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Cuando era pequeño, Telencio pensaba que la lluvia venía de otro planeta y que cuando llovía en Marianao, también llovía en Marte, en Burundi y en Hialeah. Esta es la historia de un niño cubano que ha sido "emigrado" a Miami, aunque él se siente más como un robinsón: desarraigado, extraño; clamando por su niñez perdida, las ausencias, los olores, los colores y la lluvia, que se le aparece mezclándole el amor con el dolor y las esperanzas.
La obra, contemporánea, coloquial, hilarante aquí y profundamente sentimental a la vuelta de la esquina, es un canto a la cubanía vista desde los ojos de un niño. Y va, una y otra vez, de las historias vividas con los amigos que quedaron en Cuba y la memoria familiar, a las experiencias y nuevos conocidos del país donde ahora habita. Todo magistralmente tratado con el ojo crítico satírico y el trazado de personajes opinantes de que ya hiciera gala Andrés Pi Andreu (La Habana, 1969) en sus anteriores obras publicadas por Gente Nueva: El libro de Claro Carlitos y Lo que sabe Alejandro.