Apariencias |
  en  
Hoy es viernes, 6 de diciembre de 2019; 6:24 AM | Actualizado: 04 de diciembre de 2019
Búsqueda de artículos
título
autor
Artículos en esta sección: 218 | ver otros artículos en esta sección »
Página

Traducir poesía o El juego de los ecos1

Olga Sánchez Guevara, 16 de noviembre de 2012

La vida aventurada, breve y trágica de Juan Clemente Zenea no fue marco propicio para que este autor nos legara detalles sobre sus traducciones de poesía. En su mayoría, fueron hechas desde el inglés o el francés, si bien en los Cantos de la tarde se incluye un poema titulado “Las tres novias del poeta”2 y, en su Antología de poesía cubana,3 José Lezama Lima recoge un texto de Heinrich Heine tomado de un manuscrito de Zenea, ambos traducidos del alemán.

Este último se trata del Lied XLVII del Intermezzo lírico (Lyrisches Intermezzo):

Sie haben mich gequälet
geärgert blau und blass
die einen mit ihrer Liebe
die andern mit ihrem Hass.
Sie haben das Brot mir vergiftet
sie gossen mir Gift ins Glas
die einen mit ihrer Liebe
die andern mit ihrem Hass.
Doch sie, die mich am meisten
gequält, geärgert, betrübt,
die hat mich nie gehasset
und hat mich nie geliebt.
4

Los caminos de la traducción son, a veces, tortuosos: cuando aún no había comenzado mis estudios de lengua alemana, leí, en una antología de poesía amorosa de cuyo nombre quisiera acordarme, unos versos que allí se atribuían a Olavo Bilac, uno de los más destacados representantes del parnasianismo en la literatura brasileña. Lógicamente, si el original correspondía a un autor brasileño, el lector o lectora (en este caso, yo) debía suponer que se trataba de una traducción hecha desde el portugués; eran dos cuartetas escritas en versos de doce sílabas. Todavía recuerdo parte de ellos:

…porque envenenaron mi pan y mi vino
unos con su odio y otras con su amor.
Pero me lamento de mi mala estrella,
jardinero loco, torpe sembrador,
pues nadie me ha herido más hondo que aquella
que nunca me tuvo ni odio, ni amor.

Largo tiempo después, al leer el “verdadero” original de Heine, reconocí el tema del sujeto lírico que ha sufrido por el odio de unos/unas y el amor de otros/otras —en alemán, queda indefinido el género en esos versos—, mientras “ella”, la amada, lo ha herido más que todos con su indiferencia; y me pareció recordar que al poema leído hacía tantos años lo acompañaba una pequeña nota aclaratoria, algo así como “inspirado en una idea de Heinrich Heine”. He puesto entre comillas lo de “verdadero” original, porque comparto las dudas de Octavio Paz y Jorge Luis Borges respecto a si existen o no textos “originales”. Aunque la existencia de estos no fue impugnada teóricamente por los traductores del XIX, ellos la negaron de hecho con sus versiones a las que se ha llamado “bellas infieles”. “Imitaciones” las denominaron algunos, y como tal se podría calificar la que Zenea realizó del Lied XLVII de Heine.

(De Heine)

Aguijoneando el dolor
Han convertido ¡qué horror!
Mi existencia en un infierno,
Unos ¡ay! con odio eterno,
Otros con eterno amor.

Mas ¿lo digo? —lo diré:
¡Oh! ¡nunca tanto lloré
Cual lloro, al ver que parece,
Ni me adora, ni aborrece
La mujer que más amé!

Zenea reduce el número de estrofas (convierte en dos las tres de Heine); asimismo, omite elementos importantes del texto de partida, como la referencia al veneno en el pan y en el vaso, y añade otros como la exclamación “¡qué horror!” y el calificativo de “eterno” que confiere al amor y el odio; igualmente son añadidos los tres primeros versos de la segunda estrofa. Es muy probable que su versión se haya basado en una traducción anterior, al inglés o al francés, y ya se sabe lo que puede suceder en esos casos. Por otra parte, Lezama afirma haberla tomado de un manuscrito, y cabría preguntarse: ¿sería que Zenea no pudo publicarla o que no quiso hacerlo, tal vez porque no la consideró bastante “madura”?

