Apariencias |
  en  
Hoy es lunes, 9 de diciembre de 2019; 1:59 AM | Actualizado: 06 de diciembre de 2019
Búsqueda de artículos
título
autor
Artículos en esta sección: 248 | ver otros artículos en esta sección »
Página

Las páginas de Unión y los parques de Acosta León

Dainerys Machado, 09 de enero de 2012

El Parque Zayas está desierto a estas horas. De su fuente, sin embargo, brotan insistentes y espesos chorros de agua. En este abstracto momento de un día incierto, ¿quién podrá decirnos si las gotas que chocan en su caída también alcanzan a salpicar la acera cercana? Nadie. En la mayoría de los cuadros del pintor cubano Ángel Acosta León los seres humanos solo aparecen a través de los objetos que construyeron, de los árboles que sembraron o no cortaron, de alguna sombra incierta, de la casi abominable humanización de las máquinas.

A la inquietante obra, por metafísica y abstracta, de este creador; a sus obsesiones y miedos como ser humano, dedicó la revista Unión el último número del año 2011, presentado este 6 de enero en la capitalina Sala Villena de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

La entrevista a Alfredo Sosabravo, realizada por Anaeli Ibarra Cáceres y titulada "Ángel Acosta León y la filosofía del ser", inaugura el dossier dedicado al creador de piezas tan reconocidas como Cafetera (1960) y La nave (1961). Desde esas líneas, el Premio Nacional de Artes Plásticas cuenta la amistad que los unió y la situación casi mítica del suicidio del pintor, cuando se lanzó al mar el 5 de diciembre de 1964.

Las trágicas circunstancias que lo condujeron a tomar tal decisión son retomadas luego en el testimonio de María Antonia Acosta León, nombrado «Sangre de mi sangre (La hermana de un pintor)». Allí se aborda además el contexto familiar en que creció y vivió el artista, así como el macabro movimiento que, en diferentes espacios, se generó con su obra después de su deceso, a pesar de lo que él había dispuesto para su familia.

Figuras diversas, salidas de las manos de Acosta León ilustran el número. En sus páginas centrales, se despliegan, a todo color, las imágenes del Parque Maine, el Parque Zayas y El Malecón, tres piezas de pequeño formato, fechadas en 1959, y en poder de coleccionistas privados.

Ante esta nueva aparición de la publicación, «lo primero sería destacar su casi infranqueable coherencia», según comentó el crítico de arte Helmo Hernández en sus palabras de presentación en la Villena. «Es una entrega muy rara, que sin embargo pretende ser normal. Adecuadamente balanceada, incluye el dossier dedicado a Acosta León y el casi dossier dedicado a Georgina Herrera. Cumple con las entregas poéticas y narrativas, con las páginas salvadas para investigadores y coetáneos, con la lectura, muy conveniente, de la presencia de Kuan Ying en el año jubilar de nuestra señora de la Caridad del Cobre y el resumen de las conmemoraciones del 130 aniversario de Fernando Ortiz».

Para Hernández, "la rareza" del número radica en «ese aliento común que recorre todos los trabajos, y que nos descubre las extrañas lógicas del miedo, los ruidosos meandros del sueño, la existencia otra de la belleza, el estar todo donde no debería, el alcance de la felicidad como descanso las más de las veces, o como rebeldía imparable en otras».

De nuevo Unión parece mostrar un marcado interés por rescatar textos inéditos, autores desaparecidos o poco reverenciados entre las tantas páginas de la literatura cubana. Así aparece en el propio dossier un fragmento de La Colombina (Vida sexual de Freud) Algunas intervenciones en torno a Ángel Acosta;. una obra del crítico José Soane que, al decir de la revista, «ha permanecido demasiado tiempo en el mecanuscrito». "Una carpa de circo descosida", de Severo Sarduy; "Mi encuentro con Acosta León", de Graziella Pogolotti; y el poema "De la bitácora de un marino", de Gerardo Fulleda León, completan el diálogo sobre la obra del pintor desde perspectivas estéticas y recursos literarios diferentes.

Sin embargo, es muy fácil coincidir con Helmo Hernández en que «sin dudas, el plato fuerte será para todos el fragmento del libro inédito de Soane, escrito en formato de novela». Para el crítico «se trata, a todas luces, de un adelantado. Esta lectura me parece la única complementación aceptable para mis múltiples encuentros con el artista».

Las notas de presentación de las entregas habituales de narrativa y poesía de la revista pretenden ser intimistas, a la par que arrojan más de una atrevida conclusión. Ellas introducen poemas de Reinaldo Cedeños; dos cuentos de Leslie Fajardo, de quien «pocos en el mundo intelectual cubano conocen siquiera que existió»; "El extranjero", un cuento inédito del destacadísimo pintor y diseñador Raúl Martínez; la narración "Comequesos", del periodista y cuentista Santiago Cardosa Arias; y el capítulo inicial de la novela "La casa del alibi", de Gina Picart, que verá la luz próximamente.

"En busca de Miguel Collazo" sale la periodista Miriam Rodríguez Betancourt con una entrevista a Xiomara Palacio, la viuda del escritor. Mientras para homenajear a Georgina Herrera como "Una cimarrona contemporánea", desfilan en las páginas del número 73 de Unión, la investigadora uruguaya Juanamaría Cordones-Cook, la poetisa Nancy Morejón, el ensayista Enrique Saínz y el triste y desequilibrado Mambrú, que salta desde los mismos versos de Georgina.

«Inédito hasta su publicación en este número», el cuento "Avancismo", del poeta y editor José Mario es, de alguna manera, una vuelta a las controversias alrededor de Ediciones El Puente; especie también de homenaje que había iniciado, en el número 72, un ensayo del investigador matancero Alberto Abreu.

Con la presentación, recién comenzado el 2012, de esta edición de la revista de literatura y arte, termina el año 50 (Año L) de la publicación, «Fundada en 1962 por Nicolás Guillén, Alejo Carpentier, Roberto Fernández Retamar y José Rodríguez Feo», tal como reza en su machón.

La presencia en la Sala Villena del ministro de Cultura, Abel Prieto y de Miguel Barnet, presidente de la UNEAC, así como de buena parte de los colaboradores del número, elogia el trabajo realizado hasta el presente por Unión y se muestra también como desafío para las próximas ediciones. Más aún cuando está reciente el recuerdo de un número excepcional, como el 72, dedicado al escritor cubano Eliseo Diego, y, fresca en la tinta de los diarios, la noticia del Premio Nacional de Diseño del Libro 2011 que le fuera entregado a Pedro de Oraá, director artístico de la publicación.