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Nuevo número de Giga

Fernando Padilla González, 03 de enero de 2012

La revista cubana de computación, Giga, arriba a su quince aniversario de fundada. Solo los asiduos seguidores recordarán aquel número inicial, de grandes dimensiones y escasas páginas. Entonces, corrían los meses de 1996 y el editorial reflejaba los propósitos de la naciente publicación:

Nuestra intención es traer a Giga, de manera periódica, las aplicaciones multimedia desarrolladas en el país. Para ello hemos creado un pequeño y heterogéneo equipo de trabajo integrado por un diseñador, un especialista en computación, una filóloga y un hardweriano. Ellos han jurado sobre el código de ética del informático aplicado, ser absolutamente objetivos en el análisis. Es en exclusiva su propia opinión la que será vertida y por tanto desde ahora estamos convocando a la polémica. Queremos con ello incentivar el interés del lector en el tema y sin erigirnos en jueces supremos. Por otra parte, verán las mismas caras con algunos nombres nuevos, ensanchando el bando de los colaboradores y los de siempre.

A la luz de una década y media podemos ahondar que “la historia de Giga comienza en 1995 cuando se materializaron cinco boletines impresos, de esos que solemos leer y dejar a un lado del monitor, con seis hojas dobles salidas de una de esas primeras impresoras láser. La cuna de este boletín o folleto estuvo por aquel entonces en la reciente División de Colombus, de Copextel. Ya en 1996, se viste de dama con un formato más elegante, algo parecido al de hoy, y con el nombre de Giga, palabra que, de acuerdo con su procedencia latina, significa una unidad de medida de millones muy usada en el mundo de la computación”.

En la actualidad, gracias al empeño de su colectivo y al reconocimiento del público lector, Giga ha crecido en calidad y formatos. A la tradicional edición impresa de la revista con carácter trimestral, se suma ahora una versión digital alojada en la web y en soporte PDF, sin lugar a dudas, una alternativa loable para quienes no tienen la posibilidad de adquirir la publicación en la red de estanquillos o para quienes la inmediatezes una razón de ser.

Durante todos estos años, la revista ha sabido navegar en el siempre cambiante contexto de las ciencias de la computación y la informática. En sus páginas quedan testimoniados los esfuerzos por mantener al día a los profesionales cubanos y a todo lector interesado en la temática. No es una incógnita que la sociedad contemporánea, tanto en Cuba como en el resto de las naciones, depende para su desarrollo de la utilización adecuada de los medios digitales, la automatización y la interconectividad. De ahí la importancia de contar en nuestro país con un medio de comunicación capaz de difundir las nuevas tendencias y tecnologías, así como los procesos para su eficaz implementación en el territorio nacional.

Contrario a lo que puede pensarse, Giga no solo constituye una revista especializada para los trabajadores del sector, pues debido a la universalización de la informática, diseñadores, bibliotecarios, periodistas…, incluso hasta los galenos hacen uso de sus potencialidades.

Si pudiéramos elevarnos sobre la ciudad, no sería difícil percibir en las más disímiles instituciones la aplicación de software y herramientas de la informática. La articulación de una biblioteca digital, la maquetación y diseño editorial o la indispensable comunicación entre clínicos en un Simposio Internacional de Medicina, todos se estructuran sobre la base de la utilización de la computación. No es de extrañar que los seguidores de la revista exhiban una multiplicidad de profesiones e intereses.

Correspondiente al segundo semestre del año 2011, la más reciente entrega impresa de Giga trae como novedad la nueva sección Código abierto, donde se pretende abordar los beneficios prácticos de los software desarrollados y distribuidos gratuitamente. En esta ocasión, inaugura sus páginas con un estudio dedicado a los editores gráficos vectoriales, y en especial, a “Inkscape, la alternativa libre para la creatividad.”

Es este uno de los mayores aciertos de la publicación, la denominación de las secciones, siempre en correlación con comandos o términos propios de la computación, utilizados con doble sentido y cierta carga de humor.

Al hojear este número llama la atención, “Imágenes 3D ¿Cómo lo logran?”, título de uno de los artículos iniciales de Hardweariando. El trabajo transita por una serie de interrogantes relacionadas con la televisión de imágenes en tres dimensiones. ¿Cuáles son los principios físicos en que se basa? ¿Por qué las fotos que le tomamos a la imagen de la TV no parecen estar en 3D? ¿Desde cuando existe esta tecnología?

Más adelante el lector puede profundizar sus conocimientos acerca de la inteligencia artificial, novedosa ciencia que cada día capta mayor número de adeptos en el mundo contemporáneo, quizás por la búsqueda de la quimera de alcanzar a construir máquinas verdaderamente “inteligentes”. En deslindar los complejos senderos y la viabilidad de esta tecnología, así como su aplicación en la educación de los seres humanos a través de los Sistemas de expertos y tutoriales, se ocupa la sección Softweriando.

Otro trabajo que bien se agradece es “El reto de los virus EPO”, al detenerse en el análisis de la técnica de infección conocida como Punto de Entrada Oscuro. Tópico que siempre cautiva y preocupa, los virus informáticos desde sus inicios han mutado a “formas” más perfeccionadas, ofuscamiento, clandestinaje, polimorfismo…, en el intento de vulnerar los programas antivirus.

Acercarse a la evolución y el desarrollo de los videojuegos en la Mayor de las Antillas, así como el arduo trabajo de preparación a la que se someten los programadores para este tipo de aplicación, son los presupuestos de difusión en “Videojuegos, retos y expectativas”.

De igual manera, la creación de nuevas páginas web en la Isla está en el punto de mira de Giga, en esta oportunidad reservado al sitio web del Centro Cultural Dulce María Loynaz, propuesta acertada en la promoción de autores nacionales pertenecientes al Instituto Cubano del Libro.

Con el anhelo de “una vez más entrar en sus vidas con una nueva edición que tratará de estar a tono con la dinámica de la tecnología que aún parece estar por conquistar”, se despide de los giganautas la revista cubana de computación.