Revista de literatura infantil En Junio como en Enero
En la actualidad, matizada por los constantes cambios de la vida moderna y donde la vertiginosa traza de la era digital y las comunicaciones conquista cada espacio, el soporte impreso cede paso ante la web y los libros electrónicos. Muchos alzan su voz y claman por la pervivencia de la letra impresa y el vasto patrimonio cultural que constituye la literatura escrita durante más de dos milenios, testimonio documental de la huella humana en el planeta que ha quedado confinado, como piezas museables, al amparo de la red mundial de bibliotecas.
En medio de la creciente escalada de sobrevivencia de las editoriales tradicionales, es loable el empeño de la creación de una revista dedicada al análisis, estudio, sistematización y promoción de la literatura realizada para los niños. En ocasiones relegada a un segundo plano o subvalorada por los críticos literarios y en los certámenes internacionales, la literatura infantil ha desempeñado un papel fundamental en la educación de los infantes, en la creación de valores y en no pocos casos, ha despertado las dotes de un futuro escritor.
Su mágico universo no conoce de límites ni fronteras, solo la imaginación puede poner cota a un mundo de sueños donde todo es posible, desde las maravillas del ingenio de los personajes de Julio Verne hasta la audacia y el coraje de los protagonistas de las novelas de Emilio Salgari. La literatura infantil es un concepto relativamente joven. Luego de una rápida mirada a la antigüedad, donde destacan las Fábulas de Esopo, llegamos a la Edad Media y el Renacimiento, etapas o períodos artísticos que adolecieron de un criterio distintivo para la infancia y por tanto de la necesidad de obras específicas para ese grupo etario.
Es a partir del siglo XVII y en lo adelante, que las concepciones varían y surgen, paulatinamente, innumerables obras destinadas a la formación didáctica de los niños. Charles Perrault, Madame Leprince de Beaumont, Jonathan Swift, Daniel Defoe, Hans Christian Andersen, Condesa de Ségur, Wilhelm y Jacob Grimm, Oscar Wilde, Lewis Carroll, Robert L. Stevenson, Rudyard Kipling y Carlo Collodi, este último el célebre autor de Pinocho, marcarían con sus obras las vidas de miles de púberes desde entonces.
La Mayor de las Antillas ostenta una sólida tradición de literatura infantil, baste solo citar los nombres o las obras de Dora Alonso, Onelio Jorge Cardoso o Herminio Almendros. Ante la necesidad de divulgar el rico acervo literario para niños y jóvenes, y la irrefutable realidad de un creciente movimiento de autores de literatura infantil en el país, surge la publicación seriada En Junio como en Enero.
Adscrita a la editorial Gente Nueva, perteneciente al Instituto Cubano del Libro, y con la colaboración del Comité Cubano del IBBY (International Board on Books for Young People), En Junio... posee carácter semestral y en poco menos de una centena de páginas, presenta trabajos sobre divulgación y crítica de la literatura concebida para los más pequeños de la familia, a nivel mundial, con especial atención al quehacer de los autores latinoamericanos y dentro de estos, la nueva hornada de cubanos que cada año engrosan el catálogo de Gente Nueva y de otras editoriales de provincia.
En su edición más reciente, la número 24, correspondiente al mes de Julio del presente año, dedica un monográfico a la literatura infantil y juvenil en Venezuela. “Una de las literaturas más firmes del continente y asentadas en la tradición es la de la tierra bolivariana”, de la cual se ofrecen dos enfoques históricos.
El primero de ellos, concluye con un breve recuento de las obras publicadas en Cuba de autores venezolanos para niños y una entrevista realizada a Laura Antillano, quien, desde hace varias décadas, se ubica entre sus escritoras más destacadas. Se incluye, además, un panorama de la poesía para jóvenes, así como varias reseñas de libros que pronto serán publicados en nuestro país.
El año en curso, 2012, es significativo en cuanto a la gran cantidad de aniversarios relativos a excelsos literatos, cubanos y extranjeros, que han consagrado su “pluma y talento” a la creación de libros infantiles. La revista no pasa por alto el centenario del fallecimiento del escritor italiano Emilio Salgari, conmemorado en 2011, y los 150 de su natalicio. Para celebrar esta última, la editorial Gente Nueva publicó recientemente dos de sus célebres obras: El Capitán Tormenta y La defensa de Chipre.
De igual manera, se evoca el 110 aniversario del natalicio de Nicolás Guillén, nuestro Poeta Nacional, quien con su Por el mar de las Antillas anda un barco de papel, conquistó un lugar cimero dentro de la literatura infantojuvenil cubana. Otro centenario, el del nacimiento de la habanera Mirta Aguirre, se suma al bicentenario de Cirilo Villaverde, al 110 de Dulce María Loynaz y a los 130 del Ismaelillo, obra concebida para su hijo por el Apóstol de la independencia patria, José Martí, y que viera la luz el 13 de septiembre de 1882.
“A fondo”, sección de En Junio como en Enero, ofrece un interesante trabajo bajo el título “¿De quién y para qué? Curiosas preguntas al libro infantil”, rubricado por la especialista en semántica e ideografía Denise Ocampo. La autora parte de una analogía con la obra Catch 22, considerada uno de los grandes clásicos del siglo XX, al afirmar que “el símil entre una guerra mundial y la literatura infantil y juvenil puede parecer ostentosamente infeliz. Bien mirado, en cambio, la explosión de estos últimos en el mercado, la reconfiguración de algunos mapas y el establecimiento de adversarios con sus correspondientes ultrajes, hacen de la literatura y el libro infantiles campos en discusión y, a veces, por qué no admitirlo, campos de batalla”.
Ante el clamor de que los niños no renuncien a la lectura —peligro que en el pasado no existía y que ahora es cada vez más latente— o que la literatura sea reducida a una minoría con el consecuente empobrecimiento cultural de la civilización, Ocampo se detiene y analiza posturas como la asumida por una vocera de una cadena televisiva extranjera al decir “la literatura con mayúsculas se convierte en letra pequeña para entrar en el universo de los niños”, referido a un proyecto editorial de Alfaguara, que revela como aún existe desestimación por cuanto se escribe para niños y jóvenes.
Los géneros de la literatura infantil y juvenil en Cuba, apuntes sobre la poesía y la dramaturgia para niños, la narrativa: de la minoría de edad a la infancia e ¿Historia vs literatura? Una vieja disputa que ya no es tan niña son algunos de los tópicos abordados en la propia sección “A fondo”.
En páginas sucesivas, el lector de En Junio como en Enero descubrirá reveladores textos en las secciones “Clásicos”, “Novísimos”, “Artistas gráficos”, “Entrevistas”, “Reseñas” y “Aconteceres”. Tras devorar hasta el último pliego de la revista, no queda más que esgrimir la frase del escritor español Arturo Pérez-Reverte: “A los pequeños no se les puede engañar. Son los lectores perfectos, puros, desconocen al autor y solo se les puede aburrir o divertir”.