Nacido en Düsseldorf en 1797, Heinrich Heine es, sin duda, uno de los poetas alemanes más conocidos fuera de su país y su obra ha sido traducida a diversas lenguas en diferentes épocas. Varios poetas cubanos del siglo XIX tradujeron sus poemas,5 y en 2002, el colega Francisco Díaz Solar publicó una antología suya titulada Enfant perdu y otros poemas, que ratifica la vigencia de la poesía heineana.6

Heinrich Heine murió en París en 1856. Solo nueve años después, en 1865, nacía, en Rio de Janeiro, Olavo Bilac, autor de la versión citada del Lied XLVII; y en 1893 lo hacía, en Santiago de Chile, Vicente Huidobro, quien, aunque en su juventud escribió un manifiesto donde rechazaba toda la poesía anterior a sí mismo, se ocupó en traducir el Intermezzo lírico. De Huidobro es la versión que sigue, y que en el sitio consultado aparece como el número XLII del Intermezzo:7

XLII

¡Cuánto me han hecho sufrir,
Y llorar y padecer,
Las unas con su cariño,
Las otras con su desdén!
Sobre mi pan y mi copa
Derramaron el dolor,
Las unas con su desprecio,
Las otras con su pasión.
Mas la que con más tormentos
Logró mi vida amargar,
Ni despreció mis amores,
Ni amor me tuvo jamás.
8

Aunque se toma algunas libertades —entre otras, el empleo de “desdén” o “desprecio” en vez de “odio” (Hass, en Heine), y cambia el “veneno” (Gift) de la segunda estrofa por “dolor”—, la versión de Huidobro, en octosílabos con rima asonante, se acerca bastante al poema heineano, escrito en octosílabos con rima consonante; ambos se dividen en cuartetas donde riman el segundo y el cuarto verso. He incluido esta versión precisamente por ser, de las que conozco, la más próxima al texto original.9

En cuanto a “Las tres novias del poeta”, al inicio no hallé ninguna pista sobre el autor del texto de partida; solo sabía que fue traducido “del alemán”, como se señala en los Cantos de la tarde, entre los cuales lo incluyó el poeta bayamés. En Internet, aparece traducido al catalán en Lo Càntich, Revista digital de poesia, art i cultura:10

“Les tres núvies del poeta”

Tres núvies té el poeta:
la primera és el matí,
rossa verge que s’envolta
d'un mantell d’or i de plata.

I la segona és la tarda,
la beutat morena i lànguida
que amb gases de llum fulgent
adorna el seu front pàl-lid.

–Quina és la tercera doncs?
–La nit, la més estimada,
la que entre blondes de lluna
somnolenta i trista passa.

Quan arriba la primera
amb les puntes de les ales
fa vibrar els idil-lis
sobre les cordes de l'arpa.

Al petó de la segona
surten del fons de l'ànima
amb la veu del sentiment
els romanços i balades.

La tercera ve després
la bella musa elegíaca,
oferint-li en copa d'or
la inspiració de les llàgrimes.

Juan Clemente Zenea (Bayamo, Cuba, 1832 - L'Havana, 1871)
“Las tres novias del poeta” (Cantos de la tarde)

Traducció:
Toni Arencón i Arias, «Les tres núvies del poeta»

El poeta-traductor catalán11 ha consignado a Zenea como autor del texto de partida; a continuación se presenta el poema en español, con el nombre de Zenea como autor:12

“Las tres novias del poeta”
Juan Clemente Zenea

Tres novias tiene el poeta:
la primera es la mañana,
rubia virgen que se envuelve
en un manto de oro y plata.

Y la segunda es la tarde,
la beldad morena y lánguida
que con gasas de luz fúlgida
adorna su frente pálida.

–¿Cuál es la tercera entonces?
–La noche, la más amada,
la que entre blondas de luna
soñolienta y triste pasa.

Cuando llega la primera
con las puntas de sus alas
hace vibrar los idilios
sobre las cuerdas del arpa.

Al beso de la segunda
salen del fondo del alma
con la voz del sentimiento
los romances y baladas.

La tercera viene luego
la bella musa elegiaca,
y le brinda en copa de oro
la inspiración de las lágrimas.

Estas y otras contingencias me hacen pensar la traducción de poesía como un juego de ecos, donde lo dicho en una lengua es repetido en otras lenguas por otras voces. Una piedra lanzada al agua origina incontables círculos concéntricos; una imagen poética va suscitando infinidad de otras imágenes en un proceso interminable, cuyos caminos pueden ser tan raros como sorprendentes: un poema de Heine en versión de Olavo Bilac es atribuido a este por el traductor que lo trajo del portugués al español; mientras un poeta catalán trae a su lengua un poema traducido del alemán por Juan Clemente Zenea, dándole el crédito de autor y ofreciendo, además de su versión, el “original” en español.

