Poesía de... Mario Martínez Sobrino
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La lírica de Mario Martínez Sobrino logra a través del tiempo un devenir pausado pero preciso en las imágenes que re-crean la inmersión de sus confines poéticos.
En su libro Figuras de tormenta1 (Premio Nicolás Guillén 2004), la belleza, el eros, los sueños… se enciman sobre las pulsiones de ese instante cuyo cristal focaliza valores eternos.
Ofrecemos algunos de sus versos, donde el sujeto lírico demuestra la impronta de un hedonismo que le trasciende desde una diversidad de planos, más allá de los sentidos en la cercana voz de este autor.
Osmán Avilés
***
figuras de tormenta
Gestos de brisas
Gestos de hojas
Invitaciones tenues
En la calma del ahora
Aparecen nubes
Acariciando
Fascinando
Con la insinuación
De sus aguas
Relámpagos las palabras
Ademanes en las copas
Cruzan los gestos
La duda
La agonía de la unidad
La anunciación
Los aires los alientos
Vuelan la calma
Avanzan hacia encuentros las figuras —
Intensidades descubiertas
Contra las resistencias de los espacios
En tormenta
De sus tormentas
La fijación en las ráfagas de todos los instantes y
las promesas de instantes
En un instante
Rehaciendo
Todo el estremecer y el confundir
En los bordes de la creación
Removiendo el temblor
Destruyendo límites
Haciendo límites sin fin
Impenetrando
Por dibujos de látigos y de éxtasis
Tajos de eternidad —
¿Cuál es el pino quién es el viento?
Color que es vida perfecto mar
Femme nue, femme noire,
Vêtue de la couleur qui est vie
De ta forme qui est beauté
LÉOPOLD SÉDAR SENGHOR
Explayada
Desnuda
Mejestad tendida
Los muslos de tu esplendor
Entran forman
Destinan
El vacío y sedición de las aguas
Al suelo feraz de tus orbes
Verdascas arenas sargazos
Toda la violencia y depredación de brutales
infinitos
Se pliega ordena
Redime
En el perfecto mar de finitud
Del negror e imperios de tu cuerpo
Intramuros
Romba alta una notte
di caldi insetti
SALVATORE QUASIMODO
Velada incierta entre muros abiertos
A las alegorías de otras alegorías
Farándulas percusión de figuras
Espectáculo de litúrgica casi noche
Y llega la desconocida o viene
Transpirando su anhelar de avenidas
Rodeados de insectos de junio
Cruzados por rondas de payasos
Nos besamos hasta no escucharlos
Nos unen guitarras sepultadas
Besarnos otra vez es desunirnos
No seremos de esa noche amurada que resuena
Tú invades y también voy a tus fondos
Hacia esos senos tras los cuerpos que expanden a
los cuerpos
Así anónimos sin aquí sin vernos
Unos muros sin límites tenemos en los brazos —
Escucha ese canto sin cantos
Qué libre se ha quedado la noche
Qué silencio hechiza los insectos
Qué feroz será el espacio que nos mueva
yo de polvo
Un pájaro y otro ya no tiemblan
JOSÉ LEZAMA LIMA
Ni en querer siendo
Tú de mundos y sentidos
Fervor y árbol vuelos sin ya espacios
En mí no puedes
Con este temblar de presentir el fue y será
De un ir errante
Desde un terror que persiguen memorias sin recuerdos
De donde huyó o fue arrojado
O no estuvo nunca
Un nada tener un sin raíz un sin destino
Sin fervor ni piel solo espanto
Un ser sin sombra
Un yo de polvo
Sé dios sobre este viento
Tenme contra mí
Puede que tus brazos jamás tiemblen
súyere
Creciente Del Agua Sobre La Arena
derrama tu piel
Súbito Torrente Que Subleva El Día
deshaz tu piel
derrama tu piel Súbito Torrente
deshaz tu piel Creciente Del Agua
deshaz tu piel
derrama tu piel
en esta piel
en esta piel
en esta piel que te hace
en esta piel que te abre
Súbito
Creciente
derrama tu piel
deshaz tu piel en esta piel —
tu nombre
No has pasado
No vendrás
No existes
No eres sino este verso que te niega
Y el desnudo tenaz que es tu nombre
night club Les Amants
Abre la vida inmensa ante su mano
LUIS CERNUDA
En ese monte está
Igual que un accidente
Este destino
Allá en esa línea
A un mundo llegas
De otro astro
Allí donde el color se enciende
Como si invadiera
Los sentidos parecen roer
Una red del espíritu
Y acá
Más cerca
Las uñas muestran la sangre
— Las manos son buscar
Y adioses y silencios
Y estas marcas en los senos
No son tus manos
Ciñendo todo
Todo aquí!
***
Mario Martínez Sobrino (La Habana, 1931). Poeta, crítico y traductor. Su obra poética incluye los libros Poesía de un año treinta y cinco (1968), Cuatro leguas a La Habana (1978), Tarde, noche, otro día (1982), Dueño del terror (1992), Largo verano (1995), Cabellera de un relámpago (1998), Helechos (2001), entre otros.
1Mario Martínez Sobrino: Figuras de tormenta. Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2004.