Una frágil diosa de la poesía
Con una sonrisa casi siempre iluminando su rostro, en otras muy contadas ocasiones desbordando un talante iracundo, genéticamente heredado tal vez de sus ascendientes galos, esta frágil muchacha que vive en una villa que fue fundada por sus antepasados franceses, trabaja silenciosamente pero su voz poética es, indudablemente, de una fuerza sobrecogedora.
Nos referimos a Eilyn Lombard Cabrera (Cienfuegos, 1978), editora durante casi un tercio de su corta vida, Licenciada en Letras y miembro de la Asociación Hermanos Saíz (AHS).
Eilyn ha publicado el poemario Suelen ser frágiles las muchachas sobre el puente, (Reina del Mar Editores, 2005); y se encuentra en proceso de edición Todas las diosas fatigadas, que aparecerá próximamente bajo el sello de ediciones Holguín.
Sus poemas Las sombras en la nieve recuerdan a Moira y Casa tintiniante, aparecen recogidos en una magnífica selección que marcó pautas en el país, titulada Los parques. Jóvenes poetas cubanos. Antología, una coedición de Ediciones Mecenas y Reina del Mar Editores (Cienfuegos, 2001), así como en La isla en versos, 100 poetas cubanas, de Ediciones La Luz, Holguin.
En su haber otro poemario espera la posibilidad de ser publicado; su título Las tierras rojas, que mereciera mención en el certamen Reina del Mar en el año 2008.
A continuación, ofrecemos una breve pero expresiva muestra, de las dimensiones de esta joven poetisa:
De Suelen ser frágiles las muchachas sobre el puente
Soy todas las diosas fatigadas
Nuevas marcas desfiguran mi belleza
sunday morning
vamos a soñar con esta música
todas las lágrimas conozco
sin embargo
cantando estoy
lisamente observo la bruma de tus ojos
¿cómo mostrarme?
soy todas las diosas fatigadas
vamos y no sé a dónde
estos ritmos adornan los campos, oscuros,
puedo inventar palabras
cantando
¿y alguien oye?
Reverdezco, me cosecho,
soy mi propio alimento
todas las lágrimas conozco
y la música salvará mis recuerdos
¿dejaré algo a los otros?
cada vez menos bella,
¿era feliz?
letras, palabras, música
¿era eso?
esposo, hijos, casa
quiero cantar de nuevo
sunday morning
no entiendo tus canciones
puedo inventar palabras
inventar palabras
cantar
cantando estoy
esta música me salva
viene de otro tiempo, mi propio tiempo,
guardará también mis recuerdos
vamos
sin embargo
conozco todas las lágrimas
me decías
¿dónde estás?
sunday morning
termina
y yo reverdezco
recojo minuciosamente mis propios frutos
me recojo
mi canto
¿era feliz?
cantando estoy
puedo decir lo mismo muchas veces
¿y alguien oye?
o me ahogo en las palabras de los otros
todas las lágrimas conozco
sin embargo
cómo mostrarme
la canción empieza en el final
último acorde
tu sonrisa, tus ojos
tratando de salvarme
mis manos ya no son
nuevas marcas desfiguran mi belleza
áurea decías
tratando de salvarme
vamos a soñar
esta es mi nueva voz
agradecida
y tu canción
sunday morning
ya termina
soy todas las diosas fatigadas
todas las lágrimas conozco
cantando.
de Todas las diosas fatigadas
Kiss, kass, Katherine
Primer disfraz
Llevo relucientes cachetes,
vestidos blancos de niña feliz,
mis padres me quieren mucho.
Me casaré con este prometedor joven,
tendremos hijos.
Segundo disfraz
El colegio es maravilloso,
tengo dulces amigas acaricio sus pechos,
son blancos aletean.
Les hago historias muy raras
mi vida es fascinante.
Tercer disfraz
Oh, yes, I’m Mrs. Beauchamp,
coqueteo con todos con todas
y me aman por igual
voy a Londres,
donde podré vivir otros sueños.
seré rica, famosa.
Voy …voy a Londres.
Cuarto disfraz
Vivo en amores diversos y convulsos
pero me casaré
y seré libre.
Ella,
la que me ama cuidará de que así sea
tendré aventuras,
y, si,
me enfermaré para toda la vida.
