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Georgina Herrera: Radio Progreso es la mitad de mi vida y de mi profesión

Jesús Dueñas Becerra, 27 de febrero de 2012

La poeta y escritora Georgina Herrera Cárdenas (Jovellanos, Matanzas, 1936), es la invitada de honor a la sección Diálogos del Portal Cubaliteraria, para que les relate a los/as lectores/as su fructífera incursión, no solo en la radio, donde se desenvolviera como «pez en el agua», sino también en los campos de la poesía y la narrativa insulares.
 
A los 16 años edad, publicó el primer poema, «Verdes Ramas», en el periódico Excelsior; y a partir de ahí, ese medio de prensa comenzó a divulgar —esporádicamente— su creación poético-literaria.

En l962, ediciones El Puente publicó su primer libro GH. Le siguieron Gentes y Cosas, Granos de Sol y Luna, Grande es el Tiempo, Golpeando la memoria (testimonio biográfico escrito con Daysi Rubiera), Gritos, Gustadas Sensaciones, Gatos y Liebres o Libro de las Conciliaciones. Una uba de teatro, Penúltimo Sueño de Mariana, obra teatral estrenada en la capitalina sala El Sótano.

En reiteradas ocasiones, ha recibido premios y condecoraciones: Medalla Raúl Gómez García, Distinción por la Cultura Nacional. Medalla Alejo Carpentier, Artista de Mérito de la Radio, Diva de la Radio Cubana, mientras que La estatuilla Cuatliue le fue otorgada en reconocimiento a la encomiable labor poética desarrollada por una mujer. Ha sido distinguida tres veces con el Premio de Novela Radial.

Ha sido miembro del jurado de muchos concursos: Casa de las Américas y Premio Nacional de Literatura, por solo citar los más relevantes.  Pertenece a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

En abril de 2011, la Universidad de Columbia, en Missouri, Estados Unidos, la homenajeó por los aportes realizados a los estudios acerca de la línea temática que abarca su extensa producción intelectual y espiritual. En dicho homenaje, participaron profesores de universidades de diferentes estados de la Unión.

Su poesía ha sido traducida al inglés, francés e italiano.

Sin más preámbulo, le cedo la palabra a mi entrevistada, Georgina Herrera.

¿Qué factores motivacionales inclinaron la balanza a favor del ejercicio poético-literario, no obstante los grandes obstáculos que enfrentara —en un inicio— para poder escribir su exitosa leyenda personal en el campo de las letras cubanas contemporáneas?
 
Cuando me formulan esa pregunta (siempre me la hacen), y es lógico, porque frecuentemente hablo del grado de pobreza y desconocimiento de toda actividad cultural que había en mi casa y en mi familia, digo —medio en broma y casi en serio— que si existe la Parasicología [disciplina que estudia los fenómenos psíquicos que se hallan en la frontera entre lo normal y lo anormal], o algo por el estilo, influyó en mí, porque hasta un delito creí que cometía cuando, desde los 9 años de edad, comencé a escribir frases cortas y rimadas.

De todas formas, creo que la vocación y la sensibilidad existen (¡claro que existen!), y era como si de las cosas tristes e injustas y de las lindas también, que acontecían a mi alrededor, fuera yo la que tuviera que hablar.

¿Qué representa para usted haber pertenecido a la gran familia de Radio Progreso, decana de nuestras emisoras nacionales, y además, haber sido proclamada Diva de la Radio Cubana; distinción que el pasado año le fuera conferida —junto a un grupo de ilustres intelectuales y artistas— en el histórico Estudio No. 1 Benny Moré, de la Onda de la Alegría, con motivo del aniversario 75 de su natalicio?

¿Haber pertenecido dice usted? No, yo pertenezco. Radio Progreso es mi segunda, segunda no, mi otra casa, es la mitad de mi vida y de mi profesión, juntamente con lo que hago en la Literatura. La forma en que fui acogida cuando llegué, y todas las puertas que me abrieron para que fuera lo que soy ahora, la llevo en el corazón entre mis mejores recuerdos.

Mi trabajo en la "Emisora de la Familia Cubana" ha sido reconocido y premiado en numerosas oportunidades, así que —ya mayor y jubilada— es, pues, un orgullo, una satisfacción, y ahora no encuentro las palabras exactas para describir ese estado de ánimo que me embarga cada vez que evoco los momentos inolvidables que viví en Radio Progreso.

Desde la vertiente profesional, ¿qué significa para usted que su obra poética —junto a la de otras cuatro poetisas cubanas— haya sido objeto de un exhaustivo análisis crítico, e incluida en el texto Los extraños monzones, del escritor y editor Osman Avilés, laureado con el Premio de Ensayo Artístico-Literario Luis Rogelio Nogueras 2010?

Todavía estoy asombrada. Desde que comenzó a reconocerse mi obra poética no he hecho sino abrir los ojos y la boca […] sin poder creerlo. Esto, ahora, es una confirmación, y me da miedo. Los años la hacen a una muy frágil, muy vulnerable, y cada latido emocionado y agradecido de mi corazón, me sobrecoge. Estar reconocida, por especialistas de otra generación, junto a mujeres poetisas que siempre admiré y respeté, es un GRAN PREMIO (así, con mayúscula).

Del cúmulo de experiencias y vivencias registradas —con letras indelebles— en su memoria poética, ¿podría evocar alguna que le haya marcado la mente y el alma a una mujer como usted, caracterizada, en lo fundamental, por su sensibilidad humana y espiritual?

Por ser mujer, y además, negra de piel, he sido invitada a eventos que tratan temas relacionados con el quehacer poético-literario del sexo femenino. Los siento, y todo cuanto tenga que ver con ellos, me sacude. Para colmo, me elogian cuando participo, y como soy tímida, entonces pierdo el sentido de la audición y la visión.

Recuerdo el primer gran evento al que asistí: El V Congreso de Escritores Afroasiáticos, en Taskent. Los delegados de cada país eran cuatro o cinco, ministros, hasta un rey […], y yo, sola en alma. Preparé mi discurso y entonces aquel lugar suntuoso venía abajo por los aplausos y dejé de ver y oír. Nada más que entendí que dijeron "Madame Georgina". Después vi las fotos y pienso que tuve una intervención buena.

Me he encontrado gente en la calle que me ha dicho «madame Georgina», y me río, porque es alguien que sabe esa historia.

Por último, ¿qué les aconsejaría o recomendaría a los jóvenes que se inician en los avatares poético-literarios en nuestro archipiélago?   
  

Yo perdí mucho tiempo, por causas ajenas a mi voluntad, pero —por lo que sea— tiempo perdido es y no se recupera. Me atrevo a recomendar lecturas, leer mucho, siempre. Y humildad. Tener todos los sentidos abiertos para recoger lo que a cada paso está, para ampliar los conocimientos. Vocación, talento y sensibilidad, si, pero oírlo todo, a todo el mundo, entender, que no quiere decir estar de acuerdo. Pero la gente joven, en muchas ocasiones, no reconoce eso hasta que tiene mi edad.

Y a usted en especial, muchas gracias por esas preguntas cargadas de cariño y respeto.