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El juego duro de Ernesto Pérez Chang

Alberto Marrero, 10 de enero de 2012

Finalizando la pasada centuria, un jurado integrado por reconocidos escritores otorgó el Premio David de cuento, al libro titulado Últimas fotos de mamá desnuda. Su autor, el joven narrador de entonces 28 años, Ernesto Pérez Chang (La Habana, 1971), sacudió el espectáculo de la literatura nacional con un manojo de relatos rayanos en el delirio —técnicamente impecables— donde los personajes interactúan en situaciones extremas, pletóricos de crueldades y contradicciones que encuentran su cotidiana expresión, ora en una violencia casi instintiva, ora en lujuria de diversos matices.

Apenas dos años después, Pérez Chang vuelve a la carga; esta vez trae un relato no menos impactante titulado «Los fantasmas de Sade», que le mereció  el codiciado Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar. Recientemente vio la luz  El arte de morir a solas (Letras Cubanas, 2011), libro ganador del Premio de Cuento Alejo Carpentier del 2011.  Dueño ya de una voz inconfundible en la literatura del país, Ernesto ha incursionado también en la novela con Tus ojos frente  a la nada están  (Letras Cubanas, 2006) y Variaciones para un ágrafo (Editorial Unión, 2007).

El cuento que publicamos hoy en nuestro espacio Fabulaciones, pertenece a Últimas fotos de mamá desnuda (Editorial Unión, 2000) y es una muestra de la destreza de este narrador para forjar historias que conducen al lector por un laberinto de sensaciones, entre el absurdo y lo grotesco, cual una pesadilla, sin calificar a sus personajes, sin moralinas ni propósitos de reflejar ninguna realidad, aunque poco o nada escape al bisturí con que corta la piel  de la existencia para mirar debajo, a veces como un medio de comprender, y otras, simplemente, como un juego duro que logra sacarme risas y lágrimas, según sus propias palabras.


Dedos en forma de cáliz de flor

Ernesto Pérez Chang

 

  

Y despertó Jacob de su sueño

y tuvo miedo, y dijo: ¡cuán terrible es este lugar!        

                

 Génesis 28:16:17

 

el Suizo le dijo a Jacob que no tuviera más sueños con Brigitte y porque Jacob le aseguró al Suizo que lo había intentado pero no puedo controlarlos, que no sé por qué, si Brigitte tenía el cuerpo de una araña peluda, se le aparecía en sueños ñeff ñeff para enseñarme El Detestable y me chorrea la cara ñeff ñeff y me engulle la nariz. Brigitte es un monstruo, Suizo, y yo estoy en el sillón y ella se lanza sobre mí, apoyada en los brazos o en el aire y le pregunta Jacob, ¿tú eres un estúpido?, y él todo cuanto deseaba era que ella no derramara sus viscosidades encima de ¡Uf !, por Dios, Brigitte, pero la muy puerca lo acariciaba insistente con sus dedos en forma de cáliz de flor y me salpica agua de sentina ñeff ñeff ¡una cosa así no se hace, Suizo!

pues, porque cada cosa tiene su nombre exacto, Jacob puaf, y sólo es cuestión de conocerlo… puaf, tú me entiendes Jacob, y porque Jacob pensó tengo miedo dijo sí, Suizo. Y se dio un buche para entonar la carne ñeff ñeff que sólo fue un sueño, Suizo, y sólo eso. ¿Tu nunca has visto un muerto, Jacob? puaf y se tocó las entrepiernas. No, Suizo, no. Y él dijo je je puaf, mientras le guiaba la mano a Jacob. Entonces toca aquí.

porque K.K. Pató fingía estar dormido, no pudo más y acomodó la cabeza en las piernas del  Suizo mientras le aconsejaba a Jacob  hunde los dientes en El Detestable y hazle cualquier destrozo porque era eso lo que ella deseaba en lo más profundo de su alma y por eso, Jacob, Brigitte se te aparece en sueños Perra pidiéndote una mordida. ¿Tú no ves que cuando habla contigo siempre se rasca una teta? y porque Jacob ñeff ñeff le respondió que eso me da ganas de vomitar y el Suizo se quedó callado acariciando la cabeza de K.K. Pató no hubo réplicas a Jacob porque mejor era quedarse dormido.

porque Jacob siguió despierto y al poco rato, tú no crees, Suizo, que K.K. Pató es un asqueroso y porque  el Suizo le dijo a Jacob que más asqueroso es soñar con Brigitte y tú lo que quieres es… puaf. Porque al Suizo no le interesaba hablar de Brigitte pues yo sólo quiero que acaben los sueños con El Detestable en sí porque te ves muy ridículo, Jacob, y eso no te pega. Ven, recuéstate aquí.

y Jacob se acomodó en la otra pierna del Suizo y la cabeza le quedó junto a la de K.K. Pató que es un asqueroso porque quiere morder a Brigitte ñeff ñeff que es una puerca ñeff ñeff.

