Pablo Armando Fernández revive su etapa en Lunes de Revolución
El Premio Nacional de Literatura, Pablo Armando Fernández, invitado a la tertulia Amor de ciudad grande, asistió al Ateneo de Línea con veinte minutos de antelación, quizás para compartir con los presentes el raro privilegio de hojear en conjunto —y explicaciones de por medio— el legendario semanario Lunes de Revolución, del que fue subdirector desde la fundación en 1959 hasta la clausura en 1962.
Fernández evocó el encuentro que sostuvo con parte del futuro equipo de la publicación antes de él intentar regresar a Estados Unidos y rememoró cómo Guillermo Cabrera Infantes, director del semanario, impidió el regreso al imponerle el cargo de subdirector, para sorpresa suya.
“No es que lo diga yo, instituciones respetables universales han proclamado, en más de una ocasión, que Lunes de Revolución fue en su momento el semanario más importante del continente. Si uno revisa todos los números se da cuenta de que representa uno de los testimonios más abarcadores del pensamiento cultural de la época”, declaró el autor de Campo de amor y de batalla.
Agregó que aunque muchos han tratado de ver en la publicación una “mafia de elitistas” que impedía la colaboración de quienes la solicitaban, los números desmienten esa pretensión. Revisen y se asombrarán de cuantos intelectuales publicaron en sus páginas. Todavía hoy me asombra esa diversidad de estilos y tendencias, subrayó.
Prefirió no leer muchos poemas para “no agotar la paciencia del público” y eligió, a petición de muchos, “Parábola”, “Aprendiendo a morir” y “Siempre quise ser Enrique”, dedicado a Enrique Loynaz de quien destacó su generosidad: “Lo fue tanto que pagó Salterio y lamentación, mi primer libro de poemas publicado en Cuba en 1953”.
También leyó varios fragmentos de “Suite para Maruja”, quien fuera madre de sus hijos y compañera durante cincuenta años. “Estoy aquí, vivo aún, porque ella insiste en que concluya proyectos que aún debo entregar“, confesó.
Durante la tertulia se escucharon poemas de León de Greiff, quizás el poeta colombiano de mayor difusión internacional y una de las figuras más innovadoras de nuestra poesía, resaltó durante su intervención el profesor y escritor Carlos Fajardo, autor del ensayo La ciudad en la poesía colombiana del siglo veinte.