Mia Couto
Nuestra colaboración de hoy está dedicada a uno de los escritores más importantes de Mozambique. Antonio Emílio Leite Couto —muy
conocido como Mia Couto—, es un autor de expresión portuguesa nacido en Beira, capital de Sofala, el 5 de julio de 1955.
Miembro correspondiente de la Academia Brasileña de las Letras desde 1995, además de biólogo especializado en la gestión de las zonas costeras y en evaluaciones de impacto ambiental, por su cátedra de Ecología en la universidad Eduardo Mondlane, es poeta, novelista, periodista 1 y el escritor más traducido del continente africano, toda vez que sus obras se han publicado en más de 22 países y transcritas al alemán, francés catalán, inglés, italiano y, por supuesto, al español.
Su primera novela Tierra sonámbula, que viera la luz en 1992, ganó el premio de Ciencia Ficción (1995) de la Asociación de Escritores mozambicanos, y en la Feria de Libro de Zimbabwe las encuestas la consideraron uno de los doce mejores libros de la literatura africana del siglo XX. No serían estos los únicos lauros que ha recibido. En 1999, fue reconocido con el premio Virgilio Ferreira por toda su obra, en 2007 obtuvo el de las literaturas románicas otorgado por la Unión Latina; su novela El último vuelo del flamenco mereció el premio de Narrativa Mario Antonio (2011); y en el Dia Nacional de la Literatura (2007), se le concedió los premios de Literatura y de los Borbones de Passo Fundo Zaffari. Por último, se alzó también con el premio Eduardo Lourenço (2011).
En Cuba, naturalmente, su obra tampoco ha pasado por alto, el Instituto Cubano del Libro la ha dado a conoceren 2009. La editorial Arte y Literatura publicó la novela El balcón del frangipani, traducida por Rodolfo Alpízar Castillo, que se había dado a la estampa en 1996 a cuenta de la Editorial Caminos (que publica las obras de Couto en Portugal), y cuenta ya con una octava edición (en 2004) que seguramente no será la última.
Mozambique: ¡ese inmeno balcón sobre el Índico…!. Así reza la frase de Eduardo Lourenço en la despedida de Maputo en 1995, que Couto escoge como exergo para su libro 2. Y ese es el balcón donde el halakavuma afirma que los dioses vienen a rezar a la vera de un árbol tan sagrado como pueden ser todos los árboles. En el catálogo de títulos de autores africanos de expresión portuguesa, que el Instituto Cubano del Libro pondrá a disposición de los asistentes a la Feria del Libro a principios del 2013, la obra en español de Mia Couto, estará entre las más atractivas ofertas
El balcón del frangipani, —cito a su traductor cubano—, articula una trama que se desarrolla en una antigua fortaleza del tiempo colonial, devenida asilo de ancianos y, ocultamente, también depósito para el tráfico de armas”(…) trasciende la trama policial, para constituir una reflexión sobre la guerra y la paz, y trasluce una “realidad con amor que transcurre como un sueño donde lo sobrenatural se alía a lo cotidiano; lo mágico a lo material; lo soñado a lo real…. 3
Aparte de sus valores literarios, la obra de Mia Couto, desde la óptica de los traductores, se caracteriza por la utilización del léxico de las distintas regiones de su país en contraposición con el habla de Mozambique que posee una fuerte carga de realismo, animismo y sentido del humor, y pone la literatura africana en el mapa mundial. Couto creció escuchando a escritores brasileños como Guimarães Rosa, lo cual le permite descubrir una nueva forma de utilizar la lengua portuguesa. Por ello, se le considera uno de los autores más innovadores, a tal punto que, al incursionar en la narración corta a mediados de los años 80, introduce un novedoso estilo de hablar y narrar en un portugués muy novedoso, que califica de “falinventado”, prolijo en neologismos y astucias, osadías y transgresiones de todo tipo.
Su obra también muestra influencias del angolano Luandino Vieira. A los efectos, me ha parecido interesante para los traductores cubanos, reproducir los comentarios del mozambicano Couto y del angolano Ondjabi, participantes ambos en el seminario “Un idioma, muchas culturas”, que tuvo lugar hace algunos años en la Feria del Libro de Göteborg en Suecia 4: “Yo venía de una tradición oral, traía los sonidos extraños de otro continente. Brasil fue la conexión secreta. Se podía decir cosas que nosotros no podíamos”, dice Couto.
Por su parte, el angolano Ondjabi, participante también en el citado coloquio señalaba que para los autores de ese país ─que por cierto, será el Invitado de Honor en la Feria del Libro 2013 de La Habana─ la opción de escribir en portugués en Angola, evita tener que escoger entre tres idiomas y cincuenta dialectos, algunos en peligro de extinción, que el problema, según editores y traductores, radica en definir quién leería entonces esos libros. Porque todos los escritores necesitan lectores…
Couto apunta que la historia de Brasil ─más que nada en relación con la antigua metrópoli─ creó en el país americano la necesidad de reconvertir el portugués colonial, al costo de demorar la autonomía en el lenguaje, pero que en Angola y Mozambique, donde los grupos incidentes en el fenómeno procedían de medios más asimilados, los creadores se vieron obligados a demostrar ─con el fin de convertirse en ciudadanos─, que eran totalmente portugueses.
