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La nueva ortografía del 2010. Partes de la nueva ortografía. Capítulo 2

Elizabeth Díaz González, 19 de agosto de 2012

Para tener una idea de lo que comprende esta nueva ortografía, les informaremos sobre las diferentes partes que componen el libro publicado por las Academias, aunque no trataremos en esta sección, tal como dijimos en el anterior artículo, todos y cada uno de los temas que abarca, sino los fundamentales, los menos conocidos o que cambian con respecto a la anterior ortografía, y los más útiles.

La nueva Ortografía de la lengua española (Espasa Libros, S. L. U., 2010) está dividida en Introducción, Primera parte, Segunda parte, Apéndices y Nómina de textos citados. Antes de la Introducción hay una Presentación donde se explica la génesis y las características de la nueva ortografía, una Información preliminar sobre la manera de organizar el material en el libro y la forma en que se presenta, qué se ha tenido en cuenta y qué no, por ejemplo, se nos aclara que no se tiene en cuenta la ortología (pronunciación correcta de las unidades lingüísticas), tampoco las voces desusadas o restringidas a un ámbito geográfico,  que los ejemplos son tomados de libros o periódicos aunque también hay inventados, etc. Y se relacionan las abreviaturas y signos utilizados en la obra.

En la Introducción se tratan temas preliminares como son «La representación gráfica del lenguaje» donde se hace un recuento desde la oralidad a la escritura, sus tipos básicos y el origen de la escritura alfabética, las relaciones entre el código oral y el escrito, y los constituyentes del sistema de escritura, en especial los grafemas (letras), pero también los signos ortográficos (de puntuación, los auxiliares [guión, barra, diple, llave, apóstrofo, asterisco, flecha, calderón, signo de párrafo] y los diacríticos [tilde,diéresis]), así como la significación de la ausencia de signos (espacios en blanco) y el uso distintivo de mayúsculas y minúsculas, los símbolos (incluyendo los números), las abreviaciones (abreviaturas, siglas y acrónimos), y en la utilización de caracteres de imprenta o computación el uso de redondas, cursivas o negritas. Sigue con «La ortografía» donde se expresan cuestiones generales de esta disciplina, las reglas, ideales y funciones de la ortografía, su carácter de sistema convencional estructurado, las reformas ortográficas y la importancia social de la ortografía. «La ortografía del español» con un recuento histórico de su origen y evolución muy interesante, los criterios en la configuración del sistema ortográfico del español, como son el criterio fonológico o de adecuación entre grafía y pronunciación, común a todos los sistemas alfabéticos; la correspondencia biunívoca entre grafemas y fonemas, aún con algunos desajustes; la etimología; el criterio del uso «constante» por parte del hablante para dictar pautas ortográficas; el criterio antihomonímico, aunque subsisten en español los homónimos; la analogía (en la formación de familias de palabras); y por último la unidad ortográfica, el principio fundamental, ya que la representación gráfica de una lengua debe ser la misma para todos sus hablantes y en todo el territorio, con independencia de las variantes en la pronunciación por la razón que sea. Termina esta Introducción relacionando los constituyentes del sistema ortográfico del español:

un abecedario de veintisiete letras,

la doble figura mayúscula y minúscula de estas letras o grafemas,

dos signos diacríticos,

un grupo limitado de signos de puntuación,

un conjunto abierto de signos auxiliares,

 el espacio en blanco,

las abreviaciones y símbolos, incluyendo los números.

Pasamos a la Primera parte: El sistema ortográfico del español, con cinco capítulos, que constituye la parte fundamental y más enjundiosa de esta nueva ortografía. En nuestros artículos trataremos en lo posible de agotar lo que trata esta parte, así como lo de la segunda, más breve. A continuación relacionamos muy sucintamente, ya que abundaremos después sobre ello, el contenido de los cinco capítulos.


Capítulo I. La representación gráfica de los fonemas: el uso de las letras o grafemas. El título es bien explícito acerca de lo que se trata en él: la determinación ortográfica en la correspondencia entre grafemas y fonemas; la distinción entre sonido y fonema, el uno la unidad fónica física que se articula al hablar y el otro la unidad fónica abstracta con función distintiva en el sistema lingüístico; los rasgos que distinguen los fonemas, que son de carácter articulatorio, con dos importantes grupos debido a la ausencia o presencia de obstáculos a la salida del aire: las vocales y las consonantes, aunque hay muchas más divisiones: fonemas sonoros y sordos, vocales cerradas, medias y abiertas, palatales o velares, consonantes oclusivas, fricativas, orales, nasales, laterales, vibrantes, labiales, bilabiales, labiodentales, etc. Y cuáles son los fonemas del español. Seguidamente se explican los grafemas del español, los dígrafos, los rasgos formales distintivos de las letras, el abecedario, su origen latino y nuevas letras por conversión o variantes de otras, los nombres de las letras. Por último la parte más esencial y extensa dedicada a la correspondencia entre los fonemas y los grafemas: cómo se representan gráficamente los fonemas vocálicos y los consonánticos, los que se representan por más de un grafema, variantes gráficas de las palabras que admiten dos formas de escritura, los grafemas especiales h y x, los dígrafos ch, ll, qu, rr, gu, secuencias de vocales y secuencias de consonantes, la simplificación de grupos consonánticos donde prima el criterio fonológico sobre el etimológico y a la inversa su conservación sobre todo en voces cultas y casos donde coexisten las dos formas.

