Tratamiento de las voces árabes en la traducción de textos literarios en francés: Les Yeux Avises, de Tahar Ben Jelloun
¿Cómo abordar la traducción de voces extranjeras?
Luego de la lectura previa de una novela como Les Yeux Avises, del marroquí Tahar Ben Jelloun, se nos ha ocurrido compartir nuestra preocupación sobre las diferentes maneras en que podríamos abordar el tema de la traducción de las voces extranjeras que aparecen en los originales a traducir y, más particularmente, de las voces árabes en las novelas escritas en francés por autores cuya lengua materna es el árabe.
La traductóloga Katharina Reis, en “El traductor frente al texto”, capítulo cuarto de su libro Problématiques de la Traduction, se pregunta qué significa comprender el texto y aborda una cuestión que a veces conocemos más por la praxis que por la teoría.
Para el traductor, la comprensión del texto es un problema que ofrece dos aspectos opuestos, pues se trata no solo de comprender el texto en la lengua objetivo, sino de que el lector de llegada espera —que es justamente a lo que nosotros, como traductores, aspiramos— que eliminemos la barrera lingüística que le impide leer el texto en su lengua original. En la inmensa mayoría de las veces, este lector —y estamos hablando del lector común, no del especializado— no se percata de que esta barrera es, en sí, una frontera entre su cultura y la cultura del autor.
Cuando un lector cree que el traductor comprendió bien el texto de partida y que ha restituido correctamente el contenido en la lengua meta, es decir, en la lengua del lector, entonces se relaja y confía de tal manera en el traductor, que en muchos casos ignora su existencia.
Por eso muchos investigadores plantean que, antes de traducir, el texto de partida debe ser analizado en detalle; el traductor se dejará llevar, no por las palabras ni por el lenguaje empleado, sino por el discurso articulado, el cual, finalmente, nos dará el sentido de lo que queremos alcanzar. El análisis racional del texto posibilitará verificar su comprensión, nos permitirá integrar un conocimiento del mundo extralingüístico; y este conocimiento, que —se supone— debe tener el lector destinatario, será necesario para la comprensión del texto —aunque no siempre lo que suponemos coincide con la realidad—.
Es entonces cuando es preciso decidir si el texto de llegada deberá asumir, en la comunicación, la misma función que el de partida. Nos inclinamos más por un texto final que reúna una combinación de varios tipos de traducción: a veces literal, a veces comunicativa, para llegar a un texto que satisfaga las expectativas del lector de llegada no especializado.
El caso de Les Yeux Baissés, de Tahar Ben Jelloun
Lo primero que nos llamó la atención en esta novela fue que su autor no le daba ningún tratamiento especial al uso de vocablos árabes con los cuales está rociada la obra desde la primera página: no aparecen señalados ni mediante un cambio tipográfico ni con notas explicativas al pie de página.
Será que el autor:
Para responder a estas interrogaciones, o al menos encontrar una pista, exploramos dos aspectos: En primer lugar, el autor; en segundo, el lenguaje de la novela.
Tahar Ben Jelloun es marroquí y reside desde hace varios años en París. Es miembro de la Academia Goncourt y es un autor muy de moda hoy en Francia. Sus novelas —de temas bastante recurrentes, por cierto— recrean la distancia, la emigración y la nostalgia del hogar lejano, dándonos un cuadro que no pinta al Marruecos de los afiches, con lugares turísticos, bellos y coloridos de Fez o de Marrakech y Casablanca, sino el Marruecos profundo, olvidado, el de la tierra seca, la incultura y la pobreza, la otra cara de los países del Magreb, quizás —¿por qué no?— la verdadera.
Pero volvamos al tema lingüístico. La novela utiliza un lenguaje mixto, no sostenido; el autor utiliza una mezcla, a veces coloquial, a veces narrativa, otras, literaria, pero de un nivel medio, no muy rebuscado, que creemos es lo que le permite la incorporación de esos vocablos en árabe.
¿Cómo abordamos el problema?
Primero, hicimos un listado de los vocablos más repetidos, los cuales aparecen sobre todo en aquellas partes de la novela donde la narración se desarrolla en las zonas rurales. Luego, buscamos sus significados:
Comprobamos que muchos de estos vocablos son palabras utilizadas en el lenguaje corriente de los franceses.
Ahora bien, ¿qué podíamos hacer con esta información? Analizamos las posibles soluciones al trasladar el texto al español como lengua meta:
Volvemos al papel de la traducción literaria y a la necesidad de conocer y adentrarnos en las intenciones del autor. ¿Respetamos la ortodoxia de los vocablos ya aceptados en la lengua de origen o nos acercamos lo más posible a la lengua viva? En los diccionarios aparecen los significados, haciendo alusión al origen árabe.
¿Hacemos traducción literaria o versión literaria del texto?
¿Interpretamos la traducción, y hacemos un nuevo texto comprensible desde el punto de vista comunicativo, permitiendo que el lector destinatario de cultura media reciba totalmente el sentido que quiso el autor?
¿Traducimos fielmente a la lengua de llegada, forzándonos a poblar de referencias y llamadas el texto, a fin de que este sea lo más comprensible para el lector, pero al final cansándolo de tener que buscar los significados?
Este es el desafío del traductor. Que cada quien escoja lo que más se avenga a sus intereses.
Particularmente, preferimos la versión literaria del texto sin necesariamente reescribir el texto original; nos gustaría utilizar la variante de escribir la palabra árabe en cursiva y poner una breve nota al pie de la página, a fin de facilitar la lectura, pues nos inclinamos más a favor de la variante comunicativa de la traducción, aunque se trate de una traducción literaria. Esta opción permite, además, el respeto del ambiente “árabe” de la novela, que es, a nuestro juicio, un componente importante y, de cierta manera, la marca del autor.