Quinto disfraz
Ahora publico lo que escribo,
he elegido a un joven prometedor,
muestro mis ropas llamativas …
mis poses
tengo amigos ellos me protegen
también un sombrío amante,
de quien no podré ya separarme.
Sexto disfraz
Esto si es un auténtico pájaro negro
nada ya será igual,
viajo,
me caso,
viajo,
y escribo cartas y cuentos.
Quiero que todo sea primavera,
para nosotros.
Séptimo disfraz
Mi flamante esposo se olvida
abandona mis dolores,
mi esposa los cuida tiernamente.
He ido rompiéndome
y todo duele,
pero,
en primer lugar, soy una escritora.
Octavo disfraz
Apenas unos pasos hasta el tilo,
dos libros que me cuesta leer
y si,
tal vez la última taza de te.
La última carta,
les dejo todo lo que escribí,
es lo que soy.
Noveno y último disfraz
Este, el sitio definitivo,
puedo afanarme con leña y vegetales.
La Prieuré ocultará mis vestidos.
Ya viene el último acto.
Ya muero.
Este es un buen lugar,
todos están en él y lo desconocen
este es un buen lugar
tranquilo oscuro.
Ya he muerto… antes.
La noche de Alejandra Pizarnik
Esta es la noche de Alejandra:
algo menos oscura que el silencio
la noche soy,
debió susurrarme en algún momento
(un momento antes) dice ella.
Alejandra está lejos
y no entiende que yo lea su historia,
menos oscura que el tiempo.
Con miedo y desmesura me creo ella
cada vez
familiar dolorosa.
Yo estoy lejos de aquellos que maldicen,
su tristeza no es mía,
soy yo
enferma de islas
de palabras dichas al azar,
de actos consumándose absurdos
¿dónde está la noche?
dónde dónde dónde
todos habitamos, una vez, la casa del vacío.
Estar a oscuras casi siempre gratifica,
ennoblece.
El dolor no es un pájaro agrio retorciéndose,
convoca suavidad, cierta dulzura.
Nos tendemos
a encontrar dolores pájaros vértigos.
Alejandra respira se ahoga gime.
Mis ojos ya no ven.
Del cuaderno Desandar los infinitos círculos de luz
Desandar los infinitos círculos de luz
para Leonid
alguna vez el mundo fue mirarse y mirar
la lluvia y el fuego devolviéndose
una mueca algo amarga
ahora mastico las cenizas
su chirrido entre mis dientes reseca la lengua
son bocados de isla mar amor
me atraganto
los labios agrietados se consuelan del vacío
muerdo
engullo
me relamo
confundo los fragmentos los nombres
tu nombre el mío
piélago incongruente (indescifrable)
desmenuzo las raíces de jengibre
mezclo invoco propongo silencios aullidos
jengibre tomillo brasilete
hierbas raíces dolores cánticos
delante del espejo reviso mi boca
labios morados
prietos
queriéndose romper
fracturo las visiones
no soy ya pitonisa
apenas frágil memoria de la luz
intensa melodía palabra tras palabra
leerte leernos
trampa de aire iluminado
duelen las piernas adentro
es el centro del miedo
deteniéndose
absorto ante el abismo
pálido goce de la madrugada eterna
entonces era fácil dejarse desandar en círculos infinitos.
canto con las alas mojadas
para Liunior, que sabe
estoy sucia
pretendo escribir desde el centro
no callar mi miedo de mí
luego una sombra
en el estómago el golpe (conocido ya)
de ausencias
y otras verdades innombrables
él recuerda la pureza
no se inventa desde ningún sitio
dentro del árbol
prueba mis manos (agrietadas)
y descubre
cree, aún
funda cantos livianos eternos en pueblos perdidos
no quiero ensuciarlo
el lodo demasiado cerca
pretende succionarme aún
puede lamer cierta parte de mi alma
regodearse en turbios juegos
cuando todo se apaga
en la fiesta inmensa
yo reconozco sólo mis latidos
las letras los dolores
me ofrezco ora altiva distante
ora feliz cantando absorta herida
me ofrezco
y sabe (sabes)
que apenas trato de entender
en mi centro
acumulo palabras tratando de entender
con las alas mojadas
vuelo buscando el mar
y me visto con las ropas más sucias
busco bocas ajenas
mar adentro
desatando las olas
en besos terribles
nudos de agua brava que me cambian
naciéndome otra vez
tengo miedo