  

Mira, Jacob. Y te quitó unas ramitas secas que las tenías enredadas en el pelo, Jacob. Pero aprovechó, Jacob, y te acarició la oreja la muy puaf ¿cómo te dejas? ¿Cómo te va? y porque Brigitte no quería que Jacob se fuera se le prendió a un brazo como si no entendiera que me tengo que ir, Brigitte. Además ñeff ñeff vamos en direcciones contrarias. Pero no importa, yo sólo caminaba por caminar y por eso puedo cambiar el rumbo, Jacob. Y vi cuando le sonreíste, Jacob, y creo que por eso debes aplastarla, dijo K.K. Pató y subió la cabeza hasta el abdomen del Suizo porque no quería estar cerca de Jacob. Si no puedes de verdad, prueba en el sueño. Levántate del sillón y regodéate en el crach crach que realmente deseas puaf. No reprimas el impulso y deja que el martillo te muestre su omnipotencia. No seas tan ingenuo en suponer que ella no lo espera. Y K.K. Pató se revolvió de risa porque el Suizo le hizo cosquillas en la nuca y ¡Ay, cabrón, no sigas que me cago!, y porque K.K. Pató rodaba jajá y repartía manotazos, Jacob se levantó para dejar que el alud siguiera hasta las entrepiernas del Suizo puaf ¡Ay, cabrón, que te llevas mi alma si me escupes! Ven, Jacob, tómate un buche y acuéstate aquí. Y allí se acostó, al lado del Suizo, porque K.K. Pató se había apoderado de las piernas de puaf puaf y dejaba poco lugar al “asqueroso de Jacob”, ¿Verdad, Suizo, que Jacob es un asqueroso? Pero el Suizo Ven aquí y le acarició el pelo a Jacob y apretó la cabeza de K.K. Pató entre  las piernas jajá, Suizo, qué me ahogas y se viró hacia Jacob y le besó la frente. No sueñes más, puaf. Y de esa forma, dicen, regañó a K.K. Pató.

 

caricias

 

Porque Jacob acomodó la cabeza en el pecho del Suizo, K.K. Pató se levantó de un salto para buscar la botella ¡Mierda! y porque estaba vacía la rompí porque me dio la gana y ahora puaf, tendrás que recoger los cristales o te los hago tragar. Porque K.K. Pató suplicó al Suizo que no me pegues, tú verás, Suizo, yo te repongo la botella y puaf se lo quitó de encima porque ya K.K. Pató se le había amarrado al cuello y le sacaba la lengua a Jacob y el Suizo vio la burla por el espejo y lanzó a K.K. Pató sobre los cristales y Sangre, Suizo, eso es sangre cabrón. Pero puaf puaf, el Suizo Te voy a cerrar la boca de un puñetazo para que no jodas más a Jacob, ¿tú no ves que tiene pesadillas con Brigitte? puaf y encendió un cigarro.

 

sangraba y silencio

 

Toma, límpiate. Porque K.K. Pató echaba sangre por la boca y por el muslo y el Suizo no quería que manchara el colchón puaf. Límpiate y dale a buscar otra botella. Ve tú y sugirió también que fuera Jacob, pero el Suizo lo amenazó con el puño puaf y K.K. Pató recogió la ropa porque no voy a irme desnudo, tú lo que quieres es quedarte con el asqueroso. Y porque el Suizo le agarró los pelos puaf y le obligó a arrodillarse y le quemó la espalda con el cigarro, K.K. Pató berreó ¡Cabrón, me las vas a pagar! y le besó los pies al Suizo mientras miraba a Jacob de reojo.

  

Mira, Jacob. Le dijo Brigitte y le apretó la mano porque no quiero que te vayas. Y señaló la casa donde vivía y le pidió que entres, guanajo, no ves que quiero que entres. Porque no había nadie, Brigitte se le sentó en las piernas y le dijo Desnúdame, Jacob y porque Jacob, ¿tú eres un estúpido? y se echó a llorar ñeff ñeff, ella misma tuvo que desnudarse y le dijo toma, toma, Jacob porque le acercó El Detestable a la boca para que veas que todo es así de simple.

porque él estaba tieso como un muerto ella no siguió, Jacob. Y le dijiste puerca puaf y te quedaste para ver si continuaba acariciándote con sus cochinos dedos en forma de cáliz de flor y así no quedaba por ti. Y el Suizo pensó que K.K. Pató se iba a demorar un buen rato buscando otra botella y se acostó encima de Jacob. Y Jacob Yo te quiero Suizo y le acarició las espaldas y puaf puaf apretó las piernas ¡Ay, Suizo! porque Jacob se había volteado porque K.K. Pató se demoraba y el Suizo le había dicho no sueñes más con Brigitte, una cosa así no se hace. Puaf puaf ñeff.

y el Suizo no dejó que Jacob se moviera porque le aguantó las manos y yo dejé que lo hiciera porque Suizo, yo no sé lo que es un muerto pero debe ser algo terrible. Y el  muerto es una cosa así puaf que se evapora, Jacob, que se evapora.

