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Entregados los premios Pinos Nuevos y las becas de creación Dador 2012

Félix Bolaños, 23 de abril de 2012

Los premios Pinos Nuevos, que tienen como propósito estimular a los nuevos escritores facilitándoles la publicación de sus originales, y las becas de creación Dador, que se convocan con el objetivo de favorecer la culminación de los proyectos escogidos, fueron entregados en ceremonia oficial realizada recientemente en el Centro Cultural Dulce María Loynaz, con la presencia de Zuleica Romay, presidenta del Instituto Cubano del Libro.

Fueron merecedores del Premio Pinos Nuevos 2012, en Narrativa “El olor de los fulanos” de Liany Vento García, por sus logros formales y de contenido, caracterizados por una prosa fluida, equilibrada, por momentos de alto vuelo poético, con pleno dominio de los recursos narrativos y una mirada singular a los problemas del hombre, sus avatares y conflictos.

En Poesía "Vuelta a las zonas", de Jorge Osorio, considerando la calidad y profundidad de un discurso árido y perturbador, que sondea las interioridades del sujeto poético; la eficiencia y el rigor en el manejo del lenguaje; así como la estructuración orgánica y homogénea del libro. En este apartado se le concedió una mención al poemario "Examen de los institutos civiles", de Javier L. Mora, por el trabajo de experimentación con el lenguaje y la facturación de un cuerpo híbrido, intertextual y con una marcada voluntad performática.

Tres fueron los textos reconocidos con el lauro en Ensayo y Divulgación Científico-Técnica: "La sencilla palabra. Franciscanismo poético en Dulce María Loynaz", de Liuvan Herrera Carpio, una interpretación exhaustiva de la poesía y la prosa de la autora desde una perspectiva inusual (el franciscanismo poético) y que muestra un conocimiento profundo de la extensa bibliografía crítica que existe sobre dicha obra; "De las reivindicaciones míticas a las Tribus Urbanas: Rastafarismo en La Habana", de Marialina García Ramos, un acercamiento inteligente al tema, que combina con habilidad la investigación antropológica y la indagación en una vasta bibliografía historiográfica y teórica, y "El agua: memorias de una polémica de la naturaleza", de Rogelio Manuel Díaz Moreno, un ensayo inteligente, polémico, de gran actualidad y necesidad social, expuesto desde una prosa amena, atractiva, desenfadada, unido a un sentido del humor y la ironía.

Se alzaron con las becas de creación Dador 2012, en Teatro, Grettel Delgado por su proyecto "Feeling", que logra hacer coincidir, en los fragmentos ya escritos, dos vertientes en apariencia antagónicas: la dramática y la postdramática. Por un lado hay narratividad, por el otro acción y drama en su más nítido sentido aristotélico.

Eldys Baratute Benavides en Literatura Infantil y Juvenil con "No puedo ser su amigo", donde este joven narrador se revela poseedor de hondura estilística e intención transgresora, no solo de tabúes y normas formales, sino de temas apenas tocados por la literatura cubana.

En Poesía, Luís Lorente, con "Los abajo firmantes", una propuesta que, de manera enriquecedora, integra poesía y narrativa, mediante un discurso encaminado a la exploración de múltiples expresiones de la realidad y a reconocer la impronta de escritores que establecieron un canon en el devenir de la literatura de su tiempo y del futuro.

Yamil Díaz, en Investigación, por su "Decimario secreto (compilación de décimas cubanas de tema erótico)", un estudio que se centra en una zona sumamente rica de la literatura oral y escrita del país a la que la llamada alta cultura y los círculos académicos suelen mirar desdeñosamente.

Finalmente, en Narrativa, "La autopista (The Movie)", de Jorge Enrique Lage, un esbozo de novela que incorpora elementos fantásticos y propios de la ciencia ficción en una coherente atmósfera de surrealidad y absurdo, por medio de un lenguaje de notable precisión estilística.

En todos estos libros se aprecia que hay una búsqueda, que hay hondas preocupaciones en los jóvenes escritores por atrapar la realidad o transgredirla, y por buscar nuevas maneras de expresarla, dijo en sus palabras de elogio a los laureados Alberto Marrero, miembro del jurado; al tiempo que los exhortó a continuar esforzándose, pues el trabajo de la literatura, además del talento que se necesita, tambien lleva una enorme dosis de voluntad: «sabemos el esfuerzo extraodinario que conlleva la ejecución de una obra literaria, pero lo más importante es que al final se siente que el espítu crece y vuela».

A nombre de los premiados hizo uso de la palabra Yamil Díaz, quien agradeció a todos los que hacen posible un premio que le abre las puertas a los iniciados en los avatares de la escritura. También recordó a Lezama Lima, «aquel jinete inmóvil que llamó Dador a esa batalla suya con el lenguaje...», y a José Martí, cuando «aquella noche en Tampa, descubrió que el aire estaba lleno de banderas, que los pueblos viven de levadura heroica, y llamó pinos nuevos a quienes retomaban la marcha interrumpida».