Apariencias |
  en  
Hoy es jueves, 5 de diciembre de 2019; 11:22 PM | Actualizado: 04 de diciembre de 2019
Búsqueda de artículos
título
autor
Artículos en esta sección: 271 | ver otros artículos en esta sección »
Página

Bodas de oro de la compañía teatral Rita Montaner: Entrevista a Gerardo Fulleda León

Jesús Dueñas Becerra, 30 de octubre de 2012

Dialogar con el escritor, dramaturgo e investigador Gerardo Fulleda León (Santiago de Cuba, 1942) acerca del aniversario cincuenta de la compañía teatral Rita Montaner, constituye el motivo de este fraternal encuentro.
 
Mi entrevistado es licenciado en Historia por la Universidad de La Habana,  profesor titular adjunto de la Universidad de las Artes (ISA) y presidente de la sección de Dramaturgia de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Fulleda León, en compañía de Tito Junco (fallecido) y Eugenio Hernández Espinosa, Premio Nacional de Teatro, creó y le insufló aliento vital al Grupo Teatro de Arte Popular. Es, además, fundador y subdirector de Ediciones El Puente.

En su dramaturgia, se destacan varias puestas en escena, representadas en teatros nacionales y foráneos, e incluidas en el diseño curricular de centros europeos y caribeños de educación superior, donde ha impartido cursos de verano. Ha recibido disímiles premios y reconocimientos a lo largo de su fecunda vida profesional.

Ha incursionado en la poesía y en la narrativa y publicado varios títulos, en Cuba y Latinoamérica. Ha ejercido la crítica teatral en varios medios nacionales de prensa y colabora con la emisora CMBF – Radio Musical Nacional.

Desde 1964, integra la compañía teatral Rita Montaner, de la que es —desde hace 24 años— su director general.

Cuando le pregunté qué significa para el elenco artístico de esa agrupación festejar su medio siglo de existencia en el campo de las artes escénicas caribeñas, no vaciló en contestar:

«Ante todo, orgullo y satisfacción, más en un movimiento tan convulso e inestable como el de las artes escénicas, en cualquier parte del mundo. No hay que olvidar que de los tres colectivos creados en La Habana a principios  de la Revolución, en 1961: el Guernica, dirigido por Dume, que cultivaba el teatro cubano y universal; el Milanés, conducido por el maestro Adolfo de Luis, y dedicado al teatro de dramaturgia cubana. Y el Rita Montaner, especializado —en sus comienzos— en los géneros populares: comedia, comedia musical, farsa y vaudeville, con la égida, en sus balbuceos iniciales, de la maestra Cuqui Ponce de León, la única sobreviviente».

Por otra parte, refirió que «nos hemos mantenido, desde aquel primer estreno, el 27 de marzo de 1961, con la obra Propiedad particular, del dramaturgo Manuel Reguera Saumell, en el gusto de nuestros/as espectadores/as. Sucesivas generaciones de amantes del arte de las tablas han seguido asistiendo, ininterrumpidamente, a nuestros espectáculos que tienen como sede, desde 1968, la sala El Sótano. También concurren a teatros provinciales, participan en festivales y en giras internacionales».

Entre otras cosas, destacó que, «en lo particular, no me arrepiento del servicio y el empeño de estos 24 años al frente de este ejemplar colectivo. Ni yo mismo creí que pudiera llegar hasta aquí. Pero así ha sido. Lo hecho —bueno y  malo— no es solo de mi responsabilidad, sino de talentosos creadores: actores, actrices, compositores, diseñadores, coreógrafos, profesores, técnicos y trabajadores de servicio que han colaborado para poder llegar hasta aquí. Y gracias al consentimiento —desde donde esté— de La Única: Rita Montaner, nuestro “ángel guardián”».

Indagué acerca de los momentos decisivos y las principales acciones emprendidas por esa emblemática compañía en sus primeras cinco décadas de vida artística, en el contexto de las tablas cubanas contemporáneas. En consecuencia, Gerardo me explicó —en apretada síntesis— cuáles habían sido esos hitos esenciales, así como la impronta que habían dejado en él, sobre todo desde los puntos de vista intelectual, humano y espiritual:

«La agrupación ha ido transformándose al compás de los tiempos y, sobre todo, de la poética que han sustentado los diversos directores generales que ha tenido la agrupación». Ellos/as han marcado etapas fundamentales de su devenir. Por lo tanto, habría que mencionar a Ignacio Gutiérrez, Maria Elena Ortega y Nicolás Dorr, quienes aportaron su visión personal y modos de hacer teatro, con las innovaciones inherentes y las particularidades que establecieron en su momento. Pero tampoco podemos obviar el quehacer —muy significativo— de  los directores/as artísticos: Miguel Montesco, Rolando Ferrer, José Milián, Nelson Dorr, Tony Díaz y Sarah Maria Cruz, entre otros/as».