 

Esto es lo que pude encontrar y porque la sangre había manchado el pantalón El Policía estuvo haciéndole algunas preguntas a K.K. Pató. Pero todo está bien, todo está okei y como es sábado o domingo Puedes Irte Pero Antes Dame Tu Carné. Y porque eso fue todo, oíste Suizo, no hubo problemas. Puaf puaf, el Suizo dijo esto sabe a mierda y como no había terminado con Jacob apartó la botella y se olvidó de K.K. Pató que miraba a Jacob, inmóvil, bajo el Suizo.

porque para quitártela de arriba tienes que tirarla al piso y aplastarla, Jacob. La sorprendes cucaracha y le haces plaftt con la chancleta. O te le orinas arriba pues para eso te sobras de asqueroso. Pero el Suizo dijo déjalo tranquilo y le lanzó un zapato a K.K. Pató que recogía los vidrios para agradar al Suizo. Él nunca más puaf volverá a verla, ¿no es así, Jacob? Pero Jacob ñeff ñeff contestó no sé y el Suizo le pasó la lengua por la cara, le mordió los labios y Jacob, sin llorar, dijo sí.

 

Jacob, Jacob, le gritó Brigitte y él siguió porque en el otro banco estaba el Suizo esperándolo. Jacob, Jacob y tuve que mirar porque ella me tocó por la espalda y me dijo Jacob, ¿tú eres un estúpido? y como era de noche me agarró la mano y le dijo a Jacob tócame. Y porque insistía yo le dije basta y ella ja ja ja tú eres un estúpido. Y como sabía que tú estabas mirando, Suizo, me dio un beso en la boca ñeff ñeff.

¿te gusta, Jacob? Y porque el Suizo prendió un cigarro y comenzó a reír sarcástico puaf, Jacob No, Suizo, es una araña y sólo son sueños. Pero K.K. Pató le acercó el cenicero al Suizo que dijo déjame ver la herida y K.K. Pató No es nada y le contestaron puaf vete a la mierda.

y porque K.K. Pató vio que el Suizo volvía a abrazar a Jacob reprochó no soy yo quien sueña con Brigitte y puaf otra vez el labio sangró Bestia.

ven aquí puaf dijo el Suizo y K.K. Pató dejó de llorar y preguntó qué. Acuéstate junto a Jacob, ordenó el Suizo y se apartó para que K.K. Pató pudiera pasar. Así. Y el Suizo dijo no puaf que lo abraces que quiero verlos juntos como a dos siameses. Y porque K.K. Pató no quiso y Jacob estaba tieso como cuando estaba con Brigitte, el Suizo los amenazó con el cigarro porque así puaf verán cómo no hay más celos.

porque K.K. Pató sangraba por el muslo y por la boca, el cuerpo de Jacob parecía que sangraba también. Y porque no me gusta Suizo ñeff ñeff, dijo Jacob, el Suizo se dio un buche y puaf tu verás que ya nunca más sueñas con Brigitte. Muévete más y K.K. Pató Sí, sí, como tú digas Suizo y porque había terminado el cigarro quiso apagarlo en la espalda de K.K. Pató que dio un golpe crash en la nuca a Jacob y Tú Tienes La Culpa, Suizo, Tú Tienes La Culpa puaf, eres una mierda, Sale de ahí.

porque no vuelve en sí, Suizo, y está manchado de sangre, K.K. Pató salió de la cama y Mira a ver, Suizo, Tú Tienes La Culpa. Y porque el Suizo no se movía, K.K. Pató se encerró en el baño, Suizo, porque me cago, haz algo y mira esa sangre, yo creo que está muerto. Puaf, está soñando con Brigitte puaf. Y el Suizo se subió sobre Jacob y le escupió un buche en la cara puaf porque tu verás cómo esto lo reanima. Y como Jacob movió la cabeza y abrió los ojos, el Suizo lo tiró al piso porque te voy a mear la vida para que no sueñes más con esa puaf. Y se le sentó en el pecho.

 

Eres un cerdo, Suizo. Le dijo Brigitte cuando lo encontró en el parque. No oigas a esa perra, dijo K.K. Pató. Pero el Suizo hizo puaf y je je je y me enseñó las entrepiernas y me dijo es la preferida de Jacob puaf je je je y yo no tuve valor para darle una patada, Jacob. Tócame, Jacob, tócame.

y Jacob quiso quitarse al Suizo de encima y el Suizo, inclinándose sobre la cara de Jacob dijo esto si es un buen bautizo y orinó santificado seas sobre el cuerpo de Jacob. Y porque el Suizo no se levantaba y Jacob parecía muerto, K.K. Pató, que salía del baño, le suplicó basta basta y como no me detuve puaf porque se moría de celos puaf dejó que el martillo le mostrara su omnipotencia, Jacob. Eres un cerdo, Suizo. Praft.

 

Porque K.K. Pató se retorcía en una esquina del cuarto y lloraba, yo te dije, Brigitte, corre hacia el resplandor. Sí, Jacob, tú eres un estúpido. Pobre Suizo, Brigitte, pobre Suizo ñeff ñeff. No puedes tocarme, Jacob. Así como estás no puedes tocarme. Él dijo Brigitte, corre hacia el resplandor, pero K.K. Pató se retorcía y el Suizo sangraba. Es así de simple.