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Diálogos con Rainer M. Rilke: La traducción de poesía, elemento mediador entre escritores de lenguas diferentes (III)
 

Rainer M. Companioni Sánchez, Alex J. Martínez Peña, Olga Sánchez Guevara, 08 de septiembre de 2012

Rilke en tres escritores cubanos (cont.)

Fina García Marruz (La Habana, 1923) perteneció, junto a Cintio Vitier, al grupo de poetas de la revista Orígenes (1944-1956); trabajó como investigadora literaria en la Biblioteca Nacional José Martí y en el Centro de Estudios Martianos. Ha publicado, entre otros, los libros: Poemas (1942); Las miradas perdidas (1951); Visitaciones (1970); Poesías escogidas (1984); Créditos de Charlot (1990, Premio de la Crítica (1991); Habana del centro (1997); Antología poética (1997); Flor oculta de poesía cubana (coeditora, con Cintio Vitier, 1978); La familia de Orígenes (1997). Su poesía ha sido traducida a varios idiomas. Fue Premio Nacional de Literatura en 1990, en 2007 mereció el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, de Chile, y en 2011 el Premio Reina Sofía, de España.

Al leer algunos poemas de Fina, en especial dos de los que incluimos aquí, pertenecientes a Visitaciones, encontramos notorios puntos de contacto con la poesía rilkeana, y eso nos hizo suponer que la autora hubiese leído a Rilke, ya fuera en español o en alemán. Después, su nieto José Adrián Vitier nos dio un dato que confirmó nuestra suposición: en el número 4 de la revista La isla infinita, donde también se publicaron fragmentos de las Cartas a un joven poeta, de Rilke, se incluye el primer poema de la “Trilogía española” rilkeana, con una nota de Fina: "No apunté de quién es esta excelente traducción (…) Cintio dice que el apellido era Alemparte. No sé si fue Heidegger el que dijo que de perderse todos los poemas, salvaría sólo este."  (F.G.M).1

Precisiones aparte,2 la nota indica que la poeta cubana sí ha leído a Rilke, y se ha interesado, además, por los comentarios sobre su obra. Otro dato importante que nos aportó José Adrián Vitier, es que Fina no habla ni lee alemán, lo que nos dejó claro que su acercamiento a la obra del poeta, ha sido a través de las traducciones, como ya habíamos mencionado antes.

En Fina no encontramos, al igual que en Gastón Baquero, el reconocimiento expreso de una influencia de Rilke o de una afinidad con su poesía; sin embargo, también ella aborda grandes temas rilkeanos, lo que veremos en los versos de Visitaciones, transcritos a continuación (los subrayados son nuestros), donde creemos escuchar el eco de las elegías Octava y Novena,3 a veces reafirmando lo que en ellas se expresa, a veces negándolo:


Toda apariencia es una misteriosa
aparición.
En la rama de otoño
no acaba el fruto sino en la velada
promesa de ser siempre
que su intacta
forma ofreció un momento a nuestra dicha.
Pues toda plenitud es la promesa
espléndida de la muerte, y la visitación
del ángel
en el rostro del más joven … 4


Por razones de espacio y tiempo no nos es posible entrar en un análisis in extenso de las intertextualidades y contrapuntos entre las elegías rilkeanas y los poemas de Fina; nuestros subrayados pretenden ser avisos para el lector atento. No obstante, sí queremos hacer notar, a manera de ejemplo, el evidente diálogo entre los siguientes versos de Rilke y los de Fina citados más abajo:


Sino porque es mucho estar aquí, y porque al parecer nos
necesita todo lo de aquí, lo fugaz, de manera extraña
nos concierne. A nosotros, los más fugaces. Todo una
vez, sólo una.
Una vez y nada más. Y nosotros también
una vez. Nunca otra. Pero este
haber sido una vez, aunque sea una sola:
haber sido terrenal, no parece revocable. (Rilke) 5

Sólo vosotras, bestias, claros árboles,
podéis seguir! Mas, eterno es el hombre.
Salvaje privilegio de la muerte,
heredad sólo nuestra, mientras derrama el astro
su luz sobreviviente sobre ese rostro altivo
de ser fugaz, junto a los ciclos fijos,
y ese verdor, eterno… (Fina )6


Sugerimos una lectura de ambos fragmentos como si formaran parte de un mismo poema: hicimos la experiencia y percibimos una sorprendente afinidad en cuanto a atmósfera, temáticas, visiones del mundo y de la naturaleza, del sentido de la vida humana, la fugacidad y la eternidad, la búsqueda de la trascendencia y de lo trascendente.
Y otro ejemplo:


Vivo mi vida en círculos que se abren
sobre las cosas, anchos. (Rilke) 7

A cada uno su propia vida va cercando.
Cada hecho engendrando un semejante,
Cada causa, un efecto… (Fina)  8


Rilke vive la vida “en círculos crecientes”, mientras en Fina la vida “va cercando a cada uno”: parecería que nos hallamos frente a una misma imagen vista al derecho y al revés.

Hay un pasaje de Hablar de la poesía, en el que Fina explica, como para sí misma, el proceso de su escritura, y donde nos parece evidente su cercanía a la mirada de Rilke sobre las cosas, la proximidad entre ambos poetas que hemos visto reflejada en los textos incluidos aquí.
 
