la sociedad y la cultura francesas, en respuesta a la repercusión que tuvieron los acontecimientos socio-históricos y políticos acaecidos en dicha nación europea, así como la influencia del asentamiento poblacional de los galos en la Isla, sobre todo en el siglo XIX. 

«Vigencia y presencia de Antonio Guiteras», por Juan Nuiry Sánchez, evoca, a los setenta y cinco años de su caída en combate, la figura histórica de Antonio Guiteras Holmes (1906-1935), caracterizado —de forma magistral— por el doctor Raúl Roa García como « […] el ánimo más templado, la voluntad más indomable, el brazo más enérgico y el espíritu más puro». 6

Desde las aulas de la capitalina Alma Mater, el joven estudiante de la carrera de Farmacia combatió la sanguinaria dictadura del general Gerardo Machado y Morales, y luego, como Secretario de Gobernación del presidente Ramón Grau San Martín, el doctor Guiteras luchó contra los monopolios estadounidenses que, en la práctica, se habían apoderado de Cuba, hasta que fue ordenado su vil asesinato por el entonces tristemente célebre coronel Batista.

«Cine, historia y Revolución», por Antonio Álvarez Pitaluga, establece el vínculo indisoluble que existe entre esas dos disciplinas del arte y de las ciencias sociales, respectivamente, y el proceso revolucionario que tomó el poder político hace más de cincuenta y dos años. Por otro lado, se explica cómo interactúan, influyen y se complementan —en la práctica social— cine, historia y revolución.   

«¿Puede ser el diseño arte o técnica?», por Jorge Luis Rodríguez Aguilar, demuestra —con hechos y pruebas irrefutables— que el diseño es arte y técnica a la vez, porque en esa disciplina lo artístico y lo técnico configuran una unidad indivisible.

«El campo intelectual cubano en la Revolución», por Irina Pacheco Valera, hace una exhaustiva valoración del discurso intelectual cubano desarrollado en el período revolucionario (1959- ), y mediatizado en lo político-ideológico por el cuestionamiento, la discusión y el debate de los nuevos códigos en el pensar, el sentir y el hacer.

La historiadora e investigadora destaca las paradojas transitadas por el habitus del campo cultural caribeño, y por último, señala las posibles coordenadas conceptuales, teórico-metodológicas y prácticas que deberán seguir los intelectuales cubanos para impulsar estudios más rigurosos y creativos que desbrocen el camino que debemos transitar, más temprano que tarde, para arrancar —de una vez y por todas— el «marabú mental» que nos paraliza, y por consiguiente, no nos deja avanzar.

«Breve esbozo biográfico de Enrique José Varona», por Josefina Meza, traza con mano maestra una evocación literaria a uno de los padres fundadores de la psicología cubana, a quien el doctor Roa García, uno de sus más fieles discípulos, calificara como amado maestro de la juventud caribeña, cuya obra filosófica, sociológica, pedagógica y psicológica, sustentada —básicamente— en la ética y en el humanismo, se compromete a completar y superar, ya que « […] el magisterio es estéril si no existen discípulos dispuestos a la negación constructiva».7

«Carolina Poncet, educadora por siempre», por Matilde Salas Servando, destaca los aportes de la doctora Poncet a la educación cubana, como profesora y directora de la Escuela Normal para Maestros de La Habana.

En la sección Crónicas, la editora Marta Beatriz Armenteros Toledo nos entrega «Para dos amigos», que dedica a rendir cálido homenaje a la memoria de Silvia Ibáñez (Silvita) y Francisco (Fico, Franchu, Pancho, Copola, como cariñosamente era conocido en ese medio institucional), trabajadores de la BNCJM, quienes fallecieron durante el 2010.

La sección Documentos raros propone al lector el título «El impreso más antiguo de la morada del dragón invisible», por Olga Vega García, quien descubre esa joya arqueológico-literaria del siglo XVII, en la biblioteca particular de Lezama Lima, basada en el artículo «Cinco joyas en la morada del dragón», publicado —hace más de un lustro— en Librínsula, publicación digital de la BNCJM.

Cierra este volumen, la sección Libros, con las reseñas «La costa cubana del guineo. Una historia bananera del doctor Alejandro García Álvarez», por Lourdes María Morales Frías; «El hombre que amaba los perros» (de Leonardo Padura Fuentes), por Marta Beatriz Armenteros Toledo; «La incesante temporalidad de la poesía» (de Ivette Fuentes de la Paz), por Jesús Dueñas Becerra; y la «Enseñanza de la conservación del patrimonio. Un libro necesario» (del Politécnico de Milán, Italia, y el Centro de Estudios Históricos y Patrimonio Edificado de la Ciudad de Camagüey), por Amelia Gómez Fernández.

 

Notas

1-Torres Cuevas, Eduardo. Umbral. «Todo Lezama Lima en la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí» en Revista de la Biblioteca Nacional José Martí. 101 (3-4); julio-diciembre, 2010: p. 8.

2-Ibídem: p. 9.

3-Ídem.

4-Ídem.

5-Padilla Torres, Mario Antonio. «El hombre y la cultura en la obra marinelliana». Ibídem: p. 47.

6-Nuiry Sánchez, Juan. «Vigencia y presencia de Antonio Guiteras». Ibídem: p. 144.

7-Meza, Josefina. «Breve esbozo biográfico de Enrique José Varona». Ibídem: p. 181.