Capítulo II: La representación gráfica del acento. El uso de la tilde. Este caítulo lo trataremos por extenso en los próximos artículos. Trata del acento prosódico y su representación gráfica que es la tilde. La caracterización y funciones del acento prosódico, la sílaba como unidad lingüística sobre la que recae el acento prosódico y la palabra como unidad lingüística de referencia en este caso. El sistema de acentuación gráfica del español, sus principios. Las funciones de la tilde (prosódica y diacrítica) y las reglas de acentuación gráfica: monosílabos, polisílabos, palabras llanas, agudas, esdrújulas, sobresdrújulas, diptongos, triptongos, hiatos, tildes diacríticas (palabras monosílabas, otras como solo, aun, que, cual, quien, como, cuanto, cuan, cuando, donde, adonde), palabras compuestas y las terminadas en mente, las unidas por guion, extranjerismos, latinismos, abreviaturas, etc.

Capítulo III: El uso de los signos ortográficos. Como bien dice su enunciado, aquí encontramos el uso de los signos ortográficos: los diacríticos (tilde y diéresis), los de puntuación con su historia, sus relaciones con la sintaxis y la prosodia, las funciones: delimitadora, modal e indicadora de omisión, y los usos (del punto, la coma, el punto y coma, los dos puntos, los puntos suspensivos, los paréntesis, los corchetes, la raya, las comillas, signos de interrogación y exclamación), así como sus concurrencias con otros signos. También los signos auxiliares de los que hablamos más arriba. Todo de manera extensa y detallada.

Capítulo IV: El uso de las letras mayúsculas y minúsculas. Al parecer sencillo para el que piensa que todo se limita a que después de punto va mayúscula y que los nombres propios se escriben con mayúscula, este capítulo es bien complejo, contradictorio a veces y discutible en algunas partes. Podría escribirse un libro con este tema. Aquí nos refieren el origen de la distinción entre minúsculas y mayúsculas, la morfología de estas últimas, sus funciones y usos. Solo como muestra diremos que trata de las mayúsculas en nombres propios, expresiones denominativas, personas (antropónimos, apellidos, dinastías, sobrenombres, tratamientos, títulos y cargos, gentilicios, etc.), personajes de ficción, deidades, seres mitológicos, animales y plantas, lugares (y este es uno de los más conflictivos), entidades, formas de Estado y de gobierno, nombres relacionados con la actividad intelectual cultural o científica, ramas del conocimiento, géneros artísticos, conceptos religiosos, torneos deportivos, puntos cardinales, vientos, festividades, períodos religiosos, acontecimientos históricos, marcas comerciales, etc., etc., etc. Así como su uso en publicidad y diseño, y en las nuevas tecnologías de la comunicación.

Capítulo V: La representación gráfica de las unidades léxicas. Muy interesante la distinción entre palabra y unidad léxica —lamentablemente no podemos extendernos en esto—, la necesidad de emplear el término de unidad léxica tanto para las palabras (unidades léxicas univerbales, incluyendo elementos átonos, sin autonomía desde el punto de vista prosódico como son los artículos, preposiciones, conjunciones, pronombres personales átonos) como para las expresiones complejas formadas por varias palabras. Se sigue entonces a la escritura de formas o expresiones complejas, resultado de combinar varias palabras o raíces léxicas (Ej. agridulce) que algunas veces mantienen su independencia léxica (Ej. media naranja). Como ejemplo se ponen los nombres propios compuestos, los numerales, los adverbios en mente y las formas verbales con pronombres clíticos (elemento gramatical átono que se liga morfológicamente a una forma anterior o posterior). Además la escritura de palabras con sufijos y prefijos (cuándo van juntos y cuándo separados), las expresiones onomatopéyicas y la aclaración de secuencias en las que es permisible escribirlas en una o más palabras (Ej. arcoíris y arco iris). Por último se estudian las abreviaciones gráficas, su origen, su formación, el femenino, el plural, su ortografía, el uso de la tilde y las mayúsculas en ellas. Las siglas y acrónimos, el uso de mayúsculas y minúsculas en las mismas. La relación de las abreviaciones con las nuevas tecnologías de la información. Y los símbolos, aunque no son propiamente abreviaciones sino representaciones gráficas de conceptos o realidades.

En el próximo artículo terminaremos de reseñar el contenido de la Ortografía de la lengua española (2010). Hasta entonces.
 

Lucila santos dijo:  Interesante e instructiva esta sección
Tatatiana Rodriguez dijo:  La intención de la Compañera Díaz me parece muy loable pero no cumple lo que promete el su primer articulo. Se queda en reflexiones muy generales. No profundiza en el pollo del arroz con pollo.