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Mi psicólogo soy yo

Jesús Dueñas Becerra, 20 de octubre de 2011


El humor es una excelente arma psicoterapéutica
Arístides Hernández Guerrero

En el contexto del homenaje que, en la sala Martínez Villena de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), la Asociación de Artes Plásticas le tributara al multilaureado humorista y caricaturista Arístides Hernández Guerrero (Ares), logré que el también médico especialista de Primer Grado en Psiquiatría, me concediera —con el excelente talante afectivo que lo caracteriza— una mini-entrevista para ilustrar la crónica que, en aquel entonces, escribiera para el Portal de la UNEAC.

En ese encuentro cara a cara, el autor de esta reseña le formuló varias preguntas al miembro de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), para indagar en la relación entre su especialidad biomédica y el humor, si existía alguna contradicción entre una y otro, y en caso de que la hubiera, conocer cómo el científico-artista era capaz de zanjarla, y en consecuencia, buscar un justo equilibrio entre la psiquiatría y el humor.

Ares, medio en serio y medio en broma, me contestó: «las respuestas a esas u otras preguntas las encontrará usted en las páginas del libro que el doctor Jorge Rodríguez Sánchez y yo escribimos a cuatro manos, y que lleva por título Mi psicólogo soy yo».

Acto seguido, abrió la mochila que siempre lo acompaña, extrajo un ejemplar de ese texto, y tuvo la inconmensurable gentileza de escribir esta original dedicatoria: «Al psicólogo y periodista Jesús Dueñas Becerra, con mi sincero afecto y la absoluta seguridad de que descubrirá, en este pequeño volumen, todo lo que, como buen profesional de la ciencia del espíritu y de la prensa, le interesa saber».   

En dicha obra, publicada por la Editorial Científico-Técnica, Rodríguez Sánchez y Hernández Guerrero defienden el criterio de que, para desarrollar autorresponsabilidad, solucionar problemas cotidianos, conocerse a sí mismo y crecer desde todo punto de vista, es absolutamente necesario fortalecer las bases de la salud psíquica y espiritual del homo sapiens.

Para los autores de ese manual, —escrito con marcado enfoque ético-humanista y estructurado en nueve capítulos, ilustrados con caricaturas del multifacético artista de la plástica— cultivar la autoestima, el autoapoyo, el autorreconocimiento y la autorrealización deviene requisito indispensable para ser una persona sana de cuerpo, mente y alma, y por otra parte, libre de pensamiento y de espíritu, que —según José Martí— constituye la verdadera libertad.

Los doctores Jorge Rodríguez Sánchez y Arístides Hernández Guerrero estiman que el autoconocimiento, el desarrollo humano y la resiliencia (capacidad que posee el sujeto para levantarse y continuar la marcha con la cabeza erguida, cada vez que resbala y cae ante los obstáculos que la vida le pone delante) no pueden alcanzarse en un medio estrictamente profesional, o sea, en el ámbito de la relación médico-paciente, sino en estrecho vínculo con nuestro yo, —el auténtico, el verdadero— con el otro y con el entorno socio-natural del que formamos parte indisoluble.

Mi psicólogo soy yo invita a los lectores a que se conviertan en sus propios psicoterapeutas, y consecuentemente, puedan ayudar al prójimo sin necesidad de desempeñar el papel de psicólogos y psiquiatras…, solo con un sentido práctico, humano, no exento de ese fino humor criollo que Ares propone en sus caricaturas, las cuales hacen reír y pensar.

Esa joya de la literatura científico-popular está especialmente concebida para profesionales de la salud mental, así como para estudiantes de Psicología y Medicina, y para usted, amigo lector, que aspira a convertirse en su propio «médico del alma».