Pero, de pronto, todo podía dar un giro, y las cosas, sin abandonar su sitio, empezaban ya a estar en otro. La poesía no estaba para mí en lo nuevo desconocido sino en una dimensión nueva de lo conocido, o acaso, en una dimensión desconocida de lo evidente.9


***
Ensayista, crítico e investigador literario, Enrique Saínz de la Torriente (La Habana, 1941) se graduó de licenciado en Lenguas y Literaturas Clásicas por la Universidad de La Habana, en 1966. Miembro de la Academia Cubana de la Lengua y miembro correspondiente de la española, premio de ensayo Alejo Carpentier 2001, ha publicado numerosos volúmenes sobre literatura.

Infatigable lector de poesía, Saínz ha dedicado buena parte de su obra literaria a la divulgación de grandes poetas de todos los tiempos: su trabajo de editor y su ensayismo crítico abarcan un amplio espectro de autores y épocas, desde Garcilaso de la Vega hasta Virgilio Piñera. Pero Rainer Maria Rilke ocupa un lugar especial en sus preferencias: "…me impresionaron su estatura de pensamiento, las preguntas, las inquietudes. El diálogo de ese poeta extraordinario con la realidad me deslumbró de una manera tremenda, tanto que se convirtió en la figura preferida de mis lecturas."10

Tras el deslumbramiento ocasionado por su lectura de Rilke en la versión de Juan José Domenchina (uno de los primeros traductores al español del poeta austríaco), Saínz comienza a buscar otras traducciones, a confrontarlas con los originales, y poco a poco va surgiendo en él la idea de presentar a los lectores cubanos una amplia selección de la poesía rilkeana: "hacer una selección de su poesía, para que otros pudieran tener una experiencia similar, o una experiencia de otra naturaleza (…) sentí la necesidad de hacer una edición que pusiera en manos de muchos lectores esos textos.11

En su ensayo que sirve como prólogo a la antología cubana de Rilke, Saínz aborda diversos aspectos y características de la obra rilkeana, ofreciendo al lector no solo una síntesis biográfica del gran poeta, sino también claves para comprender una poesía en la que se unen sentimiento y pensar, profundidad filosófica y perfección formal.

Es interesante destacar que ese ensayo introductorio (caracterizado por su rigor analítico y su proximidad a la figura y la obra de Rainer Maria Rilke) fue escrito sobre la base de un conocimiento mediado por la traducción, que ha posibilitado en este caso un análisis que busca llegar a las esencias. El propio Saínz señala:


Pero se puede dar el caso, y no creo que sea infrecuente, de que el traductor te esté dando la versión verdadera o más fiel a la verdad que la que vas a tener si tú lo lees en el original, porque él tiene unas lecturas, un conocimiento del idioma, una experiencia, una visión del mundo que lo acercan más que lo que te puedes acercar tú en diálogo directo con el poeta. Un buen traductor te puede revelar la significación de un verso que tú lo leíste en el original y no lo entendiste.12


El trabajo del antologador ha contribuido de forma decisiva a la repercusión de la obra rilkeana en nuestro ámbito cultural, porque ha dado a muchos lectores la oportunidad de entrar en contacto con el mundo de Rilke, como la piedra provoca en el agua innumerables círculos concéntricos. Pero antes fue la traducción la que hizo posible el contacto inicial entre antologador y antologado, la cercanía entre ambos, el deseo de compartir la experiencia de una poesía de indudables valores.
 
Coda
   
Los detractores de la traducción aducen que solo ha leído realmente una obra, quien lo hizo en el idioma en que fue escrita. Sin embargo, a los lectores que no tienen acceso al idioma en que se escribió el texto original, esa reescritura que es la traducción les permite acercarse a una gran parte de la literatura universal.

El hecho de que escritores de una lengua determinada puedan recibir cierta influencia de uno o más autores de otras, mediante la lectura de traducciones, prueba la importancia de la traducción no solo de poesía, sino también de cualquier género literario. La aproximación entre escritores de lenguas diferentes, a lo largo de la historia de la literatura, ha sido posible, en la mayoría de los casos, gracias al desempeño de los traductores. Como lo ha dicho el gran escritor portugués José Saramago: “Los escritores hacen las literaturas nacionales; los traductores hacen la literatura universal.”

Notas:

1. La isla infinita. Nro. 4, mayo-agosto,  2000. Reverso de contraportada.
2. El traductor es en efecto Jaime Ferreiro Alemparte, autor del libro España en Rilke (Taurus, Madrid, 1966), un estudio sobre la estancia de Rilke en España, en el que se incluyen sus poemas relacionados con ese país, traducidos por el propio Ferrreiro.
3. Véase Rilke, Rainer María. Poesía. pp. 229-235.
4. García Marruz, Fina. Visitaciones, Ediciones Unión, La Habana, 1970, p. 173.
5. Rilke, Rainer María, Poesía, pp. 232
6. García Marruz, Fina, ob. cit., p. 176.
7. Rilke, Rainer Maria, Versos de un joven poeta, p. 41
8. García Marruz, Fina, ob. cit., p. 176.
9. García Marruz, Fina. Hablar de la poesía. Citado por VITIER, Cintio. Sobre la poesía de Fina García Marruz. Revista de la Biblioteca Nacional José Martí. Nro.3-4, Julio – Diciembre, Año 93.
10. Entrevista realizada a Enrique Saínz por los autores de este trabajo, véase apéndice.
11. Ibid.
12. Ibid.