Mi psicólogo soy yo
El humor es una excelente arma psicoterapéutica
Arístides Hernández Guerrero
En el contexto del homenaje que, en la sala Martínez Villena de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), la Asociación de Artes Plásticas le tributara al multilaureado humorista y caricaturista Arístides Hernández Guerrero (Ares), logré que el también médico especialista de Primer Grado en Psiquiatría, me concediera —con el excelente talante afectivo que lo caracteriza— una mini-entrevista para ilustrar la crónica que, en aquel entonces, escribiera para el Portal de la UNEAC.
En ese encuentro cara a cara, el autor de esta reseña le formuló varias preguntas al miembro de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), para indagar en la relación entre su especialidad biomédica y el humor, si existía alguna contradicción entre una y otro, y en caso de que la hubiera, conocer cómo el científico-artista era capaz de zanjarla, y en consecuencia, buscar un justo equilibrio entre la psiquiatría y el humor.
Ares, medio en serio y medio en broma, me contestó: «las respuestas a esas u otras preguntas las encontrará usted en las páginas del libro que el doctor Jorge Rodríguez Sánchez y yo escribimos a cuatro manos, y que lleva por título Mi psicólogo soy yo».
Acto seguido, abrió la mochila que siempre lo acompaña, extrajo un ejemplar de ese texto, y tuvo la inconmensurable gentileza de escribir esta original dedicatoria: «Al psicólogo y periodista Jesús Dueñas Becerra, con mi sincero afecto y la absoluta seguridad de que descubrirá, en este pequeño volumen, todo lo que, como buen profesional de la ciencia del espíritu y de la prensa, le interesa saber».
En dicha obra, publicada por la Editorial Científico-Técnica, Rodríguez Sánchez y Hernández Guerrero defienden el criterio de que, para desarrollar autorresponsabilidad, solucionar problemas cotidianos, conocerse a sí mismo y crecer desde todo punto de vista, es absolutamente necesario fortalecer las bases de la salud psíquica y espiritual del homo sapiens.
Para los autores de ese manual, —escrito con marcado enfoque ético-humanista y estructurado en nueve capítulos, ilustrados con caricaturas del multifacético artista de la plástica— cultivar la autoestima, el autoapoyo, el autorreconocimiento y la autorrealización deviene requisito indispensable para ser una persona sana de cuerpo, mente y alma, y por otra parte, libre de pensamiento y de espíritu, que —según José Martí— constituye la verdadera libertad.
Los doctores Jorge Rodríguez Sánchez y Arístides Hernández Guerrero estiman que el autoconocimiento, el desarrollo humano y la resiliencia (capacidad que posee el sujeto para levantarse y continuar la marcha con la cabeza erguida, cada vez que resbala y cae ante los obstáculos que la vida le pone delante) no pueden alcanzarse en un medio estrictamente profesional, o sea, en el ámbito de la relación médico-paciente, sino en estrecho vínculo con nuestro yo, —el auténtico, el verdadero— con el otro y con el entorno socio-natural del que formamos parte indisoluble.
Mi psicólogo soy yo invita a los lectores a que se conviertan en sus propios psicoterapeutas, y consecuentemente, puedan ayudar al prójimo sin necesidad de desempeñar el papel de psicólogos y psiquiatras…, solo con un sentido práctico, humano, no exento de ese fino humor criollo que Ares propone en sus caricaturas, las cuales hacen reír y pensar.
Esa joya de la literatura científico-popular está especialmente concebida para profesionales de la salud mental, así como para estudiantes de Psicología y Medicina, y para usted, amigo lector, que aspira a convertirse en su propio «médico del alma».