Hizo una pausa y agregó que debía mencionar «[…] la breve estancia de Atahualpa del Cioppo y Sara Larocca (Uruguay), Adela Escartin (España), Rogelio Paolo (Portugal), Eugeni Radomilenski (URSS), Rafael Daboin (Venezuela) y Alicia Bustamante y Rafael Gónzalez (Cuba). Estos/as profesionales de la dirección artística aportaron logros innegables a la programación de nuestro muestrario con sus originales puestas en escena».

Al respecto, añadió que «son también dignas de encomio las colaboraciones de los invitados José Maria Coll (Sala Mountaner, de Cataluña) y Giraldo Moisés (Mascara Laroye, de Madrid), quienes, en la actualidad, enriquecen la diversidad que reclama nuestro repertorio teatral».

Por supuesto, que en modo alguno podía dejar de agradecer «[…] la entrega, con su sentido de contemporaneidad y creación que —espectáculo tras espectáculo— ha demostrado Fernando Quiñones Posada».

«Todos/as —sin excluir a nadie— han contribuido a mantener el teatro abierto de martes a domingo, con afluencia de público, jóvenes y adultos, en respuesta  a las acciones emprendidas en los últimos años».

Mientras me interesaba por las proyecciones a corto, mediano y largo plazos de ese colectivo, a cuya dirección le ha dedicado una buena parte de su vida profesional, la respuesta fue tajante:  
 
«El colectivo artístico de la compañía Rita Montaner siempre ha tenido una particularidad: contar con dramaturgos de la talla de Rolando Ferrer, Ignacio Gutiérrez y Nicolás Dorr. En el momento actual, cuenta con la laureada Lilian Susel Zaldívar de los Reyes además de Yerandy Fleites».

«Sin embargo no debemos olvidar que, en estos cincuenta años del quehacer de la compañía, sustentamos nuestro repertorio histórico en más de 206 títulos estrenados, de los cuales 45 son de autores del patio, 21 latinoamericanos y el resto de otras naciones del orbe».

A continuación, señaló que «en este año, nos hemos propuesto aumentar ese calibre con el estreno de obras incluidas en la dramaturgia contemporánea de nuestro país: Mi tío el exiliado, de Yerandy Fleites, con la dirección de Fernando Quiñones; Sarah, de Zaldívar de los Reyes, con la dirección del maestro Trinidad Rolando; El sorteo, de Chedy Mendizábal, con puesta en escena de Amaury Ricardo; Semen, cuyo autor y director es Júnior García; Noria, Premio del Concurso Virgilio Piñera, de Roberto M. Yeras y el re-estreno de Falsa alarma, en el centenario de Virgilio Piñera (1912-1979). Todas esas obras las llevaré a escena como director artístico».

Ahora bien, precisó: «seguiremos apostando por cooperar con la formación de la dramaturgia y el teatro del futuro, tanto en el espacio de los fines de semana, para el gusto mayoritario, como en el de Nuevas voces y visiones de los principios de semana. En este último, la búsqueda y la experimentación siempre tendrán cabida».

Le solicité que relatara alguna experiencia o vivencia que haya quedado registrada en su memoria poética. Después de meditar unos segundos, me dijo, con una amplia sonrisa dibujada en el rostro: 

«Aprovecho esta oportunidad para evocar una experiencia que me sorprende, más frecuentemente de lo que se podría suponer. Cuando se acercan, al identificarme, personas que no conozco, en lugares inesperados, para recordarnos con afecto —pero, en modo alguno, exento de sagaz sentido crítico—puestas en escena, obras, actrices y actores. Funciones que disfrutaron en nuestra sala-sede, en diversas etapas de la hoy compañía Rita Montaner».

Se detuvo un instante, y luego, prosiguió: «acuden a mi mente imágenes, rostros y nombres que no se han podido desterrar de las querencias y memorias, aunque no siempre estas últimas hayan sido halagüeñas y parezcan alejadas por distancias o partidas definitivas».

Según manifestó, «esos encuentros nos llevan a pensar que quizás no ha sido en vano nuestra pertenencia, y la de muchos otros, a esta empresa creativa de hacer teatro contra viento y marea, desde nuestras posibilidades reales y carencias materiales […], pero no espirituales. Y que ha llegado, pese a todo pronóstico o intención, a sus primeros cincuenta años de quehacer creativo».

Por último, le pregunté cuáles serían las exigencias a los jóvenes actores y actrices para ingresar a la cincuentenaria compañía teatral Rita Montaner.

«Si están dispuestos a trabajar con ahínco y sentido de pertenencia que se acerquen a nosotros, y así, juntos, haremos lo necesario para seguir transformando y enriqueciendo, día a día, nuestras ofertas a los espectadores de la función de mañana. Si lo hacemos con amor, profesionalidad y entrega, seguramente el auditorio nos premiará con el mejor salario: el aplauso».

  

Jesús Dueñas Becerra, 2017-09-07
Jesús Dueñas Becerra  , 2017-08-24
Jesús Dueñas Becerra  , 2017-08-17
Jesús Dueñas Becerra, 2017-08-10
Jesús Dueñas Becerra, 2017-08-03
Jesús Dueñas Becerra, 2017-07-28