Instantes buenos, sin prisa y plenos
Hace algunos años, recibí de un amigo muy poco vinculado a la literatura, pero que sabía de mi gusto por la poesía, un libro especial. Una edición española, de hacía más de 50 años, con tapa dura de piel y más de 1300 páginas en un papel finísimo. Se trataba de una antología de la poesía inglesa, bilingüe, otro elemento que, en broma, mi amigo esgrimió cuando me entregó el libro. Lo que resultaba desconocido y de poco valor para él ha sido un acompañamiento inevitable: era el primer encuentro con las canciones anónimas norteamericanas, con poetas como Walt Whitman, Ezra Pound, Emily Dickinson, T. S. Eliot, William Carlos Williams, Hart Crane y otros.
A saltos disfruté de sus textos, ensayé los tonos ánglicos y traté de imaginar las voces (o poses) de las imágenes que acompañaban los poemas. Otros amigos de entonces golosearon el volumen, que mantuve a buen recaudo por temor, sobre todo, a no poder reponerlo de algún modo, por no hallar esos autores en librerías.
Además de los publicados en la Colección Mitos Poesía, de Mondadori, muchas veces con malas traducciones, y otras acertadas pero escasas ediciones de algunos de ellos, no ha sido frecuente encontrarlos a disposición de los lectores cubanos. Es por esa razón que me resultó placentero descubrir varios de estos poetas reunidos en una edición de María Guadalupe Rouco, de la editorial Arte y Literatura, y ofrecer algunas palabras de presentación a este volumen.
Bueno y sin prisa es el título que resume el contenido de esta antología de poesía norteamericana, que han preparado de conjunto los poetas Omar Pérez y Jonathan Skinner. Una selección cuidadosa, de alrededor de veinte autores, que incluye aquellos que ya había mencionado y otros que descubro casi contemporáneos.
La influencia de la poesía norteamericana dentro de la literatura cubana es innegable. No como un pendón oscuro inamovible, sino por la marca del continente que nos une y por las confluencias. Ese camino abierto que se afianza en las bases culturales cubanas, que se distingue por los niveles de experimentación, por la búsqueda y el descubrimiento de la naturaleza y la otredad, por la resistencia contra lo arcaico y la imaginación no representada sino productora en sí misma, son fundamentos que nos acercan, que nos hacen comunes.
Autores de diversos movimientos poéticos, de la Generación Beat, del renacimiento de San Francisco, expresan con variedad el alma americana individual y colectiva. Despiadada, a veces, descubierta en su totalidad, estos autores coinciden en mostrar una poesía realista, narrativa por momentos, anecdótica; concebida en el lenguaje de todos, concreto y directo.
En numerosas ocasiones, el poema lírico, de amor, se transforma en espacio para la ansiedad, la indagación existencial y la reflexión filosófica. El verso se carga de una densidad crítica y textual, donde el ritmo y la emoción provienen más que de su quiebre, de su encabalgamiento, del sentido directo de la palabra. Y es que la gravedad de cada poema, en tanto soporte, asentamiento y fuerza, proviene más de la idea, de lo intelectivo, que de lo sensorial o emotivo.
Vale este nuevo regalo que nos hace, ahora a todos, la Editorial Arte y Literatura, con la oportunidad de disfrutar de los poemas en su lengua original y de contar con la brillante traducción de un gran poeta e investigador como Omar Pérez. Lleguemos también sin prisa, como lo explican sus seleccionadores en el prólogo, a estos instantes buenos y plenos de creatividad, dentro de la clásica y nueva poesía norteamericana.