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Opus Habana, ciudad y cubanía

Fernando Padilla González, 05 de octubre de 2011

Una nueva entrega de la revista Opus Habana, publicación adscrita a la Oficina del Historiador de la Ciudad, tuvo lugar en el Aula Magna del Colegio Universitario San Gerónimo. Correspondiente a enero-julio de 2011, el número transita por los orígenes de nuestra enseña nacional, el peculiar cromatismo de un húmedo malecón citadino visto por el pincel de Luis Enrique Camejo y la invitación a adentrarnos en la jovialidad de una cubana imprescindible en la cultura de la Isla, Nisia Agüero. 

En su edición 41, la revista dedica un editorial, en palabras de Eusebio Leal Spengler, al medio milenio de fundada la urbe baracoesa:

Con este número, Opus Habana se suma a los homenajes tributados a la primera villa cubana: Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa. Fundada el 15 de agosto de 1511 en el extremo oriental de la Isla, dicha ciudad cumple este año su 500 aniversario.

Deseo expresamente hacerlo dedicando estas líneas a su historiador, Alejandro Hartmann, quien con modestia ejemplar recibe todo honor siempre en nombre de su patria grande, Cuba, y de Baracoa.

Que nuestra incansable e inacabada labor rinda los frutos que nos permitan anticipadamente conmemorar y celebrar, en 2014, el medio milenio del primer establecimiento de la villa de San Cristóbal de La Habana.

Sucedió en un punto de la costa sur, casi con certeza en la actual provincia de Mayabeque, pero aun carecemos de la prueba que despeje esa incógnita. Solo la Arqueología o un hallazgo documental podrán refrendar definitivamente ese acontecimiento.

Mientras tanto, llegue nuestro abrazo fraterno a la ciudad primada de Cuba.

“Unas fueron desplegadas en batallas memorables; otras ondearon en actos cívicos trascendentales o presidieron asociaciones patrióticas en el exterior. Al amparo del símbolo de la nación cubana, como celeste velo…”, así comienza el artículo que abre las páginas de la revista, dedicado a ahondar en el nacimiento de la bandera cubana.

En el amasijo de versiones que han trascendido al tiempo, es la legada por Cirilo Villaverde, “quien, en calidad de testigo presencial, atribuyó el diseño de la insignia al general Narciso López, del cual era secretario personal, en carta dirigida en 1873 al director del periódico La Revolución de Cuba, que se editaba en Nueva York”.

A la “bandera de Yara”, enarbolada por Carlos Manuel de Céspedes, se dedican pródigas líneas de un texto escrito por Fernando Figueredo Socarrás con motivo del 30 aniversario del Grito de La Demajagua, publicado en el periódico Patria, el 10 de octubre de 1898.

“Reconocida como una de las más prestigiosas promotoras de la cultura cubana, su quehacer ha contribuido al desarrollo del teatro, las artes plásticas, la música…, entre otras manifestaciones artísticas. Sin embargo, fue el trabajo comunitario el que la hizo adquirir la firmeza que la distingue, además de propiciarle el regocijo que constituye la base de su proverbial jovialidad”, así es, sencilla y locuaz, Nisia Agüero, la invitada de Entre cubanos.

Motivo de orgullo y regocijo para todos los cubanos que gustan de la historia universal ha sido la restauración y reapertura del Museo Napoleónico. Reconocida como una de las más importantes colecciones dedicada a la figura del emperador de Francia, Napoleón I Bonaparte, La Dolce Dimora renace ahora, a 190 años del deceso de El Corso, aspectos que aborda este trabajo como fiel testimonio de “la imagen y mito napoleónicos, su origen, naturaleza, evolución y connotaciones”.

Como pinacoteca del arte contemporáneo cubano, desde su fundación Opus Habana consagra la portada y la sección El artista y la ciudad, a un destacado creador de las artes plásticas. En esta ocasión, es Luis Enrique Camejo quien con “ciertas imágenes húmedas del Malecón de La Habana” nos convida a conocer sus motivaciones y vivencias dentro del contexto artístico actual.

Fruto genuino de la restauración de la añeja ciudad, uno de los inmuebles de la Plaza Vieja, desde 2010, acoge a jóvenes en el oficio de construir y reparar instrumentos musicales de la familia del violín, bajo la tutela de prestigiosos maestros internacionales, quienes día a día hacen posible que aflore “La magia del Luthier”, y para ello solo necesitan “ponerle alma al sonido”.

Otros artículos van dirigidos a la colección filatélica más completa sobre el maestro del juego de la musa Caissa, José Raúl Capablanca; la presencia en Cuba del agrónomo italiano Mario Calvino; así como una soñadora, pero realizable propuesta de revalorizar la zona portuaria habanera en servicio del sano esparcimiento de la familia.

“Motivos de Carnaval. El reinado de Momo” es la crónica costumbrista, que firmada por Emilio Roig de Leuchsenring, da paso a las páginas amarillas del Breviario. Este último, entendido como las claves culturales del Centro Histórico, realiza un paneo por los acontecimientos que marcaron a la urbe histórica durante la primera mitad del año en curso.

El surgimiento del Lyceum Mozartiano, la reconstitución de la Academia de la Historia de Cuba, el medio milenio de Baracoa y el nonagésimo aniversario de vida del insigne historiador César García del Pino, son algunas de las pinceladas que despiden al lector, con el anhelo de un próximo encuentro, para juntos desentrañar la memoria de una ciudad que se erige en la cubanidad de su esencia.