Adolfo Martí y la décima
Cuando conocí a Adolfo Martí Fuentes era él funcionario de la Uneac y Redactor-Jefe de Ediciones Unión, lo cual le restaba bastante tiempo de lo que seguramente era su mayor disfrute: escribir.
Tenía una presencia muy circunspecta, amable, dada a escuchar y en absoluto ajena a la sonrisa. Aparentaba unos 60 años, tenía ya mucho de cubano, pero también conservaba algo (un poquito) de español.
Adolfo Martí nació en El Ferrol, Galicia, el 12 de junio de 1922. Es decir, era gallego de nacimiento, aunque llegó a Cuba al año siguiente. Se graduó de bachiller en un instituto capitalino y militó en el Partido Socialista Popular. Dirigió la publicación Jornadas, órgano del Movimiento Cubano por la Paz y a mediados de la década del 50 se exilió en México. No regresó a Cuba hasta 1959, para trabajar entonces en el diario Hoy. También viajó por América Latina y Europa en su condición de funcionario del servicio diplomático e igualmente ocupó la jefatura del Departamento de países socialistas del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Su primer libro llevó por título Alrededor del punto, de décimas, con el cual ganó el concurso 26 de Julio de las FAR correspondiente a 1971. A este le sucedieron Contrapuntos, en 1980; Puntos cardinales, 1980; Por el ancho camino, 1981; La hora en punto, 1983, Libro de Gabriela, 1985 y Árbol del retorno, 1993, todos los citados de poesía, además de Puntos de vista, 1988, del género de ensayos.
Con los años, Martí Fuentes cursó la licenciatura en Lengua y Literatura Hispánicas, impartió docencia en la Universidad de La Habana entre 1969 y 1971 y se desempeñó como Director Nacional de Literatura del antiguo Consejo Nacional de Cultura entre 1971 y 1975. La poesía de Martí Fuentes encontró espacio en numerosas publicaciones: Nuestro Tiempo, Verde Olivo, Mujeres, Hoy Domingo, Unión, Casa de las Américas, Juventud Rebelde, entre otras. Su obra ha sido traducida e incluida en antologías publicadas en el exterior.
De su libro Alrededor del punto es esta décima:
“A mi madre”
Madre, por todo el amor / que me brindaste en tu nido; /por eso de haber crecido, / madre, en tu regazo; por / tu sangre en cada rubor / y la rosa alta del pecho / que me diste; por el trecho / de tu voz en mi cantar; / por las noches de sembrar / los días que ahora cosecho; / por el vocablo rendido / tras el fugaz balbuceo; / por la flecha del deseo / contra el muro del olvido. / Madre, por este latido / que me acompaña y divierte, / vengo a ti para ofrecerte / desde mi historia de hombre, / cada letra de mi nombre, / cada cifra de mi muerte.
Si importante es la obra de Martí Fuentes como decimista elegante y de verso trabajado, no menos lo es su condición de traductor, de divulgador de la obra de poetas europeos, en la selección de obras de autores como Petrarca y en la redacción de prólogos para libros de Jorge Amado, Efraín Riverón y Fernando Rojas.
Adolfo Martí Fuentes murió a los 80 años, en el 2002, uno de los decimistas cuya obra resiste cualquier análisis crítico y perdura en el gusto de los lectores.