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Nelson Simón: Mi literatura se escribe desde el amor y el compromiso

Sandra Alvarez Ramirez, 05 de marzo de 2012

Entrevistar a Nelson Simón me llegó como a veces llegan las cosas: como un mandato de arriba, por la deuda que se tenía con este escritor pinareño ampliamente reconocido por  los múltiples premios recibidos,  y que cuya obra aparece con frecuencia en compilaciones y antologías.

El motivo que me ofrecieron para interrogar a Simón fue su gira por España, que tuvo lugar a finales del 2011, para presentar Aquellos que de amor sembraron lirios, libro publicado por Legua Editorial.

Esta entrevista nació del desencuentro que conlleva, en ocasiones, la prontitud y la improvisación. No obstante, me aproveche de la situación para provocarle hablar de temas harto pertinentes en la sociedad cubana actual y que, en ocasiones, tienen un carácter extra-literario, en tanto las letras es solo una forma más de acercamiento.

Disfrutemos entonces de  Nelson Simón.

¿Por qué Aquellos que de amor sembraron lirios publicados por de Legua Editorial, ¿por qué y como te llegó la propuesta?


Fue una sorpresa. Legua Editorial se ha propuesto hacer visible una parte de la literatura cubana contemporánea. Llenar un espacio que en mercado del libro hispano casi permanece vacío. Ellos quieren contribuir al rico movimiento literario de la Isla y para ello han elegido, por estar cerca de su línea editorial, a la literatura para niños y jóvenes y dentro de esta, algunos autores que creen representativos como Enrique Pérez Díaz (Todo era azul), Teresa Cárdenas (Cuentos de Olofi), Mildre Hernández (Es raro ser niña) y yo (Aquellos que de amor sembraron lírios).

Aquellos que de amor…
es algo así como la punta del iceberg, la parte visible y ya concluida de algunas de mis obsesiones literarias y mis afiliaciones estéticas y éticas a la hora de abordar la creación para niños y niñas.

Es un libro incompleto que forma parte de un todo más complejo, de una etapa creativa que aun no se cierra y en la que van surgiendo nuevas preocupaciones, temas y por tanto nuevas historias que giran ante un sentimiento tan amplio y abarcador como el amor. Historias que nacen de realidades, que parten de experiencias o  simplemente de sensaciones acumuladas mediante la observación del entorno social en que me muevo, y sobre todo del complejo universo del niño y del adolescente.

De alguna manera siento que este volumen muestra como un autor que también enfrenta la literatura para niños desde similares compromisos y urgencias con que enfrenta la poesía.

Los cuentos que conforman Aquellos que de amor… han llegado al lector cubano a través de mis libros Cuentos del buen y mal amor y As de corazones, publicados por la Editorial Gente Nueva y Cauce, respectivamente, ambos ganadores del Premio de la Crítica.

En el futuro me gustaría publicarlo aquí en Cuba como un solo volumen e incluirle algunos textos inéditos que han ido surgiendo en los últimos tiempos y que siento que van alimentando ese libro mayor que sigo escribiendo.

Hay otra parte de mi creación para niños que viaja en otra dirección y que pretende explorar más en la fantasía, en el divertimento y la construcción de un imaginario enraizado en las tradiciones y la riqueza cultural cubana y en la que también abordo, desde esos recursos, temas actuales, conflictos, preocupaciones en torno a la infancia, y que sobre todo contribuya a fijar valores en la misma. Creo que esa es una de las funciones principales de la literatura infantil y juvenil.

Nelson, háblame de la gira, ciudades, encuentro con otros escritores y escritoras…

Ha sido una gira hermosa y muy intensa. Cinco meses de no parar.

Debo agradecer a Legua el serio trabajo desplegado para promocionar mi libro y presentarme ante el lector español. Se hicieron once presentaciones por varias ciudades y librerías entre las que destacaría las de la feria del libro y la FNAC Callao, en Madrid; Casa del Libro de Málaga y Sevilla, Librería Quentum, Cadiz; FNAC de Valencia y no quiero dejar de mencionar una muy entrañable y cálida que hicimos en la librería El Dragón Lector, en el corazón de Madrid, allí, junto a Pilar Pérez, narradora oral y su directora, encontré un espacio que es un refugio para el amor y la fantasía. Un sitio de sueños en la guarida de un azul dragón lector.

En una entrevista que te realizara Magda Resik, y que fue publicada en La Jiribilla, Catalogaste al año 2002, como un «momento de tolerancias en Cuba» y quizás por ello la acogida de A la sombra de los muchachos en flor, decías. Diez años después ¿qué crees a propósito de la sociedad cubana y la homosexualidad, cuál sería la palabra que describiría el momento actual: tolerancia, aceptación, inclusión, evolución, etc.?

Aquí se anda lento y yo soy un inconforme nato. Nunca he podido ocultar mis deseos de revolucionar las cosas. Me considero un revolucionario en esencia y como tal hay cosas que desearía cambiar o al menos participar de ese intento de cambio, algo que muchas veces te frustran los que tienen miedos acumulados, los que simulan, los que subestiman las capacidades maravillosas que tenemos los cubanos para superarnos, adaptarnos a los nuevos tiempos y seguir adelante.

