La devuelta y el arriero
A la memoria de Onelio Jorge Cardoso, el Cuentero Mayor
La devuelta y el arriero es el título del audiovisual que la narradora y realizadora Consuelo Ramírez Enríquez llevara a la pantalla grande del capitalino multicine Infanta.
Producido por la Casa del Creador del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), está inspirado en el cuento homónimo de Ramírez Enríquez, y tiene en los papeles protagónicos a la primerísima actriz Eslinda Núñez, Premio Nacional de Cine 2011 («La devuelta»), a la versátil actriz Gretel Cazón (Aquí estamos, Amores de verano), quien encarna a «La devuelta» joven, y al novel actor Ángel Ramírez Lahera (el arriero), quien debuta en el medio.
La trama de ese relato corto gira alrededor de una joven que, en plena luna de miel, se niega —por razones desconocidas para el espectador— a tener relaciones conyugales con el esposo, quien irritado y malhumorado la amenaza con devolvérsela a los padres por no querer cumplir los deberes íntimos, inherentes al matrimonio civil o sacramentado.
La chica, temerosa de que el marido lleve a cabo la amenaza proferida, —acto vergonzoso no solo para ella, sino también para los progenitores—, huye de la casa y vaga sin rumbo fijo por la campiña cubana, hasta que fija su hogar en un bohío destartalado, y al parecer, abandonado en medio del monte, muy cerca de un río, en uno de cuyos recodos nace una hermosa cascada.
En uno de esos paseos se encuentra con el arriero, quien —impactado por la presencia de esa mujer ermitaña, con edad suficiente para ser su madre— entabla una conversación con ella, le relata una fantástica anécdota acaecida a un tío suyo que, según él, estuvo a punto de morir durante la crecida del río, y por último, le obsequia una orquídea.
Seguidamente «La devuelta» recuerda que ese era su verdadero nombre, y tanto ella como él quedan hechizados por obra y gracia de aquel encuentro ¿fortuito?
Como consecuencia del vínculo afectivo-espiritual que se establece entre una y otro, ambos quedan prisioneros de una decisión adoptada libre y soberanamente: el amor, que todo lo puede y todo lo espera.
La devuelta… es un audiovisual bien actuado donde destaca la naturalidad de sus intérpretes.
Por otra parte, la fotografía refleja el contexto natural donde se desarrolla la trama, y la música genuinamente campesina, de Rubén Moro, interpretada por el grupo Kora, le sirve de trasfondo a ese relato corto.
Fotografía y música, fundidas en cálido abrazo, permiten evocar las más sensibles imágenes poéticas, sugeridas por la belleza de nuestra geografía insular.
La realización y puesta en pantalla de La devuelta… confirma lo que he reiterado en ocasiones: con economía de recursos materiales y humanos, talento y la dosis exacta de amor a lo que se hace, se puede filmar un audiovisual de óptima calidad… como el que acaba de estrenar Consuelo Ramírez Enríquez.