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León Felipe, una huella casi perdida

Leonardo Depestre Catony, 20 de abril de 2012

No sé por qué razón no recordamos con mayor frecuencia al poeta español León Felipe. Fue la suya una de las voces importantes de la lírica del siglo XX y además personalidad de relevantes méritos. Como imaginará, también se detuvo en La Habana y ese es “el pretexto” para evocarlo.

Su arribo tuvo lugar en 1936 y aunque no se lo esperaba, tenía en el país buenos amigos, lectores abundantes de su obra y admiradores de su estilo, quienes seguían con interés los desplazamientos del poeta que buscaba espacio en el destierro, porque en su patria los intelectuales de izquierda fueron tenazmente perseguidos durante aquellos años de la Guerra Civil Española.

Algunos de estos amigos los había hecho León Felipe en la Península, como era el caso del ensayista Juan Marinello y el del poeta Nicolás Guillén, que pudieron aquí reciprocarle las atenciones. La Institución Hispano Cubana de Cultura, presidida por Fernando Ortiz, le abrió sus salones para que el domingo 9 de agosto impartiera la primera de sus conferencias, titulada “La poesía en la vida y en la historia de España”. Fue presentado al auditorio por Juan Marinello y a continuación dio curso a su exposición sobre las que él consideraba principales tendencias en la poesía española de tiempos pasados y actuales.

Dos días después dio una segunda conferencia: “Universalidad y exaltación”, tomando como ejemplo a Don Quijote, quien salta “de lo español a lo universal”. Al terminar la charla de aquella jornada el poeta lanzó al público una pregunta sorprendente, suerte de reto a los indecisos: “¿En qué bando militáis, si en el de los domésticos o en el de los heroicos?”

“León Felipe” —escribió un periodista— “dejó una huella profunda en el ánimo de la concurrencia a su disertación. Todo el pasado de España y lo que en España puede pasar, es su estilo. Lo español.”

La revista Ultra incluyó en su entrega de septiembre un resumen de las conferencias, así como la fotografía del escritor. En ella se observa la frente despejada, con calvicie avanzada, la cabeza bien modelada, la barbilla en punta que le alarga el semblante y los espejuelos de armadura redonda.

El 13 de agosto, en el Lyceum del Vedado, hubo ocasión para un nuevo encuentro con León Felipe, quien se sumó al homenaje que se le tributaba a la pedagoga chilena Amanda Labarca, de visita por entonces en la Isla.

Antes de concluir, reproducimos un fragmento en el que el artista define su concepto de poesía, pocas veces conseguido con belleza y precisión parecidas:

Deshaced ese verso,
Quitadle los caireles de la rima,
El metro, la cadencia
Y hasta la idea misma.
Aventad las palabras,
Y si después queda algo todavía,
Eso
Será la poesía.


León Felipe murió en México el 18 de septiembre de 1968, a la edad de 84 años. Han transcurrido tres cuartos de siglo de su paso por La Habana… ¿cómo es posible tener tan olvidado entre nosotros a un poeta de su clase?