Para terminar, he querido incluir una muestra de la poesía de Mia Couto, un género menos divulgado en comparación con la narrativa y el periodismo, con traducciones del portugués al español de mi autoría:
Números
Desiguales las cuentas:
por cada ángel, dos demonios.
Por un Sol, cuatro lunas.
Para tu boca, todas las vidas.
Dar vida a los muertos
es tarea de infinitos dioses.
Resucitar a un vivo:
un solo amor cumple el milagro.
Tristeza
Mi tristeza
no es la del trabajador sin tierra.
Mi tristeza
es la, del astrónomo ciego.
Fruta
Lo bueno del mango
no es la fruta.
Es la sombra.
La terrenal,
cotidiana
Abnegada sombra:
Al revés del sudor
Al revés de la mano
el sudor inversa cosechado,
almacenado en el dorso de la mano.
No es la temporada de frutas.
Nadie celebra la temporada de las sombras.
Así que el amor y la pasión:
una fruta, una sombra.
La dulce y cruel mordida
de la fruta en tu boca,
en lugar de entrar en ti
quiero ser tú.
Lo que me espanta,
no es obra del tiempo
sino el viaje del sol en la savia del árbol
El arte delmango
y el vestido de sombra
envolviendo su vientre solar
Para el hombre
vale la pulpa.
Para la tierra
sólo la simiente cuenta
El barrio de mi infancia
No son las criaturas quienes mueren
Es al revés
las cosas sencillamente mueren.
Las criaturas no mueren
porque a sí mismas se hacen.
Y aquel que nace de sí mismo
se condena a ser eterno.
Sale un polvo de las tumbas
que sofoca mi pasado
cada vez que visito mi antiguo barrio.
La casa murió
en el lugar donde nací:
mi infancia
ya no tiene lugar para dormir.
Pero sucede que,
desde cualquier patio,
llega a mí la risa salvaje
de los niños jugando.
Se ríen y explican
las mismas locuras
que ya fueron soberanas
de castillos y quimeras.
Una vez más me tocó la pared fría
y siento en mí el pulso
de quien vive para siempre.
La muerte
es el abrazo imposible de agua.
Destino
Me estoy acostumbrando a la
poca ternura
en la medida en que me pospongo
siervo de daños y engaños.
Voy perdiendo morada
En la lentitud repentina
De un destino
Que me va quedando escaso.
Conozco mi muerte
Su lugar esquivo
Su acontecer disperso
Ahora,
¿qué más podría vencerme?
Para ti
Para ti
deshojé la lluvia
para ti desprendí el perfume de la tierra
toqué en nada
y para ti fui todo
Para ti grité todas las palabras
y todas me faltaron
en el minuto en que grabé
el sabor del siempre
Para ti di mi voz
a mis manos
abrí las yemas del tiempo
asalté al mundo
y pensé que todo estaba en nosotros
en ese dulce engaño
de ser dueños de todo
sin que tengamos nada
simplemente porque era de noche
y no dormíamos
descendía yo a tu pecho
para buscarme
y antes de que la oscuridad
nos ciñese la cintura
se nos quedaban los ojos
viviendo de uno solo
amando de una sola vida
Identidad
Necesito ser otro
para ser yo mismo
Soy grano de roca
Soy el viento que la desgasta
Soy polen sin insecto
Soy arena que soporta
el sexo de los árboles
Existo donde me desconozco
a la espera de mi pasado
anhelando la esperanza del futuro.
En el mundo que combato muero
en el mundo por el que lucho, nazco.
Horario del fin
Nada se muere
cuando llega la ocasión
Es sólo un bache
en la ruta por donde ya no vamos.
Todo se muere
cuando no es el justo momento
y nunca es
ese momento.
Fui sabiendo de mí
Fui sabiendo de mí
Por aquello que perdía
pedazos que venían de mi
con el misterio de ser pocos
Y de valer sólo si los perdía
Me estacioné
En umbrales
más acá del paso
Que jamás crucé
Ví
El arbol muerto
Y supe que mentía
Notas:
(1) Trabajó en los periódicos Noticias, La Tribuna. Fue director de la Agencia de Noticias de Mozambique (AIM). Ha sido editor del diario Tiempo. Sus crónicas periodísticas ocuparon una columna semanal en la prensa de Maputo. En 1989, se le otorgó el Premio Nacional de periodismo Areosa Peña.
(2) Mia Couto El balcón de frangipani. Ed.A rte y Literatura, Colección Orbis. La Habana, Instituto cubano del Libro, 2009.p.5.
(3) Pangolín, mamífero cubierto de escamas que se alimenta de hormigas. En todo Mozambique se cree que el pangolín habita en los cielos y desciende a la tierra para transmitir a los jefes tradicionales las novedades sobre el futuro. Tomado del Glosario de la edición citada de El balcón del frangipani p. 103.
(4) Las citas que aparecen a continuación sobre este punto, están tomadas de la crónica de Couto “O outro Pé de Sereia” a propósito del evento de Göteburgo, Suecia, aparecida en el diario Tiempo de Maputo en abril de 2003.
Semblanza, selección y traducción de Lourdes Arencibia Rodríguez