Poemas de Robert Schindel
Robert Schindel nació en Bad Hall, Alta Austria, el 4 de abril de 1944, cuando su país se hallaba bajo el dominio nazifascista. Su padre murió en un campo de concentración, mientras que su madre, activa participante en la resistencia austríaca, logró sobrevivir. El pequeño Robert debió subsistir en un orfanato hasta poder reunirse con ella.
Tras un aprendizaje como librero, y obtenido el bachillerato, Schindel realizó estudios de Filosofía y Pedagogía. Se desempeña como escritor independiente desde mediados de 1980. Reside en Viena. Los contenidos de su poesía abarcan un espectro que va desde el amor hasta las guerras más recientes y otros temas de actualidad, sin olvidar el Holocausto y sus indelebles secuelas en quienes lo sobrevivieron. Ha publicado, entre otros, los poemarios Ohne Land (Sin tierra, 1986), Geier sind pünktliche Tiere (Los buitres son animales puntuales, 1987) e Immernie (Siempre nunca, 2000), así como el volumen de cuentos Die Nacht der Harlequine (La noche de los arlequines, 1994). Textos suyos se incluyen en la antología Poesía alemana contemporánea (Editorial Arte y Literatura, La Habana, 2003).
Desde el musgo de cavernas en los noventa
Desde el musgo
de cavernas en los noventa
la cabalgata de palabras
que aún me habitaCielos que descienden
buscan el reino terrenal
lo que sigue sangrando
en el silencioMientras tanto
ante cualquier desgarradura
cantamos todavía
nuestro sin embargo***
Veintitrés años
Una crónica según R. Hilberg
1
En el encuadre de Galitzia arrasado por el viento
del poblado de Nuncamás sacaron los amos
a los judíos y hasta la linde del bosque
allí quienes habían cavado ellos mismos las fosas
en las que fueron muertos a tiros y hacinadosEstaba un soldado de pie cuando la multitud judía
tuvo que desvestirse y después pasar por su lado
y tenderse obedientes junto a los cadáveres
de papá y de mamá para que disparase sobre ellos y otrosUna muchacha rubia de cabello bastante largo
pasó junto al soldado lo miró y después
comenzó con sus dos brazos delgadosa señalar hacia su propio cuerpo patética indicó
abajo a su cuerpo desnudo mostrándolo al soldado
y dijo: veintitrés años2
Agitó su cabello un soplo de viento el soldado
de la Wehrmacht poco mayor que la muchacha
hasta vio fulgurar los vellos del pubis
y después le disparó en el vientre3
Hoy el hombre es muy viejo y grande la familia
en torno suyo y pronto morirá. Entre todos los números
recuerda
muy bien el veintitrés porque esa cantidad de nietos
tras una vida realmente laboriosa
le ha traído en verdad un invierno apacible***
Reflexión cotidiana
Reflexión cotidiana. Diariamente el abrirse
de los ojos. Insípida la luz de la mañana
avanzando oscilantes los testículos inclinado adelante
el cuerpo erecto, pero nuevo
el vientre que saliente se abalanza, así se ducha
en tanto entra lo que yace ante los ojos.Una vez más alguien en Bosnia tiene su intestino en el brazo
una vez más fluye la lluvia no al terruño sino
a familias enteras en la garganta
una vez más de la Edad Media viene la enfermedad
al banquete con flamante sida nuevos viejos hombres,
redoble de tambor
y videoclip unidos una vez más
la nación llama a los vivientes a la tumba.Reflexión cotidiana, la mirada en asombro
una tonada de los labios, vestido
un cuerpecillo cruza y recorre la calle
como siempre el par de testículos tranquila el alma al paso
en el cielo se encrespa el cotidiano sueño
transita las mañanas como cúmuloTodavía mis labios besan tus labios
Todavía nuestro futuro nuestro alfabeto del amor
Todavía estas líneas que siguen a las otras
Todavía me apego firmemente a mi nombreUna vez más alguien se acuesta con Todavía
Todavía sueña el una vez más sueño
Reflexión cotidiana y de noche el cerrarse
de los párpados. Quieto va amaneciendo el día.