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Mujeres en la poesía de Angola: Maria Alexandre Dáskalos

Selección, traducción y presentación: Olga Sánchez Guevara, 27 de noviembre de 2012

Hija del poeta angolano Alexandre Dáskalos, Maria Alexandre Dáskalos nació en Huambo (antigua Nova Lisboa), en 1957. Cursó estudios de Historia en la Universidad Agostinho Neto, entre 1979 y 1981. Allí comenzó a investigar sobre África y, en particular, sobre la historia de su país. En 1992 se radicó en Portugal. Obtuvo la licenciatura en Historia en 2000, y el grado de máster en Historia de los siglos XIX y XX (2005), por la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Nova de Lisboa, ciudad en la que ha trabajado como periodista e investigadora en el Instituto de Historia Contemporánea.
     En 1991 dio a conocer su primera obra como poetisa, O jardim das delícias. Entre sus libros publicados se encuentran: Do Tempo Suspenso (1998), y Lágrimas e Laranjas (2001), ambos de la Editorial Caminho, Portugal.
     En su ensayo «Bajo el signo de una nostalgia proyectiva: la poesía angolana nacionalista y la poesía poscolonial», la escritora y crítica saotomense, Inocência Mata, afirma que con la escritura de João Maimona, Paula Tavares y Maria Alexandre Dáskalos (a quienes ubica entre los más importantes poetas angolanos de la actualidad), «a la poesía rescata de la latencia y de los susurros el habla del país real», con «elementos sígnicos que enuncian todavía la posibilidad de una patria amada, no obstante la crudeza de la condición humana».1


      ***


Primer amor. Viví ahí.

Primer amor. Viví ahí.
Casa grande de ventanas abiertas
hacia el verde, llave de nuestro corazón.
Niños del buen Dios con historias diferentes
y el mismo temor y seguridad.
Todo tenía mucho color
como las casas recién pintadas
y las calles bajo la sombra de los árboles.
Desde los jardines veíamos los nuevos modelos de carros
de los años setenta.
Había conciertos para piano sin orquesta.
Y a veces, mujeres rubias, muy rubias,
cantaban músicas que desconocíamos.
Posábamos para los fotógrafos
jóvenes vírgenes esperadas a la salida de las clases
y oíamos If you are going to San Francisco.
Las fotografías de esa época están en casa de las tías
y nuestros ojos de tierra o de agua o de noche
no son lo que eran: por eso siguen siendo los mismos.
Ondulan las cortinas levemente
con la última brisa
más allá del seto junto a los muros bajos
oigo el bullicio de los árboles
inmensos y antiguos
y me recuerda un andante
de las Fantasías de Schumann.
Primer amor. Viví ahí.

       ***

El muchacho corría corría
no podía saber
de la diferencia entre las flores.
El muchacho corría corría
no podía saber
que en su tierra hay
fresas dulces y perfumadas
el muchacho corría corría
huía.
Nadie lo acogió en su regazo
nadie le detuvo la muerte.


         ***

¿Dónde caerá el rocío si las piedras se quedaran sin dueño
y sin historia
y sólo las cosas torpes y destruidas
cubrieran los campos y tornaran ceniza el verde?
Oigo ejércitos del norte del sur y del este
fantasmas lanzando el manto de las tinieblas
los rostros exiliándose de sí mismos.
Oigo los ejércitos y sofocan todo y cualquier sonido.
—¿No oyes la lluvia allá afuera, la voz de una mujer,
el llanto de un niño?
—Oigo los ejércitos, oigo
los ejércitos.
Quiero reconstruir todo - dijo alguien
y oímos caer los árboles.
Y vimos la tierra cubierta de acacias
y las acacias eran sangre.
Estamos al borde de un camino
—¿qué camino es este?
Inventan de nuevo el vuelo de los
pájaros.
Aquí ya se oyó abrirse el botón de la rosa


        ***

Resignación
 
De la resignación nada sé.
El mar está encrespado
soy un barco.
Guardo los zapatos, cierro las puertas
paseo bajo la lluvia.
Espero el viento
hay que recoger los frutos.

Tú descansas serenamente
hoja leve, por tierra,
fin de cacimbo2 .

Los héroes no vuelven.
Duermes, no quieres estar vivo.
 
            ***

Y ahora sólo me quedan
los poetas griegos.
El silencio dice: olvida.
Y la espina de la rosa enterrada en el pecho
es mía.
Los dioses no ayudaron en esto.

 

 

Notas

[1] Los poemas de Maria Alexandre Dáskalos que he traducido para esta muestra han sido tomados de diferentes sitios de Internet. Agradezco a mi amiga Nelia Iris Rosales su colaboración en las búsquedas.

[2] Lluvia fina y pertinaz.

Selección, notas y prólogo de Olga Sánchez Guevara, 2013-02-28
Traducción y nota de presentación: Rodolfo Alpízar Castillo, 2013-01-29
Selección, traducción y nota: María de los Ángeles Rezk Pimienta, 2013-01-15
Selección, traducción y presentación: Olga Sánchez Guevara, 2012-12-31