100 años de Orto
La vida cultural en las ciudades y provincias de Cuba, antes de 1959, revela la existencia de grupos literarios y publicaciones que por sus valores y tenacidad, llegaron a ser conocidos en el ámbito nacional, y a partir de los cuales se dieron a conocer importantes figuras intelectuales.
Ahora cumple su centenario Orto, cuyo primer número, en condición de revista semanal ilustrada, vio la luz en Manzanillo, el 7 de enero de 1912. En el proemio de aquel número fundacional se lee:
Nosotros titulamos Orto a esta revista que tenemos hoy el honor de presentar al público, convencidos, muy convencidos, de que carece de la alta hermosura que pueda vislumbrarse en el astro más pequeño y oculto sobre el fondo infinito de los cielos; mas, también seguros, de que en nuestro mundo local significa la aparición de un nuevo esfuerzo realizado por varios jóvenes que, amantes del prestigio de la ciudad que fue su cuna y que les ofrece el orgullo de ser manzanilleros, no han podido permanecer indiferentes y remisos ante la absoluta carencia de una revista literaria en este pueblo.
Como fundador y director, de la revista y de la imprenta donde se realizaba, aparecía el nombre del tipógrafo y escritor Juan Francisco Sariol (1888 – 1968), una figura que merece espacio aparte.
Confeccionada en Manzanillo, esta constituyó ejemplo y núcleo para exponer criterios renovadores y polemizar. De tal manera, extendió sus intereses a la provincia toda —entonces Oriente— y el resto de Cuba.
Diversas fueron sus secciones fijas, con títulos no siempre permanentes: Bibliografía, Gaceta bibliográfica, Meseta de libros, Revista de revistas, Letras extranjeras, en las cuales se comentaban las novedades editoriales y publicaciones periódicas. Otras secciones, con otros objetivos, se denominaron El cuento semanal, Alrededor del mundo, Revista de la semana, Vida literaria, Hombres y lugares históricos cubanos, Almanaque... Los títulos ilustran por sí mismos el ámbito de intereses, donde se incluyen la historia, la filosofía, la crítica, la narrativa y la poesía, la música, la educación y otros asuntos.
Hubo también entregas especiales dedicadas a José Martí, Rubén Darío, Juan Gualberto Gómez, José Manuel Poveda, José Enrique Rodó… Y entre los colaboradores se contaron Dulce María Borrero, los hermanos Henríquez Ureña, Néstor Carbonell, Fernando Lles, Manuel Serafín Pichardo, Agustín Acosta, Bonifacio Byrne, Medardo Vitier, Manuel Sanguily, Luis Felipe Rodríguez, Alfonso Hernández Catá, Jorge Mañach, Enrique José Varona, Félix Pita Rodríguez, Emilio Ballagas, Mirta Aguirre, Carlos Rafael Rodríguez, hasta configurar un listado interminable de personalidades.
El Grupo literario de Manzanillo, cerebro y corazón de la publicación, lo integraron a su vez Julio Girona, Alberto Aza Montero, Elpidio Sánchez Quesada, Filiberto Agüero, Ángel y Braulio Cañete Vivó, Nemesio Lavié y Rogelio González. Figura destacadísima lo es el poeta Manuel Navarro Luna.
Contra viento y marea, Orto mantuvo su publicación durante 45 años, hasta diciembre de 1957, lo cual es suficiente mérito para que tenga un espacio dentro de la historia de la literatura cubana.
Puede hablarse mucho más de esta publicación , diseccionarse sus temáticas, revisar la calidad de sus textos, justipreciar el trabajo serio de sus editores. Pero lo fundamental de Orto radica en lo que significó: una ventana abierta al panorama de la creación literaria en una ciudad del oriente de Cuba, una prueba de que la capital no es donde único se lee, se escribe y existe un interés cultural. Orto no fue el único ejemplo en tal sentido. El centenario de su aparición merece un amplio reconocimiento.