Cuando ya estos apuntes estaban en fase de revisión, surgió por fin una posible pista sobre el original alemán de “Las tres novias del poeta”: en el artículo “Traducciones” del Diccionario de Literatura Cubana,13 la colega Carmen Suárez halló el nombre de Gustav Pfizer y la indicación de que Zenea había traducido “indirectamente” un poema de este autor y otro de Heine. Sin embargo, al continuar indagando resultó que, según acota Max Henríquez Ureña en su Panorama histórico de la literatura cubana, el poema de Pfizer que tradujo Zenea se titula “Los dos rizos”, y la suya es una versión indirecta desde una traducción al inglés que realizó Longfellow del poema “Der Junggeselle” (El soltero).14 Pfizer publicó tres poemarios, en 1831, 1835 y 1850. Uno de ellos, editado por Paul Neff en Stuttgart (1831), ha sido digitalizado por la Universidad de California;15 tuve oportunidad de revisarlo íntegramente en Internet, pero el poema “Der Junggeselle” no forma parte de esa obra. Respecto a la versión de Zenea, Henríquez Ureña no ofrece datos para su localización.

Del escritor alemán Gustav Pfizer16 (1807-1890) se cuenta que, siendo editor de una publicación de su época, se granjeó la hostilidad de Heine al rechazarlo como colaborador. Así de extraños pueden ser los caminos de la traducción y de la poesía: entre los autores traducidos por un poeta cubano del siglo XIX, hoy aparecen juntos los nombres de dos escritores contemporáneos suyos que, en su momento, estuvieron enemistados: Heine, que es conocido en todo el mundo por miles de lectores de diversas lenguas, y Pfizer, que solo es recordado ocasionalmente por unos pocos especialistas.

En cuanto a “Las tres novias del poeta”, se mantiene la interrogante sobre su autor alemán (¿o austríaco, o suizo?), por lo que es imposible localizar el texto de partida, imprescindible como referencia comparativa para analizar o comentar la traducción de Zenea. Pero la belleza de su versión, del poema en sí, me recuerda la frase de Jorge Luis Borges: “En algunos casos, el original es infiel a la traducción”. Si en realidad existen tales casos, bien pudiera ser este uno de ellos.

Notas:
1- Texto presentado en el XI Simposio de Traducción Literaria de la UNEAC, en noviembre de 2011.
2- En su libro Las letras alemanas en el siglo XIX cubano, Francisco Díaz Solar se refiere a “Las tres novias del poeta” como “una traducción del alemán” que aparece “en la edición de 1872 de la poesía de Zenea”. Los Cantos de la tarde, de Juan Clemente Zenea, fueron publicados por primera vez en 1860 en la Imprenta La Antilla, de La Habana, con prólogo del poeta Joaquín Lorenzo Luaces.
3- José Lezama Lima: Antología de la poesía cubana, Editora del CNC, La Habana, 1965.
4- En Heinrich Heine: Sämtliche Gedichte (Poesías completas), Philipp Reclam jun. GmbH & Co., Stuttgart, 2006.
5- Díaz Solar señala que Francisco Sellén fue “el primero que tradujo completo al español el Intermezzo lírico, en versión directa y rítmica”.
6- Ediciones Casa de Letras, La Habana, 2002.
7- El cambio en la numeración parece deberse a una errata en los números romanos.
8- Ver www.amediavoz.com/heine.htm (consultado el 8-11-2011).
9- Por los trabajos de reparación que se realizan en la Biblioteca Nacional, no tuve acceso a la Sala Cubana para consultar otras versiones.
10- Ver www.cantich.blogspot.com/2010/…/lo-cantich-numero-1-hivern-2010.html (consultado el 4-11-2011).
11- Toni Arencón i Arias (El Prat de Llobregat, 1963): poeta y editor de la revista digital Lo Càntich.
12- También en el sitio www.poeticas.es aparece Zenea como autor de “Las tres novias…”.
13- Diccionario de la literatura cubana, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2008, t. II.
14- Max Henríquez Ureña: Panorama histórico de la literatura cubana, Edición Revolucionaria, La Habana, 1967, t. I, p. 287.
15- En www.archive.org/details/gedichte00pfizgoog (consultado el 23-11-2011).
16- La edición digital del Meyers Grosses Lexikon (Gran Diccionario Enciclopédico Meyer, 25 tt., Bibliographisches Institut & F.A. Brockhaus AG, Bayern, 1999) lo menciona en su artículo sobre la Escuela de Poesía de Suabia, agrupada en torno a Ludwig Uhland y Justinus Kerner, entre 1810 y 1850.