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Acerca de la crónica periodística...

Jesús Dueñas Becerra, 12 de octubre de 2011

La crónica se vive en el alma para quien la escribe […]
                         MIRIAM RODRÍGUEZ BETANCOURT

La doctora Miriam Rodríguez Betancourt, profesora titular (jubilada) de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, y maestra de generaciones de periodistas y comunicadores cubanos, es la autora del libro Acerca de la crónica periodística. Selección de textos, publicado por la Editorial Pablo de la Torriente Brau, órgano de difusión de los profesionales de la prensa en nuestra plataforma insular.

Tuve el inmenso placer de conocer personalmente a la Premio Nacional de Periodismo José Martí por la obra de la vida, en el contexto del Taller  Generando Periodismo de Género, celebrado, en junio último, en La Habana, y coordinado por la Editorial de la Mujer, la Revista Mujeres y la Embajada de España en la mayor isla de las Antillas.

La doctora Rodríguez Betancourt fue especialmente invitada por los organizadores de dicho taller a la defensa de los trabajos de terminación de curso con que finalizara esa actividad posgraduada.

Cuando concluí la exposición de mi trabajo acerca de la homofobia: su interpretación psicoanalítica ortodoxa y su tratamiento en los medios audiovisuales foráneos, la distinguida profesora y periodista me formuló una pregunta relacionada con la influencia del psicoanálisis ortodoxo en la telenovela brasileña Mujeres apasionadas, cuyos personajes con homofobia había diseccionado desde la vertiente psicodinámica.

Si bien yo conocía, por boca de sus discípulos y colegas de profesión, la gigantesca estatura intelectual, humana y espiritual alcanzada por la doctora Rodríguez Betancourt no solo en las aulas universitarias, sino también en el ejercicio periodístico, no dejó de asombrarme, y al mismo tiempo, admirarme, la interrogante que me hiciera en ese contexto académico por excelencia.

Tanto fue así, que le obsequié la copia de dicho trabajo, con una dedicatoria especial: «A la Prof. Dra. Miriam Rodríguez Betancourt, con afecto y respeto ternísimos. Firma y fecha (20/06/11)», al igual que ahora le dedico esta reseña, escapada del alma más que del intelecto de este aprendiz de cronista.

En las páginas de ese volumen, caracterizado por un marcado propósito didáctico o pedagógico, la autora coloca la crónica —como género periodístico— al lado del amor y la poesía, y estima que es tan difícil de definir, desde el punto de vista conceptual, como lo es la vida misma.

La crónica la vive intensa y plenamente quien la escribe, para luego reflejarla en el papel (o en el teclado del ordenador), y hacerla vivir —con la misma intensidad y plenitud— a los lectores.

Ese género periodístico es mucho más que una noticia divulgada por la sexagenaria emisora Radio Reloj o una nota aparecida en un diario u otra publicación periódica. Por otra parte, no habría forma de negar —en modo alguno— que en ella hay información, pero transmitida al lector o al oyente con una fuerte carga emotiva, como si el periodista que la redacta le imprimiera sus huellas digitales… únicas e irrepetibles.

Completan la teoría, que «sin la práctica es puro verbalismo», al decir del padre Félix Varela, el capítulo «Crónica de distintos cronistas». Acto seguido, la profesora Rodríguez Betancourt le muestra al lector su dominio ancho y lejano del género a través del capítulo final «Cantar de ustedes», donde reúne cinco crónicas con las que acaricia la mente y el alma de quienes se sumergen en las aguas tranquilas y apacibles de ese mar de sabiduría, ética, humanismo y espiritualidad; premisas esenciales en que se sustenta la praxis periodística y literaria, fundidas en cálido abrazo.

Libro vivificante, que satisface la avidez cognoscitiva del lector acerca de la crónica, que se balancea suavemente entre el periodismo y la literatura, también irradia energía positiva sobre aquellos que se deleitan con su cautivante lectura, que nos atrapa —cual Hilo de Ariadna— por la belleza de su prosa poética.

Por lo tanto, más allá de constructos filosóficos, teórico-conceptuales y metodológicos, la crónica y quienes la cultivan, continuarán fortaleciendo el espíritu, alimentando la pasión y nutriendo el conocimiento de las personas por medio del goce estético-artístico, al interactuar la magia y la creación, el impacto y el encanto, la narrativa y el juicio emitido por el periodista y el escritor, al describir —desde una óptica eminentemente objetivo-subjetiva— la realidad que nos circunda.

Gracias, doctora Miriam Rodríguez Betancourt, por acariciar el intelecto y el espíritu de sus discípulos, colegas y lectores en general, con la publicación de su obra Acerca de la crónica periodística…  
 

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