En el campo de la igualdad social hay mucho que cambiar y creo que mucho por lo que luchar porque toda gran conquista implica grandes batallas. No son menos importantes aquellas que se libren por la igualdad y el reconocimiento de las diferencias sexuales y de géneros, son tan urgentes como las económicas u otras. Pero muchos le quitan valor, importancia, y eso ya es de por sí un criterio homo fóbico aunque se oculte bajo otros ropajes y justificaciones.

No creo que sea cierto que el pueblo cubano no esté preparado para esos cambios de criterios en su vida cívica, más bien los está necesitando desde hace tiempo. Hay homofobia en Cuba, como la hay en casi todo el mundo latino, una homofobia también fomentada por algunos momentos y errores de nuestra historia, pero también es cierto que somos un pueblo abierto, amable, preparado, culto, con una historia basada en el amor y no en la segregación.

Yo, luchador e inconforme, además, homosexual que ha sufrido y padecido esos criterios y conceptos discriminativos, creo que necesitamos algunas modificaciones legales y jurídicas que recojan nuestros derechos, nos protejan y nos den derecho a participar de ese proyecto de sociedad mejor que pretendemos construir.

Para mi tolerancia, es una palabra que discrimina. Si uno es considerado un ser social con igualdad de derechos, no necesita que lo toleren. Tampoco que lo acepten. Inclusión sí, y creo que de eso se trata. Se trata de hacer definitivamente real ese proyecto de sociedad inclusiva, participativa y superior que estamos construyendo desde hace 52 años. Y eso solo se puede hacer desde el amor, el compromiso y el sentido de pertenencia. Es importante que en esa lucha también participemos los homosexuales, que se nos escuche y que seamos visibles en ella. No puede ser una lucha solo entre políticos, que no entienden o que muchas veces están lejanos de los conflictos.

A casi 10 días del éxito rotundo de
A la sombra de los muchachos en flor, ¿reconoces la existencia de un corpus literario homo erótico cubano?

Yo no hablaría de corpus literario homo erótico, la literatura es literatura y sencillamente refleja realidades, momentos, y lo que si se hace evidente es que hay un grupo de creadores pensando en esos temas, cuestionándolos, reclamando que se mire hacia ellos. Un grupo de creadores nacidos de estas circunstancias y que también forman parte de una sociedad con determinadas urgencias.

Escribes para la infancia, ejercicio que te pone ante la posibilidad de hacerlo de manera emancipadora, al menos en el campo de la sexualidad. ¿Cómo manejas esa oportunidad?


Mi literatura se escribe desde el amor y el compromiso. Para mi sí ha sido un vehículo emancipador, me ha dado libertad, me ha dejado conocerme, me ha dado alas infinitas y mundos que comienzan en el horizonte. A veces siento que a otros le sirve lo que escribo y eso me hace feliz. Soy feliz cuando escribo aunque a veces en lo que escribo hay dolor, pero dolor que se saca, no envenena. Entonces también te digo que la literatura es antídoto contra el veneno que a diario la vida te sirve.

Cuando escribo para los niños lo hago queriendo que los niños conserven esa parte grande que hay en ellos. Muchas veces creemos que los ayudamos a crecer y lo que hacemos es encerrarlos en los reducidos universos del adulto. Los niños son grandes en si, y es importante enseñarles a no perder esa grandeza.

Por otra parte no tomo mi literatura para promover o hacer prevalecer un concepto de vida, una idea del mundo, una filiación política…cuando más soy honesto y me gusta ser consecuente con mi concepto de vida, mi idea del mundo, mi filiación política. Si esa literatura es para niños, la enfrento aun con más respeto y para eso pienso en el niño que fui: un niño que cuando no comprendía o compartía el mundo que le imponían los adultos, se revelaba escapando hacia el arroyo que corría al fondo de su casa, y allí, junto a las transparentes aguas, entre el olor de los pomarrosales y el silencio, fue construyendo sus propias verdades y libertades.

¿El libro aun no escrito o el no publicado?


Parece que soy un autor muy publicado, pero como muchos autores cubanos también tengo en mis gavetas esperando su oportunidad, muchos inéditos. A veces me asombro ante una obra que abrumadoramente se me va acumulando sin ver la luz y hasta me pregunto en qué tiempo de la agitada vida que vivimos a diario, los he podido escribir. Es un misterio que aun no logro resolver! Cuando entro a mi ordenador cada uno de esos originales me reclama atención y me exige ser revisado, encaminado, verse impreso, ser leído… Ellos son mis criaturas que me someten, me reclaman, me tiranizan, pero también los amo y padezco el silencio que padecen. Por ejemplo mi poemario In Vitro, mención y primera mención Casa de las Américas, en años consecutivos, espera por ser publicado. Existen dos libros más de poesía inéditos. Además tres poemarios para niños, un libro de cuentos, y dos novelas para niños y jóvenes que esperan por sus revisiones finales.

Eso sin contar que llevo un tiempo pensando, preparando y buscando información para dos novelas bien complejas que me interesa escribir…
Uffff, es demasiado…como ves “las penas que a mi me matan, son tantas que se atropellan…”

Pero escribir me hace sentir vivo. Ya no sé vivir sin hacerlo. No podría ni sabría vivir de otro modo porque, a estas alturas, ya he sacrificado muchas cosas por la literatura.

Gracias
 

La primera foto fue tomada de El blog de los cuatro gatos y la segunda de Legua Editorial.