Juan Marinello (1898-1977): Oficio de pensar y escribir. Segunda parte
Su regreso a La Habana, en 1938, ocasionó un importante viraje en su itinerario de vida. Se dio de lleno a la vida política y partidista, al ser electo presidente del partido Unión revolucionaria (UR) primero, y luego de Unión Revolucionaria Comunista (URC), a nombre del cual presidió la delegación que participó en la Asamblea Constitucional de 1940, y ocupó, posteriormente, responsabilidades diversas en el Parlamento cubano, hasta 1948. Su obra activa se orienta en estos años hacia el servicio a la causa política de su partido, aunque, en 1941, escribe “Españolidad literaria de José Martí”, ensayo que tanto él, como sus estudiosos y editores consideran el punto de partida en su madurez ensayística.
Otros textos relevantes de esta época, al interior de una producción esencialmente oratoria y periodística, fueron: “Picasso sin tiempo” (1942); “La vereda desusada y las vías naturales” (1944); “Actualidad americana de José Martí” (1945); “Martí, constructor de la república” (1947); y como contestación a Jorge Mañach, “La trágica frivolidad I y II, y “Democracia y antimperialismo” (1947).
Luego de ser electo miembro del ejecutivo del Consejo Mundial por la Paz (1949), el tema pacifista sería fundamental, mas no único, en la obra marinelliana; hasta su regreso de Hungría, en 1953, cuando es detenido y acusado, en esta ocasión, de complicidad con los sucesos acaecidos en los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, de Santiago de Cuba y Bayamo. Esta circunstancia traerá un prolongado período de semiclandestinidad que Marinello convertirá, nuevamente, en fecundidad creadora. Si bien disminuye considerablemente su presencia escrita en órganos públicos, retoma la práctica de otras décadas de relegamiento forzoso de la acción cotidiana y regresa a las siempre fraternas páginas del Repertorio Americano, de Costa Rica. Allí aparecen entonces sus ensayos “Sobre el caso literario de José Martí” (1954); “Conversación con Federico García Lorca” (1955) y “En la muerte de Juan Chabás” (1956).
La mayor intensidad represiva desatada en el país, luego del desembarco del Granma en 1956, le llevó a una clandestinidad absoluta, y entonces, además de sus ensayos dados a conocer en Mensajes, cuadernos marxistas —publicación clandestina del Partido Socialista Popular, que presidía— aparecen, “Sobre el asunto en la novela” (1957); “Carta a la Asociación de Escritores y Artistas Americanos” y “Conversación con nuestros pintores abstractos”, estos últimos de 1958. También le dedica especial atención al libro José Martí, escritor americano, publicado a fines de 1958 por la editorial Grijalbo, de México, que traía gestándose desde décadas atrás y en el que logra concluir, bajo tales circunstancias, su más relevante estudio martiano.
El triunfo revolucionario de 1959 fue para Juan Marinello, según su propio criterio, “el momento de realizar la previsión de tantos años”. Ocupó destacados cargos públicos; quizás, el más relevante de todos haya sido el de Rector de la Universidad de La Habana (1962) —el cual le dio el privilegio de implementar la batallada Reforma Universitaria—, y que bajo su rectorado se creara la Facultad Obrera y Campesina Julio Antonio Mella, aspiración de varias décadas. Entre otros textos de trascendencia en torno a este tema, ha quedado su esclarecedor ensayo “Revolución y Universidad” (1959).
Sus posteriores responsabilidades: Presidente del Movimiento Cubano por la Paz (1962) y Embajador de Cuba ante la UNESCO (1963), reclamaron su participación en varios Coloquios internacionales: sobre Literatura Latinoamericana (Génova, 1965); Coloquio Internacional sobre Lenin y la Cultura (Tampere, Finlandia, 1970); Coloquio Internacional José Martí (Universidad de Burdeos, Francia, 1972), para los que escribe: “Integración y fisonomía de la literatura latinoamericana”; “Lenin y la creación artística” y “Fuentes y raíces del pensamiento antimperialista de José Martí”. Unido a ellos, ensayos como: “Sobre el Modernismo. Polémica y definición”; “Sobre nuestra crítica literaria”; “Treinta años después. Notas sobre la literatura latinoamericana”, y “Poesía de José Martí”, todos textos de absoluta plenitud, contribuyen,para que el volumen Ensayos (La Habana, Ed. Letras cubanas, 1977), constituya un sólido conjunto de su más acabada y profunda reflexión ensayística de todos los tiempos.
Mención especial requieren otros tres volúmenes: Ensayos martianos (Santa Clara,1961), Once ensayos martianos (La Habana, Comisión Nacional de la UNESCO, 1963) —que supera en cuatro ensayos la edición anterior, entre ellos, “Martí y nuestra revolución socialista” y “Martí desde ahora”— y Dieciocho ensayos martianos, publicado post-mortem (La Habana, Editora Política, 1980), el cual es enriquecido en su segunda edición al incluir un texto de enero de 1977: “Discurso en el Liceo de Guanabacoa”, escrito escasamente dos meses previos a su muerte.
Sirva pues esta síntesis para sustentar el extraordinario desempeño y absoluta relevancia de Juan Marinello en esa tradición ensayística cubana a que aludía López Lemus. En particular, ese “ensayo subjetivo, artístico y de reflexión (…) [de] subjetividad y belleza creativas”. Y sirva igualmente para incentivar a una siempre enriquecedora lectura.